Relato del fútbol y la lluvia

Llegó el tipo muy cansado a su casa. Las luces estaban apagadas, todos se habían ido a dormir. Se dirigió a la cocina para servirse un vaso de leche, mismo que no se terminó porque le supo agria. Regresó a la sala y se dejó caer sobre el sillón. Meciéndose los cabellos sintió el impulso de llorar, pero detuvo las lágrimas cuando escuchó a su pequeña hija decirle “papá, no puedo dormir. Cuéntame un cuento”.

El tipo encendió la lámpara que está sobre una pequeña mesa decorada con un portarretratos que permite ver la fotografía familiar. Afuera comenzó a llover de una forma espantosa: los truenos y el aguacero expresaban la furia de la naturaleza. La nena dijo que tenía miedo y su padre la sentó en sus piernas. “Papá, la lluvia me asusta. ¿Por qué nos da tanto miedo?”. Él sólo atinó a responderle que no sabemos mojarnos con ella. “Hija, lo que pasa es que no la valoramos. Hay niños que caminan con ella y han aprendido a hacerla su compañera”. La pequeña no entendía las palabras de su padre y le preguntó cuáles niños. “Bueno, pues los nicaragüenses, salvadoreños, argentinos, paraguayos”. La niña se quedó dormida; no alcanzó a escuchar la moraleja del pequeño cuento sobre las dictaduras, que comparado con nuestra lluvia: nos espantamos por nada.

El tipo recostó a su pequeña hija en el sillón y la cobijó con su saco. Se dirigió a la ventana y al ver la lluvia caer rompió en llanto. Silencio sepulcral para no despertar a la criatura. Quería que no llegara el día de mañana, que la pesadilla terminara lo más pronto posible. Después de tantos años de ejercer su profesión ahora se arrepentía; se lamentaba de ser médico. No porque fuera mal cirujano o mala persona, sino porque por primera vez tendría que decirle a unos niños que su padre había muerto.

De entre todos los casos que había tratado, jamás se imaginó la responsabilidad que caería sobre él: salvarle la vida al Cañón Gonzaga, el máximo ídolo del fútbol en la liga local y la figura en su país; que además contaba con la particularidad de ser padre soltero: quedó viudo cuando nació el tercero y último de sus hijos. Cuando le informaron el caso ─y sabiendo que él era el único especialista para atender una emergencia así─ sintió que el cielo se le caía encima.

Siempre fue considerado uno de los hombres más importantes dentro de la medicina, y así fue porque nunca estuvo sujeto a tanta presión. Medios de comunicación, aficionados, jugadores y familiares del Cañón Gonzaga tenían todas las miradas puestas en él, con la fe de que mantuviera vivo al futbolista. Hizo todo lo posible por salvarlo, pero al final la muerte fue más poderosa que la ciencia. A petición de sus colegas, él sería el encargado de darle la noticia a los tres hijos de Gonzaga.

Y llegó el día. Seguía lloviendo a cántaros y el tipo entró al hospital sumamente empapado: había caminado debajo del aguacero por más de dos horas. Hizo caso omiso a la prensa y se dirigió al vestíbulo donde estaban los tres niños esperándolo. “Niños, ¿le tienen miedo a la lluvia?”. Las criaturas le respondieron que no. “Bueno, entonces los invito a que demos una vuelta y nos mojemos”. Los niños aceptaron.

Nadie sabe cómo o qué les haya dicho, pero los niños regresaron contentos al hospital. “Lo bueno es que el sol ya salió”, dijo el mayor de los chamacos a sus dos pequeños hermanos. El tipo se encerró en su oficina y le habló a su hija para decirle que ya no tuviera miedo, que la lluvia había desaparecido. En la radio dieron la noticia: “el chileno Gonzaga ya brilla como un astro en el mejor de los lugares”.

11 comentarios

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  2. Leonora sábado 30, enero 2010 at 0:49

    Elías, esto es bueno de verdad, creo que además de hablar de fútbol, va a algo mucho más universal…. me encantó!

  3. Agustín RamBalanz jueves 9, diciembre 2010 at 22:12

    T luciste!!! Muy buen texto. Siga así

  4. ZacaRock viernes 10, diciembre 2010 at 17:51

    Epico, la piel se me puso de gallina

  5. franciss ortega miércoles 16, marzo 2011 at 22:39

    Grandioso! Me hizo sollozar.

    • Elías Leonardo jueves 17, marzo 2011 at 11:14

      Franciss, halagador comentario. Reitero, un gusto leerte por acá y un gusto saber que alguien nos ha dado el beneficio de la duda en la otra orilla de la web. Gracias por darte la oportunidad de conocernos. Un abrazo

  6. Jorge Marquez lunes 20, junio 2011 at 17:28

    es barbaro la manera en que me imagine la situacion, como si el dt multicampeon llega a salvar a un euqipo del descenso y no lo logra, claro es una burda comparacion pero tu escrito es barbaro

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