El equipo de la década

Estábamos equivocados. Queríamos malnombrar al Pachuca del Ojitos como la más grande gesta de la década 2000-2010, incluso al Toluca o al Barça de Rijkaard & Pep. Ni el Celtic escocés con 6 campeonatos, ni el Lyon de las 7 ligas seguidas (02/08)… o el mismísimo Municipal chapín que manda en Guatemala con 13 trofeos de torneos cortos (7 años dominantes) en los diez primeros veranos del segundo milenio de nuestra era.

No. La perfección se encuentra en la Eurasia del Cáucaso meridional. Tras la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, en 1989, pasaron tres años al ritmo que tomaban forma el trío Azerbaiyán-Georgia-Armenia, cuando las ligas futboleras de cada región se iban construyendo a su debido momento.

Como medida digna de toda estabilidad financiera apareció la Liga Premiere de Armenia y, con ella, el fútbol profesional, económico y mediático que, tal y como reza su lema, representa «Una nación, una cultura», en la búsqueda de rescatar la -aparentemente- identidad perdida. Varios equipos modificaron sus estatutos, nombres y esencias para -de esta manera- constituir un futuro diferente a su ya insoportable modus vivendi (de acuerdo a la versión oficial dictada y desarrollada, entonces, por el recuento de las actas de cada país).

Vinieron los ocho primeros años de altibajos y de inconsistencia -que no irregularidad- en el balompié armenio. Los campeones se intercalaron entre el Shirak (2), AOSS, Ararat (2), Yerevan, Tsement, Araks y un trío de veces (’92, ’96 y ’97), el Pyunik, conquistando la cima futbolística de su nuevo país y de paso calificando, cada uno a su vez, a la ronda preliminar de Champions League. Pero nada, nada, nada similar a lo que vendría a continuación a partir del año 2000.

Lo llamaron primero constancia, imbatibilidad, poderío, inmortalidad. Hoy ya es una leyenda casi mitológica, pero de carne, hueso, caucho, concreto y césped…

Ayer por la mañana de México, en el estadio Vazgen Sargsyan anvan Hanrapetakan Marzadasht (también conocido como el Estadio Republicano) de la ciudad de Yerevan, Armenia, ante más o menos 7 mil aficionados, el FC Pyunik le arrebató la punta de la Liga Premiere de ese país al FC Banants. Fue un 1-0 agónico, pues el histórico tanto cayó al cuarto y último minuto de añadido al tiempo reglamentario, luego de una enorme jugada concluida por el mediocampista veinteañero Karlen Mkrtchyan, y se quedaron con 59 puntos, por 58 del rival.

Así de encillo, vino (y se viene) la consumación de la epopeya: faltan dos fechas para que concluya el vigésimo torneo realizado en la República de Armenia y, de continuar así (se los firmo), el Pyunik habrá ganado su décima perla consecutiva. A eso súmenle las tres que ya habían conseguido en los 90’s. Señoras y señores, estamos presenciando a un verdadero monstruo del fútbol asociación.

Como las hormigas… los futbolistas del FC Pyunik (Fénix en castellano) son los más fuertes, constantes y gloriosos del mundo, proporcionalmente claro está. Ya festejaremos todos como locos el próximo 14 de noviembre, cuando Ruben Hayrapetyan -presidente de la Federación de Fútbol de Armenia- le entregue la copa al capitán de 37 años, Sargis Hovsepian.

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