Charla con Arturo Santamaría, identidad pambolera

Charla con Arturo Santamaría, identidad pamboleraIntroducción

En las lejanas y nostálgicas tierras de la colonia Roma sucede lo inimaginable: el regreso de las charlas pamboleras. El honor en esta ocasión le corresponde a Arturo Santamaría Gómez, todo un técnico y estratega del fútbol escondido en el disfraz de un doctorado en Sociología. O para no hacer tan pipirisnais la cosa, digamos que un apasionado del fútbol cubierto de bagaje académico.

Autor del libro Futbol. Emigrantes y Neonacionalismo, editado por la Universidad Autónoma de Sinaloa, Arturo nos cita en un café. Acompañado del periodista Rafael Molina ─todo un ducho de la música, cinematografía y onda chicana─ nos recibe con la humildad de los grandes: “un placer conocerlos en persona. ¿Quieren un café?”.

Sentados y quietos todos. En el imaginario del estadio urbano que representa la colonia Roma se escucha el himno de la FIFA, ese que le pone la piel chinita a los futboleros en cada Mundial. A la cancha de café y cigarros entran los dos equipos, magnificados por ELBUENFÚTBOL* y Arturo Santamaría. Nos tomamos la foto oficial, efectuamos el saludo entre ambos bandos y se juega un partido del tú me dices, yo te digo, todos decimos.

Lo tenía, era suyo y lo dejó ir

Antes de derrochar su conocimiento futbolístico, Arturo nos cuenta una anécdota que hasta el día de hoy le pasa la factura con frustración, ¡y cómo no!

En la búsqueda de información y voces indispensables para la investigación que conllevaría al trabajo final de su libro, Arturo consiguió una entrevista con César Luis Menotti. Tal hazaña (que no cualquiera) fue sepultada por un descuido: “se me olvidó comprar un celular en Argentina. Todo era cuestión de esperar su llamada para vernos y cuando intentó comunicarse conmigo salgo con la sorpresa de que no compré un aparato, cuando era lo primero que debí haber hecho”.

Testigo soy de su rostro triste y cabizbajo al contarlo, el anhelo frustrado de tener frente a frente a Menotti.

¡Por qué siempre nos pasa esto!

Sorprendidos de su relato, intentamos calmar las aguas con una plática cargada de fútbol. Ferviente e iluso creyente de que en nuestro fútbol no hay identidad y estilo que nos identifique en el ámbito competitivo-deportivo colectivo, le pregunto acerca de éste mi pesimismo, haciendo referencia a la frase de Fernando Marcos “¡por qué siempre nos pasa esto!”.

Con toda tranquilidad y sobriedad, Arturo me responde: “creo que estás equivocado. En mi percepción sí hay un estilo y una identidad. Permítanme explicarlo…”. Y lo explica. En el aspecto futbolístico, al mexicano lo caracteriza el pase corto y la lucha. En cuanto al aspecto mental y cultural, el mexicano tiene una identidad nada ganadora, nos condenamos a la derrota por anticipado. “Decimos que no hay estilo ni identidad porque no hemos ganado nada”.

Sin embargo, pese a la vitrina escasa de títulos que tenemos en competiciones internacionales, él es optimista respecto al rendimiento del futbolista mexicano y su trascendencia en el extranjero. Para Arturo, el fútbol mexicano ha progresado desde su primera aparición en un torneo internacional. Basándose en la estadística me da un coscorrón al señalar que a partir de la década de los noventa el jugador mexicano crece: exportación de futbolistas, Copas América, Copas Libertadores, cinco Copas del Mundo calificándonos a octavos de final. “Si lo vemos desde esta arista, comparándolo con décadas anteriores, hemos avanzando mucho”.

Los resultados, ¿una cuestión de identidad nacional?

“La Selección Nacional es un reflejo de lo que somos como país”, afirma Arturo. Estamos de acuerdo con él. Bajo la premisa de que los rasgos culturales de una nación aparecen en su equipo de fútbol, Santamaría Gómez nos argumenta que tanto a nivel sociocultural como futbolístico el mexicano necesita la figura de un guía o un líder, si no se pierde todo. “Veamos el caso de la figura materna. Sin su presencia en el hogar todo es un desorden”. Lo mismo aplica para la política y la religión; necesitamos de una autoridad para actuar. (El nudo en la garganta de saber que estamos de la fregada con la dependencia a un yugo es inevitable. Mamá, no leas esto.)

Para sustentar sus argumentos, se remonta a Ricardo La Volpe ─cómo me hiere con semejante nombre─, quien en una entrevista señaló que el jugador mexicano trabaja, juega y obedece siempre y cuando le digas las cosas al oído y le pongan enfrente una autoridad. Cuando un técnico se voltea, se distrae o cierra los ojos, el equipo prácticamente se desentiende de todo lo aprendido, generándose así un completo desorden. ¡Otro coscorrón para mí!

¿Qué tipo de afición somos?

Aferrado a mi concepción de que somos una afición condescendiente, apapachadora y sin memoria, de nuevo le pregunto sobre éste, otro de mis pesimismos. Y de nuevo me da un coscorrón, ya casi nalgada. “Más que condescendiente diría que es voluble. Somos una afición muy inmadura. Somos bipolares, inconstantes”.

