Cantona

Nadie como él. Traductor por excelencia del hincha -ese apasionado que vive la vida tras los colores de su equipo y a partir de ellos- al césped, al balón, al juego. Sinónimo de fuerza, poder, técnica y explosión. Ese es (todavía) Éric Cantona, El Rey.

Y es que llevaba la mezcla perfecta en la sangre. Furia de Cerdeña, voluntad de Catalunya, intelecto de Francia. Nació en mayo de 1966 justo al tiempo en que los seres humanos, de aquella región en particular, comenzarían a transformar su percepción de vida con destino hacia edificar al hombre moderno. Éric fue producto de esas revoluciones paradójicas; así vivió su fútbol.

La senda rumbo a la meta del histórico jugador franco-inglés menos inglés pero más inglés del Manchester United, se gestó a nivel profesional en el AJ Auxerre de tercera división cuando apenas tenía 17 años. Obviamente un cariño inigualable, etiquetado también como agradecimiento eterno, se forjó desde el principio con el pequeño club de la Juventud.

Desde entonces Cantona fue capaz, él solo, de iluminar un partido con alguna gambeta, sombrerito, chilena o vaselina. Deslumbró a todo el norte de Francia y su luz tuvo eco cerca de su ciudad natal, Marsella. Dos años le bastaron para conseguir el primer traspaso (aunque a prestamo) de su vida: se fue al modesto Martigues. Pero un año, modesto también, le bastó para regresar a su Auxerre.

Otros dos años exitosos y ahora sí, su primer contrato jugoso cayó, extraño pero así fue, desde abajo. El sur, el puerto que lo crío en la infancia, lo reclamaba de nuevo. Se fue al poderoso Olympique donde ganó dos títulos de La Ligue.

A pesar del éxito aparentemente encausado, Francia no era para él. No terminaba de cuajar su extraordinaria técnica. Para 1988, con cinco años de carrera a cuestas, fue convocado a la Selección Bleu. Y mientras fue ensanchando su fama de polémico, crítico, criticón y bocafloja, Henri Michel -seleccionador galo- lo apartó de sus convocatorias por varios insultos recibidos.

Se le vino el ciclón. En cuatro años transitó en igual número de equipos: Marsella, Burdeos, Montpellier y Nílmes. Y cuando parecía que la inconsistencia sería la tilde que evidenciaría su carrera… ¡ding dong! El timbre sonó a su puerta. Venían de Inglaterra a reclamarlo a presentarlo con el país que no necesitó verlo nacer para saber que se trataba de su hijo pródigo.

Leeds United fichó a Éric Cantona en enero de 1992. Con él ganaron su tercera Premiere League. Con él ganaron su segunda Community Sheald. Con goles de él, obtuvieron los últimos galardones de su historia. Y como si hubiera sido suficiente, en junio se despidieron de él por dos poderosos motivos: se peleó con la directiva y enamoró a Sir Alex Ferguson.

Todo el fervor, toda la pasión, todo el fútbol, todo Cantona construyó su identidad balompédica vestido de Red Devil. La transfusión a sangre azul se le colocó en Old Trafford. Cánticos, títulos, goles, expulsiones… todo enloqueció al United, todo fue Cantona a partir de entonces.

Estupendo, en sus últimos cinco años de carrera brilló lo suficiente como para coronarse con el mismo apodo de Edson Arantes do Nascimento, Pelé. Brilló y brilló tanto que se dio el infortunado lujo de propinarle una patada descomunal a un aficionado que lo etiquetó por sus raíces franco-sardas-catalanes. ¡Qué falsedad! Si Cantona era inglés, era el Manchester, era el Rey.

Luego de sus 4 ligas, 3 Copas de liga y 2 copas inglesas con el United, luego de sus 161 goles en 432 partidos en total de carrera y de no figurar como referencia en la Selección Gala -no jugó siquiera un Mundial-, decidió apartarse de las canchas. Probablemente en uno de sus mejores momentos, también.

Tras despedir los campos, los cambió por el otro gran precursor del futbolista moderno, del deporte espectáculo: la televisión. Anuncios, patrocinios incluso cine marcaron o han marcado el paso por la vida actual del Rey Cantona. Entre Jaulas, Jogos Bonitos y una autobiografía en pantalla grande (Buscando a Éric) sigue la constante, brillando y deslumbrando.

El futbol marca Cantona es y siempre será patente de todo aquél admirador, romántico y creyente de esa concepción de vida que comienza y termina alrededor de un balón.

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10 comentarios

  1. isaura l. lunes 8, noviembre 2010 at 14:31

    ¡¡¡¡Claro que lo recuerdo!!!!

  2. Marinno RL lunes 8, noviembre 2010 at 15:27

    A huevo!!! De los más grandes jugadores en la historia del United.

    Sí algo quisiera conseguir, es su camiseta con el estampado.

  3. Marinno RL lunes 8, noviembre 2010 at 15:34

    Lo mejor es que a veces metía golazos y su festejo era quedarse parado, como diciendo: “Soy el mejor y me la pelan”

  4. Ales-ito lunes 8, noviembre 2010 at 18:03

    Y de que sirvió que fuera tan excelente deportista, si como ser humano daba lástima..! vale la pena?

  5. Emiliano Castro Sáenz lunes 8, noviembre 2010 at 18:12

    Isaura, Marinno… demos gracias a la vida por haber visto a ese pedazo de jugador.

    Ales-ito, tanto como dar lástima no lo creo. Polémico sí. Pero de ahí a duda si vale la pena el jugador de fútbol como tal? No. Además fue crítico, inconforme, y cuando tuvo que ponerle cara a los directivos, se la puso.

    Saludos a todos, gracias por comentar!

  6. ZacaRock lunes 8, noviembre 2010 at 23:33

    el mas grande jugador de futbol que recuerdo, sus festejos, su tecnica su elegancia irreverencia, nunca olvidare aquel comercial de la nike contra los demonios, “Au Revoir”
    The King

  7. Emiliano Castro Sáenz martes 9, noviembre 2010 at 2:13

    Así es ZacaRock… afortunados los que vimos jugar al futbolista moderno, al Rey.
    Saludos!

  8. luistua martes 9, noviembre 2010 at 13:59

    grande Cantona :Cuando las gaviotas siguen una barca pesquera es porque piensan que van a arrojar sardinas al mar. Gracias
    jajajajaja
    nada más tengo una playera de las eliminatorias a Francia 98 por él.
    Lástima que núnca jugara un mundial ni ganara una Champions

  9. luistua martes 9, noviembre 2010 at 14:02

    ups Francia no jugó eliminatorias. Bueno, es la de antes del mundial pues. 😀

  10. Emiliano Castro Sáenz martes 9, noviembre 2010 at 14:30

    Uy, como quiero con la que sale en el videito.

    Saludos luistua, sigale así!

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