De pie, señores

Bielsa vs SegoviaEse señor es un señor. Es tan señor que le sobran el nombre y el apellido. Con decirle así, señor, alcanza. Ese señor dignificó el fútbol argentino, a pesar de que durante su ciclo como técnico de la Selección, a la Argentina le fue peor que nunca en los Mundiales. Su fracaso en Japón-Corea 2002 no significó una derrota ominosa; al contrario, se valoró su gestión más allá del resultado. Gran triunfo de ese señor.

Con la medalla dorada colgada tras el logro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, decidió irse a Chile. El hombre tenía diferencias sustanciales con Julio Grondona, presidente de AFA. Se sabe, ese señor no es funcional al establishment.

Curiosamente, en Chile se hizo aún más señor. O sea, logró lo imposible. Por convicción, proyecto, pedagogía, estilo, resultados y ética, el técnico-maestro-ciudadano ejemplar reinventó el fútbol en aquel país.

Resulta que ahora se fue Mayne Nicholls, el presidente de la ANFP. O mejor dicho: los presidentes del fútbol chileno corrieron al hombre que acercó como entrenador de la Roja a un verdadero señor. Esos votantes, de espaldas al gusto popular, terminaron con el proyecto que, entre otras cosas, reinsertó a Chile en la élite del fútbol mundial. Nada le importó a la derecha política, encarnada en Sebastián Piñera. Sí, el que ahora es presidente de la Nación, pero que antes fue el titular de Colo Colo; con el detalle/agravante de que era hincha de Universidad Católica. Negocios son negocios. Acaso sea la regla de oro de los que piensan como Piñera y sus adláteres; los que, al cabo, echaron al señor que hablaba de inversión, de los jóvenes, de valores humanos. Un señor que no era gerente, como hubiese pretendido Jorge Segovia, el elegido por los lobbystas de las Sociedades Anónimas.

Peor para Chile, que perdió a un hombre íntegro, que se fue porque no traiciona. Y mucho menos, que se traiciona.

Ese señor una vez dijo: “El fútbol es el primer deporte del mundo, es el deporte más atractivo para todos los continentes. Si yo tuviera que decir por qué sucede eso, es porque no siempre ganan los poderosos”.

A ese señor le importa la gente, no como a los que ahora mandarán en el fútbol chileno. Por eso ese señor se fue. El señor fútbol, Marcelo Bielsa, se fue por dignidad.

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