Verón, el as bajo la manga

La sorpresa de Gerardo Martino en los cuartos de final de Sudáfrica 2010 se llamó Darío Anastacio Veríon. De entrada el nombre destantea, confunde, distrae. Para del Bosque y compañía, el camino al título se complicó de sobremanera al verse cara a cara con el hambriento Paraguay. Toma y daca; Villa, Iniesta y Xavi estaban topándose con pared. Gran partido y gran demostración de Verón. Habilitado por la banda, poco dejó pasar y mucho tuvo que ver en guardar el cero hasta pocos minutos antes del silbatazo final, cuando Villa mandó a semis a La Furia Roja.

Aquél duelo del 3 de julio fue una de las mejores noches de Darío Verón. Destacó en carácter, técnica y concentración y después de eso, estuvo a un tris de emigrar al viejo continente, vendido como Barrera y Efraín, que pese a haber jugado más en ese Mundial, no lucieron tanto como su compañero guaraní.

Pero la edad juega y determina en esta balanza. Se quedó a seguir formulando el soporte defensivo en Pumas: su madurez le ha brindado un poder dentro del grupo donde se encuentre. Se vuelve líder, se convierte en el as bajo la manga.

Durante este torneo fue un tipo constante. Y tiene que serlo, pues si tu compañero se apoda Pikolín, la obligación es duplicar -o triplicar- el nivel de juego. La evolución de Universidad en el Apertura 2010 transitó de la cuadratura a mayor libertad, holgura y desenfado gracias a la revolución de Memo Vázquez. El equipo cambió líneas y hasta terminó, en la Liguilla, escenificando un 3-4-3, con Verón como carta indiscutible e indispensable en la zaga auriazul.

Ayer Pumas murió frente al ordenado Monterrey. Como relojero, la precisión que mandó Vucetich determinó la agonía universitaria, que pereció hasta el último suspiro del encuentro. Lo demás, el concierto apretado de 175 minutos previos, fueron heroicos para Darío Verón.

Barrió, luchó, disparó, marcó, cabeceó, acomodó, gritó, tocó. Lució total. Su inteligencia con el balón le permitió a los inexpertos y animados felinos aguantar hasta que se destapó todo con dos errores que propiciaron la clasificación regiomontana a la gran final. Como contra el América en la última fecha, como en el Mundial, como en el bicampeonato, como cuando es él en los momentos definitivos, la actuación digna del 4 perdurará en los anaqueles del buen fútbol.

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