Presentación de “Futbol. Emigrantes y Neonacionalismo”

Presentación del "Futbol. Emigrantes y Neonacionalismo"Sábado 23 de octubre, fonda Mamá Conchita de la colonia Roma. ¿Qué sucedía ahí? La presentación del libro Futbol. Emigrantes y Neonacionalismo, escrito por el Doctor en Sociología Arturo Santamaría Gómez.

No es raro que un libro sea presentado en sociedad, lo raro es que dos sujetos futboleros sin ningún antecedente en ese tipo de eventos se sienten, junto al autor, a la mesa principal.

“Pues ahí vamos”, pensé mientras repasaba en mi mente todo el tema que había elaborado en distintos momentos a lo largo de la semana previa, a veces mientras caminaba, otras mientras iba en un taxi, y otras antes de ir a dormir. Claro, es mucho más fácil llevar un texto preparado y darle lectura, pero mi experiencia en decenas de presentaciones -siempre como público- me decía eso aburre a todos.

“Buenas tardes, bienvenidos todos y todas, antes que nada agradezco al Doctor por habernos invitado, no sé si merecidamente, pero en verdad es un honor estar aquí”, fue lo primero que me salió. Aclaro, esas palabras nunca las repasé, pues hasta un segundo antes me enteré que me tocaba iniciar la ceremonia.

Para dejar clara la premisa del texto, y entender lo que se comentó en el evento, les adelanto unos párrafos que los ayudarán a crearse un antojo por leerlo.

[…] En 1974, cuando residía en White Plains, Nueva York, conocí por primera vez una liga de futbol de inmigrantes latinoamericanos. En esos años, la inmigración mexicana en el noreste de Estados Unidos pasaba desapercibida para los estudiosos del tema. Una década después la empezaría a investigar, para su tesis doctoral, Robert Smith, en la actualidad uno de los más reconocidos estudiosos de la inmigración en Estados Unidos […]

[…] Fue muchos años después, quizá en 2001 o 2002, gracias a mi inolvidable amigo José González, quien fuese, desde 1981, uno de los primeros promotores contemporáneos del voto de los mexicanos en el extranjero, que descubrí, casualmente, la importancia que tenía el futbol para cientos de miles de inmigrantes latinoamericanos y sus hijos en Estados Unidos […]

[…] José me platicaba del súbito enamoramiento de su hijo Ulises, de diez u once años en ese entonces, hacia los Pumas, uno de los clubes favoritos de muchos niños mexicanos de ambos lados de la frontera, gracias al carisma y calidad futbolística de Jorge Campos […] Este niño, nacido en Los Ángeles, de padres zacatecanos, había empezado a jugar en la escuela de futbol llamada también Jorge Campos […]

[…] El primer día que Ulises asistió a las prácticas de la escuela de futbol, José me pidió que lo acompañara a recoger a su hijo. En el camino de regreso, Ulises charlaba con otros dos niños […] en inglés, pero se referían a los equipos profesionales de futbol mexicano. Emocionados, comentaban los resultados de los encuentros más recientes y de sus jugadores favoritos. Uno de ellos decía que Rafael Márquez, estrella del futbol mexicano del momento, había nacido en Guadalajara y por eso había jugado en el Atlas. Ulises lo corrigió y le dijo que Márquez había nacido en Zamora. Después comentaron detalles de otros equipos, recorriendo la geografía mexicana […]

[…] Ninguno de los tres niños había nacido en México, ni lo habían visitado, lo que sabían de él lo habían aprendido de sus padres y el futbol […] La plática de esos niños y la asistencia a la Escuela de Futbol Jorge Campos fue la clave para entender lo que había pasado por mis ojos desde 1974 y no había entendido: el futbol era muy importante para la identidad cultural y la organización social de cientos de miles de inmigrantes mexicanos y sus hijos […]

“Yo quiero hablar del juego”, arranqué entonces. “¿Por qué jugamos? ¿para qué jugamos? Todas las culturas, desde siempre, han jugado, ¿por qué?”, preguntaba. El propósito de mi intervención era definir que el juego, como actividad, es parte fundamental del hombre, de los animales incluso. Los mamíferos, desde cachorros, asumen el juego como un método de aprendizaje, por ejemplo, para la caza. Y seguí: “Ese juego, que es la vida misma, el ser humano, en este caso los mexicanos que están del otro lado del Río Bravo, es el mecanismo para juntarse, para conocerse, para identificarse y, después, para compartir eso que llamamos ‘ser mexicanos’. Se traduce, entre otras cosas, en la asistencia a un estadio de Los Ángeles para ver un partido entre México y Corea, que no tiene gran trascendencia, pero que representa el hecho de convivir en un mismo momento, en un mismo lugar, con 100 mil personas con historias de vida parecidas”. Los mexicanos que viven en Estados Unidos, abandonados a su suerte por el Estado mexicano, encuentran en el juego, el fútbol, un poquito de cobijo de esa cultura y nacionalismo que tamién vivimos dentro de nuestras fronteras. Y terminé: “Por ese motivo, el juego, algo lúdico que sirve para divertirse, y por tanto es algo muy serio, marca en muchos sentidos la relación entre la comunidad mexicana, esa que en muchos casos refleja el fracaso mexicano, aunque no el de los emigrantes, sino el de los mexicanos que vivimos de este lado, de los gobiernos que ha habido de este lado, y que han forzado a muchos millones a dejar país, familia, hogar, costumbres y cultura, y que a partir del fútbol, ahora en Estados Unidos, han comenzado a recuperar todo lo anterior. Por esa razón, les recomiendo Futbol. Emigrantes y Neonacionalismo“.

