Rousseff, una lección más para nosotros

Rousseff, una lección más para nosotrosMuy bien. Mientras en México la política, el sector empresarial y los federativos deportivos trabajan en contubernio para aplacar a la sociedad exprimiéndonos los bolsillos y obsequiándonos miserias, en otros países se trabaja en pro de la gente y sus pertenencias, entre ellas el fútbol. Tal es el caso de Brasil.

La recién electa presidenta Dilma Rouseff de inmediato abordó un tema de interés nacional para los brasileños, el balón. Después de dar cátedra de lo que significa la democracia, ahora también externa con categoría cómo deben colaborar la política y el fútbol en beneficio de este deporte.

Sus ejes fueron claros y precisos: fortalecer las finanzas de los clubes y frenar el éxodo de jóvenes revelaciones hacia el fútbol europeo. Para ello, Rouseff anunció la creación de la Secretaría Nacional del Fútbol y Defensa del Hincha. Así como lo leen. Vaya tunda para nuestra realidad, misma que nos revela la incapacidad que tenemos para formar un auténtico comité de futbolistas, y ya ni qué decir de la unidad entre aficionados para exigir un alto a las burlas que recibimos jornada tras jornada.

La creación de la Secretaría no va sola, estará acompañada de políticas públicas contra la violencia y discriminación. Bajo esta premisa, la presidenta dejó en claro que se trabajará a fondo para que el Estado, en conjunto con los clubes, garantice la seguridad y comodidad en los estadios. De igual manera, otro objetivo es invertir en el fútbol femenil para que se hegemonice a la par del masculino; la intención es convertirse en potencia dentro de la categoría.

Pero Rouseff fue más allá. En vista de que Brasil albergará la Copa del Mundo en 2014, inversiones públicas serán destinadas a la infraestructura social y urbana, que incluirán obras en materia de transporte, habitación y saneamiento. No conforme, la mandataria informó sobre la creación de una red nacional de entrenamiento para potenciar a los deportistas, futbolistas en este caso.

En fin. A nosotros nos consuela que los gobiernos sirvan para tomarse la foto con el campeón del torneo y para abanderar a las selecciones nacionales antes de una competición. Bellos y preciosos ellos, los gobernantes. Para los de pantalón largo, odas y alabanzas nos sobran, más aún al ver los extraordinarios resultados que han dado a nuestro fútbol.

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