Oswaldo, ese sí fue un robo

Ustedes saben, y si no se los recuerdo, que Oswaldo no es precisamente santo de mi devoción. No, no lo digo porque me genere apatía, sino por su estoica sangre lagunera que ahora se carga. Creyéndose el mártir del arbitraje ─después de Romano─ le dio por decir que Archundia los perjudicó y fue factor para que no ganaran el título ante Monterrey.

A su voz se suman las de aficionados al equipo de Torreón, así como las de algunos otros que enfocan sus baterías al error de Benito por no ver el balón fuera del área de tiro de esquina. Este desliz de ceguera en Archundia no es nada, ni siquiera existe, en comparación con la que sufrió el paraguayo Carlos Torres en aquel 12 de mayo de 2004.

¿A poco no se acuerdan qué pasó? Bueno, pues en esa fecha se suscitó el llamado “robo Monumental”. Santos disputaba el partido de vuelta correspondiente a los octavos de final de la Copa Libertadores. El rival era River, que les había ganado en Torreón por 0-1. Pero en el Monumental, los de la Laguna dieron la sorpresa y con goles de Héctor Altamirano y Matías Vuoso habían callado a la hinchada del Millo. Desafortunadamente para los mexicanos, Matador Salas anotó el tanto que obligó a la tanda de penales.

River abrió la serie: Salas anotó. Vino Borgetti: lo metió. Turno para Cavenaghi: lo para Lucchetti. Ocasión para Pony Ruiz: lo detiene Lux. Dispara Rolfi Montenegro: Lucchetti hace la hombrada, pero…

…repentinamente Carlos Torres decide repetir el penal. Y no sólo eso, hasta amonestó a Lucchetti. ¿Por qué? Sólo él y su conciencia lo sabrán porque el portero santista ni se movió. Dándole de nuevo la oportunidad a Montenegro, éste no repitió el falló y acertó. Después vino Altamirano y lo metió. Luego tocó turno a Lucho González y anotó. Con un clima tan adverso y localista, Cariño cobró su disparo y Lux lo atajó, pero…

…el arquero de River estaba más que adelantado y, para sorpresa de todos, Torres dio por bueno el gol. Ni se inmutó para dudar si había que repetir el cobro o no. Así, con la venia del árbitro, Maxi López anotó el penal que dio el pase a los argentinos a cuartos de final.

Ese sí que fue un robo consumado por parte de un arbitraje que arrebató el instante de gloria a Santos. En cambio, los berrinches de Oswaldo hoy en día verdaderamente dan risa.

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