Elías fue el siguiente en tomar el micrófono. Inició relatando una historia de su infancia, de cómo se fue acercando al fútbol y de cómo, sin darse cuenta, eligió un equipo como su favorito, o tal vez el equipo lo eligió a él. El hecho es que había encontrado algo que lo motivaba más allá de lo que hasta ese momento conocía. Y desde ahí construyó su presentación, pasando de temas futboleros a temas sociales, y de regreso. A ratos mostraba su inconformidad por el fútbol que hoy vemos en nuestros estadios, y a ratos repasaba las condiciones sociales que, en un sentido, nos califican como mexicanos. Y es que el Capítulo II hace referencia a los estilos con los que se identifican algunas naciones, principalmente las potencias en este juego. “Brasil es pura magia, belleza”, decía Elías. Y continuó: “En cambio, Uruguay es garra, es fuerza, como lo es su pueblo. Alemania es un equipo más mecánico, e Italia se identifica con el fútbol defensivo. ¿Y México? ¿nosotros a qué jugamos? No hemos podido crear un estilo ni una identidad, y tal vez por ello los emigrantes, que han tenido que cruzar del otro lado, tampoco han podido hacerse más fuertes como comunidad dentro de Estados Unidos”.

Y por fin habló quien debía hablar. El Dr. Arturo Santamaría tomó la palabra frente a los asistentes, entre los cuales se encontraban muchos de sus familiares. Les agradeció su presencia, la colaboración voluntaria o involuntaria en el libro, y relató anécdotas, muchas de la infancia, que explican su gusto por el fútbol y su interés por el tema emigración.

Sus primeros pasos en las canchas y sus intereses académicos fueron el punto de partida. Continuó con la historia de los tres años que necesitó para finalizar su obra, la cual incluyó una nutrida investigación, ya sea con entrevistas o documentos, desde revistas hasta libros publicados en distintos países. Viajes a Estados Unidos y Argentina completaron la peripecia representada en las 429 páginas de Futbol. Emigrantes y Neonacionalismo.

¿Se les antojó? No revelaremos mucho más del trabajo, sólo añado que es un libro único, que ojea impecablemente todo lo que vincula al fútbol con lo mexicano y con los paisanos que cruzaron la frontera. Se adentra en las ligas mexico-americanas, los orígenes del fútbol en E.U., la mentalidad del futbolista mexicano, sus miedos, sus virtudes, su identidad, y la perversa relación ¿deportiva? entre las selecciones de México y de Estados Unidos.

Vaya, que por donde se lo vea, es un trabajo valioso digno de leerse una y otra vez.

Y al Dr. Santamaría, de parte de todos los que componemos ELBUENFÚTBOL*, únicamente el agradecimiento y la felicitación.

14 comentarios

  1. Edmundo viernes 29, octubre 2010 at 10:16

    ¡’uta, qué buen ojo tuve al proponerlos como acompañantes de Arturo Santamaría en la presentación del libro!, hoy me felicito yo.

  2. Ales-ito viernes 29, octubre 2010 at 11:51

    Edmundo, me uno a tu autofelicitación… y la hago extensiva al buen Elías y Jairo, se la rifaron!!

  3. Don Mau jr. viernes 29, octubre 2010 at 13:10

    Me da gusto ver cumplido el deseo y el esfuerzo realizado por mi hermano Arturo, pues ya tenía un rato con la idea de este libro que ya tendré la oportunidad de leer. Y a los presentadores sólo diré que sus comentarios se sienten amenos y honestos en la expresión de su sentir, felicidades muchachos por su sencillez.

  4. Jairo Martínez viernes 29, octubre 2010 at 13:24

    Vaya, agradezco mucho los comentarios. Además el pretexto era buenísimo. Un gran libro en verdad.

  5. michell viernes 29, octubre 2010 at 14:32

    FELICAIDADES CHINAGDA MADRE!!! PARA ESO SE LES EDUCÓ!! JAJAJA NOSSSCIERTO…BIEN! SIGAN SIGAN!!

  6. Jairo Martínez viernes 29, octubre 2010 at 14:45

    Pues ahí se va haciendo lo que se puede. Ahí la llevamos… creo

  7. isaura l. viernes 29, octubre 2010 at 16:19

    Ay chicos, qué les puedo yo decir: felicidades.

  8. ARNALDO lunes 1, noviembre 2010 at 13:50

    No es guayabazo muchachos, son jovenes muy preparados, en lo que ustedes han elegido el FUTBOL, se saben expresar muy bien y tienen conocimientos.
    Lei, el libro FUTBOL, e independientemente que toca el tema de futbol, su perspectiva es diferente, sociologico y muy interesante, felicidades

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