Ejemplifica su posición con lo acontecido previo, durante y después del Mundial en Sudáfrica. Inicia con el partido amistoso contra Italia, donde México ganó 2-1 dándole un baile a los azzurri: “se dijo que ya estábamos listos, que éramos un equipazo. Nos inflamos”. Después vino el partido inaugural contra Sudáfrica, con marcador final de 1-1: “vinieron los dichos de ‘lo de siempre’, ‘no puede ser’; ya no éramos el equipazo”. Y finalmente, el regreso tras haber sido eliminados por Argentina en octavos de final: “vinieron los reproches y la petición de cortar cabezas”. Tendemos a generar demasiadas expectativas, pero no estamos preparados para las consecuencias ya conocidas (entiéndase fútbol y la derrota eterna).

¿Qué relación existe entre la identidad del futbolista con la identidad del aficionado?

La pérdida de identidad en algunas selecciones (salvo excepciones como Brasil, Alemania, Italia, Argentina) es visible y perceptible en el fútbol actual: todos juegan parecido. Los africanos perdieron la sorpresa y espontaneidad de antes, ahora son tácticos y sumamente disciplinados.

La globalización y el capitalismo encontraron en el fútbol una enorme caja de beneficios para el negocio y los intereses personales, dejando de lado la esencia de este deporte y mutilando la creatividad, espontaneidad, irreverencia y cualidades de futbolistas para crear soldados, robots, sumamente restringidos con fuerza, acondicionamiento físico, tecnologías, alimentación; un fútbol científico.

Estos factores repercutieron de inmediato en el futbolista y junto con pegado en el aficionado. ¿Habrá surgido el consumismo de fútbol y no pasión por el fútbol? El charlador Arturo comenta que un punto tiene que ver con el incremento a racimos de los fichajes y las salidas de un club a otro sin generar en el futbolista un amor por la camiseta, o por lo menos una identificación con el escudo. “En el futbolista ya no hay equipo para toda la vida. Salen de un club para enrolarse a otro y a otro y a otro, y así en varios clubes”.

Como consecuencia “el aficionado se enamora de la marca detrás del jugador, no del futbolista en sí. A través del marketing generan infidelidad. Digamos que es una pasión descafeinada”.

…sí Chucha, ¿y por qué no le preguntan sobre su libro?

Ese es tema aparte, pues merece un espacio sólo para el libro. Pero no se agüiten, ese asunto también será publicado.

Córranle…

Después de una hora de charla, es decir terminado el partido, procedemos al vestidor: la fonda Mamá Conchita, donde familiares y amigos aguardan a Arturo Santamaría, quien presentará su libro. Mientras tanto, nosotros vamos atrás de él fume y fume por los nervios, casi orinándonos del pánico. Jairo y yo somos los encargados de presentarlo, ¡vaya responsabilidad!, y más aún luego de haberlo escuchado y salir con unos coscorrones bien merecidos.

P.D. Este encuentro no se hubiera dado sin la intervención de Edmundo, colaborador de este sitio y hermano del charlador Arturo. Como quien dice: se la rifó…y en serio. El aplauso es para él.

9 comentarios

  1. isaura l. miércoles 27, octubre 2010 at 8:58

    Como buena aficionada que soy, con mi camiseta del BF bien puesta, ahí estuve en las gradas atestiguando ese clásico charlador. Enhorabuena chicos, felicidades a todos los involucrados.

    Saludos

  2. Adrián miércoles 27, octubre 2010 at 11:56

    ¡Arriba la UAS!
    ¿Y no le pidieron opinión de los Dorados?

  3. Edmundo miércoles 27, octubre 2010 at 14:06

    El trabajo relacionado con ese libro inició hace rato, no sé cuánto pero desde entonces disfruto todo lo relacionado. El día de la presentación fue rico escucharlos a los tres que estaban detrás de la mesa. Hoy sigue el placer al leer estas crónicas tan picudas, de verdad la mueven gacho en esta cancha, defienden y atacan con entusiasmo y efectividad. Parece que falta el segundo tiempo, pero este juego ya lo tienen ganado.

  4. Marinno RL miércoles 27, octubre 2010 at 23:27

    Interesantísima!!! Yo quiero ese libro. Dónde lo puedo conseguir???

  5. Jaime Sainz jueves 28, octubre 2010 at 17:12

    Con excepción de Juan Villoro, Luis Miguel Aguilar y algún otro, leer en México una crónica, entrevista, o reseña interesante sobre futbol es más complicado que imaginar a México en cuartos de final o ganándole a Argentina. Por eso hoy me declaro hincha de El Buen Futbol. Veo que Elías es un cascarero experto, juega para la tribuna y disfruta el juego, pero también es efectivo a la hora de transmitir lo que el Dr. Santamaría ha descubierto sobre la siquis nacional. Me voy del estadio satisfecho y con ganas de ver el siguiente juego.

    • Elías Leonardo jueves 28, octubre 2010 at 20:26

      Jaime, tal comparación y halago me enrojecen y no sé si lo merezca. Lo único cierto es que el fútbol me genera llegar a estas instancias. Ahora, el mérito no sólo es mío, sino también de Arturo, quien nos abre los ojos con otra visión sobre este deporte. Gracias por el comentario, un abrazo

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