La dictadura de la hinchada

[pro-player]http://www.youtube.com/watch?v=F3zOTG6GLsA[/pro-player]Los hinchas dicen, dirigen y juegan, parece ser. El mandato del fútbol parte desde la tribuna, que exige sin importar los modos y los fondos. El caso emblema de los últimos días es Racing. Justo el club cuyo hinchas son los más hinchas de la hinchada. “Es la número uno”, se jacta la Guardia Imperial. Pretensión magnánima, ese es el nombre de la barra de Racing.

La debacle se desató porque el equipo sufrió la eventualidad de perder el clásico, ante Independiente. Con tan mala fortuna que el arquero rival -que alguna vez atajó para Racing- rechazó las mil pelotas que le llegaron al arco. Hilario Navarro consiguió el milagro de hacer coincidir a la prensa deportiva de Argentina; ningún medio calificó al arquero con otra nota que no fuera 10. Independiente llegó una vez y facturó: 1-0 y a rezar hasta el final. Pero el hincha de Racing jugó a ser ciego y apuntó contra sus jugadores. Después del partido colgó banderas para denunciar no se sabe bien qué. La marcha de la bronca se despliega con trapos y leyendas, parece ser. El futbolista que peor la pasó fue Brian Lluy, a quien le rayaron el auto. “La próxima te rayamos la cara”, le juraron.

Consultado sobre el asunto, el entrenador Miguel Ángel Russo dijo que la violencia era natural. ¿Cómo? Sí, como se lee. Una vez arreciadas las críticas sobre su discurso, lo cambió: “esto no puede ser”, se quejó. Una especie de Groucho Marx, pero sin gracia. Russo tiene sus principios, pero si no gustan, tiene otros.

Este domingo Racing volvió a jugar, contra Argentinos. Ganó 2-1, pero, al parecer, cometió un pecado peor que perder ante Independiente: los jugadores no saludaron a la hinchada al final del partido. La reacción fue inmediata; hubo insultos, pedidos de horca, silla eléctrica y también de renuncias masivas. Calma, calma. A Racing lo dirige Russo. El Groucho que no hace reír volvió a cambiar su discurso (se repasa: la violencia es natural-no, no lo es) y, lejos de defender a sus jugadores, le concedió a la hinchada: “Esto no va a volver a pasar”. Se refería a la retirada sin saludos de parte de los futbolistas. Claro, Russo entendió el juego. La hinchada es la que dice, dirige y manda. Al menos eso, parece ser.

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