Franco Navarro, el fútbol necesita más gente como tú

El pasado miércoles 8 de diciembre se jugó el partido de ida de la final del Torneo Descentralizado peruano, que organiza su temporada de febrero a diciembre. Los rivales, León de Huánuco, que volvió a Primera División después de varios años, y Universidad de San Martín, equipo dirigido por el Maño Aníbal Ruiz.

Durante esta primer final, con la intensidad lógica de un juego de ese calibre, se encendió la mecha de las pasiones y antes del silbatazo inició una gresca de dimensiones importantes. La figura del humilde León es el argentino Gustavo Rodas, quien durante el partido fue blanco de incesantes patadas, empujones y hasta puñetazos. Él mismo, fue uno de los protagonistas de la riña, que involucró incluso a policías y gente del cuerpo técnico. El saldo: Manuel Garay, árbitro del juego, expulsó a dos hombres de cada lado, incluido Rodas.

El viernes 10, es decir, apenas dos días después, la Comisión de Justicia de la Federación Peruana informó que todos los expulsados estaban suspendidos, excepto Rodas, acaso la figura de todo el año. ¿Por qué? Aparentemente, el video no era claro respecto a su participación en el pleito.

La otra versión, mucho más real y ni mandada a hacer para los poco ingenuos malpensados, apuntaba a que Luis Picón Quedo, presidente de León, era un aliado cercano a Manuel Burga, presidente de la Federación, quien busca su segunda reelección en las próximas horas.

Total, que el partido de vuelta, a jugarse en Lima el domingo 12, estaba rodeado de sospechas e inmerso en un ambiente enrarecido por culpa, exclusivamente, de la gente de pantalón largo.

Pero apareció la cordura. Horas antes, Franco Navarro, técnico del León, llamó telefónicamente al Maño Ruiz y le comunicó la decisión que tomó de cara a la final final: Pese a que tenía libertad para alinearlo, no incluiría a Gustavo Rodas, su mejor hombre, indultado misteriosamente de su expulsión. Y le agregó: «Yo tengo esta manera de ver el fútbol. Por más que lo necesitemos, no me parece correcto juegue».

Y no jugó. La figura del torneo vio el partido desde la tribuna y no pudo hacer nada para impedir el 2-1 para San Martín, que se consagró campeón.

El medio futbolero peruano calificó la actitud de Navarro como un golpe letal a los dirigentes de aquel país, pues les dio una lección de cómo conducir el deporte, y el fútbol en particular.

De 49 años, Franco Navarro, goleador peruano en los 80’s, quien tuvo un paso fugaz por el Independiente argentino, después explicó: «La decisión que tomamos fue grupal. Fue una cuestión de principios, de ética. No íbamos a aceptar vernos favorecidos por un fallo que no sé a qué se debió. San Martín fue superior de principio a fin. Nos superó. Nos quedamos tristes, pero con la frente alta».

El diario La Nación de Argentina lo entrevistó recientemente y le preguntó sobre la reacción de Gustavo Rodas (ya transferido al Deportivo Quito): «Lo tomó perfectamente. Me dijo que le parecía lo correcto. Lo más limpio son los jugadores. El fútbol es lo que amamos, pero a su alrededor hay mucha gente hipócrita»

A los directivos del equipo, en cambio, les costó un poco más aceptar la decisión, aunque al final entendieron las razones. «Toma la decisión que creas correcta», le dijeron, y a tal grado llegó el orgullo que les hizo sentir su entrenador, que ya le renovaron contrato por dos años más.

Un aplauso a Franco. El fútbol está necesitando más gente como él…

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