Al maestro con cariño

50 años de MaradonaEn la Argentina, 50 años pueden ser para siempre. Lo dijo el cantante Andrés Calamaro, quien, casualmente, también cantó que Maradona no es una persona cualquiera. Diego cumple hoy 50 años. ¿Ningún mérito? Puede ser, salvo por el detalle de que se trata de la vida de un hombre volcánico, que se mató mil veces y lo mataron tantas otras.

Autobiográfico, alguna vez dijo que un día estaba en Fiorito (la villa de emergencia en la que nació) y, de una patada en el culo, lo mandaron a la Torre Eiffel. Metáfora genial, de un Maradona que recién entonces, en París, cayó en la cuenta de las distancias entre sus orígenes y lo que vino después. Ninnguno como él dice cuando dice y cuando no, también. Su lengua, tan filosa como su zurda, ha desafiado al poder cuando olió injusticia. Diego es rebelde, irreverente, visceral. Le queda bien el papel; aun cuando su crudeza, muchas veces deviene en torpeza. Maradona tiene que ser así, ya no hay vuelta atrás. Así se hizo Maradona; respetar el protocolo y militar en la prudencia implicaría dejar de ser el mismo. Y nadie, que yo sepa, alienta el suicidio.

Diego es bocón, extremista, generoso, extremadamente generoso, y se peleó mucho más de lo que concedió. Su corazón -o parte, porque en su última internación perdió el 30 por ciento- le hace el aguante. El Maradona imparable de la cancha vive como jugó.

Perdonen que todo le perdone. Al maestro, hoy, muy feliz cumpleaños. Y algo más: nada de querer cambiar o que lo cambien; sea usted mismo para siempre.

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