¿Qué hacemos con el Petrusco?

[pro-player] http://www.youtube.com/watch?v=9rRCw3pxX1M [/pro-player]Apenas se había encerrado en su recámara, cuando de repente una patada abrió la puerta. “Así te quería agarrar. Deja de agarrarte el pilín y mejor ayúdame a envolver los tamales”. Gracias a estas palabras de su madre, Petrusco vio truncada y reprimida la experiencia de la masturbación. Y de paso, se hizo todo un experto en envolver tamales hasta la fecha.

Cansado de su oficio, y de ser tratado como un idiota o como el profeta Mimí, Petrusco ha decidido probar suerte en el equipo de Los Melones, conformado por chavos que son hijos de los vendedores de fruta. Él cree que puede llegar a ser una estrella, todo un crack como los que ve en la televisión.

Y miren que tiene razón. Tanta ociosidad derivada de estar frente a la caja de imágenes por más de 10 horas continuas, ha surtido efecto. Desde que su miembro viril fue sentenciado por la culpa, encontró en el balón la mejor distracción para no atormentarse por actos puercos y cochinos. “Eso es sucio, sólo lo hacen los animales”, le repetía constantemente su madre.

Bueno, la cosa es que de estar viendo y viendo partidos, aprendió movimientos tan bellos y finos que ahora los imita con facilidad. Ensaya y entrena con sillas, mesas o cuanto mueble esté a su alcance. Dribla, gambetea, finta, prepara la jugada; toca y toca. El talento descubierto en las cuatro paredes de su hogar quiere mostrarlo y compartirlo en la cancha, junto a Los Melones.

El Papayas, el Tunas y el Berenjena no tienen reparos en admitirlo, pero los demás integrantes sí. Digamos que Petrusco tiene un pequeño inconveniente: cada vez que ve o anota un gol se excita en demasía: gime y gime, gesticula y efectúa movimientos corporales que ni la propia Tongolele. Una vez que ha entrado en este trance es difícil devolverlo a la realidad.

Y vaya ironía de la vida. Precisamente Petrusco es el enganche que tanta falta le hace a Los Melones, quienes todavía tienen una oportunidad de pelear el título. Petrusco es el único con las capacidades para generar llegadas y hartos goles. Pero debido a su “problemita”, su ingreso al equipo comienza a ser lejano.

El Papayas, hijo del Melón (dueño de la verdulería Jacinta), tiene un plan entre manos. Como todo plan, tiene su lado A y su lado B.

PLAN A: Rentar un cuarto de hotel para que Petrusco vea películas pornográficas y se masturbe todo lo que quiera. (Evidentemente, el objetivo tiene contemplado no decirle nada a su madre).

PLAN B: Enrolarlo al equipo de Los Mollejas, integrado por hijos de polleros, para que no ganen el campeonato, pues ya van cinco años consecutivos que se quedan con él.

Ustedes, ¿qué le sugieren al Papayas por el bien de Petrusco? Mientras pensamos, les dejo una rola para que viajen las ideas.

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2 comentarios

  1. Alex lunes 22, noviembre 2010 at 21:13

    Hola Elias.

    JAJAJAJAJAJA

    Pues el plan A tiene un gran inconveniente, que al Petrusco se le acaben el “talento” y las “ideas” y ya no sea el mismo en el campo de juego.

    Y el plan B tiene un pequeño inconveniente. ¿Y si no lo ponen a jugar en el equipo de los Mollejas y lo dejan en la banca?, seguirían ganando campeonatos.

    Lo mejor seria un PLAN C, o un plan A mejorado. Como dicen algunos comerciales, NADA CON EXCESO TODO CON MEDIDA.

    JAJAJAJAJAJAJA

    Saludos.

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