Estampas del Cremas – Rojos

Ayer se jugó la final de ida del Apertura 2010 guatemalteco. Los invitados de siempre, Comunicaciones y Municipal, escenificaron una batalla insípida pero intensa. Me habían tocado antes partidos similares, clásicos así de cerrados, disputados e inconexos… con la pelota en el aire la mayor parte del tiempo.

Sin embargo otros sentidos arroparon la amarga noche futbolera. Aristas imperceptibles en otros momentos. En la fila para comprar boletos (las entradas aquí no promedian llenos constantes. El Mateo Flores, que tiene aforo de 27 mil personas, estaba a un 50 por ciento. Inmuebles como el de Xela o el de Huehue son los más aguerridos y el público los repleta, pero hablamos de, más o menos, 13 mil y 5 mil lugares respectivamente), las historias construyen la identidad del estadio, sus leyendas y pinturas lo reviven.

El marco de la final, además de significar el clásico 255, es también parte de las despedidas de Juan Carlos Plata, el Pin, máximo goleador histórico chapín. “A Plata yo le ví hacer goles de cabeza, a ras de suelo, al ángulo. Golazos. Se sacaba las imposibles el desgraciao. Hoy ya no da más, pero en cualquier momento te define todo”.

“Yo ví a Maradona hacer un gol, desde esta tribuna en aquella portería. Yo lo ví jugar. También a Pelé, en la otra portería. No cabía nadie más. Fácil estábamos 50 mil personas viéndolo (el doble de lo que hoy se permite)”.

“En eliminatorias es cuando esto se pone a reventar. La Selección sí es otro boleto. Lo triste es que hoy estamos viendo lo mejor de lo mejor. Son los jugadores buenos y mirá… ¡mirá cómo ni sacar de banda!”. A mi tío lo interrumpió un cohete que tronó a unos 20 metros, en la parte baja de la tribuna. Más allá prendieron las luces de bengala, de las paredes salieron los fuegos artificales que iluminaron de otro color a la callada afición.

En el juego pasan lapsos largos de silencio. Se escuchan las radios, las pláticas de los de a lado. Y repentinamente se enciende la cosa. Ebullición total por la ceguera arbitral. “¡Sos un hijoeputa! ¡Árbitro zerote, mierda! ¡Rojo Hueco (maricón)!”

Y de la nada, al minuto 20, de esa pasmosa transición de balones, de rebotes inexplicables, de nula creación de juego… Jairo Arreola, el 77 de Comunicaciones, de la varita mágica que le significa la banda zurda, sacó un tiro cruzado que guardó el primero y destapó la locura. Penedo, el gran arquero panameño, la figura, seguridad y esperanza del Municipal se quedó tendido. Más cohetes, luces, explosión total en la tribuna. Pero como esto es incongruente, los Rojos empataron a los tres minutos a balón parado. La mejor parte del juego.

En resumen, quienes trataron de tocar el balón fue Municipal. Los veteranos Chalo Romero (35 años) y el Pando (32) se combinaron pero lo interesante es que se percibe la necesidad insensata de desesperadamente llegar a la portería contraria. De los Cremas, el tico Fonseca (36) mantiene esa concepción de tocar y moverse, del no al pelotazo, del juego en conjunto. Poco le dura. No hay fuego lento, todo es comida rápida y nadie se llena.

El partido concluye con caras largas, con la culpa del árbitro, con la falla del Rolo, con el gol de Ramírez. Los baños se trasladan a las paredes externas del ‘querido’ estadio y casiabrazados, hinchas de unos y otros mean ahí. Hombres, por supuesto.

La salida es un viacrucis. Mar de gente que se aglomera para ir a comer en los puestos de comida rápida. Tacos, ‘panitos’ con churrascos, hot dogs. Pasamos la barrera (con todas las fuerzas del alma) sin caer en la tentación, cuando un par de disparos esparcen el miedo. “¡Detrás de los autos!”, se escucha repetidamente. Silencio, caos, incertidumbre. Hasta que los policías, en cuestión de segundos llegan y le clavan a uno de los delincuentes las botas en la cara. Dicen unos que un tipo se volvió loco y disparó gustoso. Otros que un auto se fue directo contra aficionados rojos y los ametrallaron. Una mujer herida. En las noticias hasta gases lacrimógenos describen. La mayoría del público se queda viendo, escondido pero al tanto. Expectante.

Así termina y así se espera el domingo, cuando se defina todo a las 11 de la mañana…

6 comentarios

  1. Ruben jueves 30, diciembre 2010 at 21:08

    Lástima para el Municipal de tus amores, mi buen. A ver si cuando regreses no le traes la sal a las Chivas de Ronaldinho.

  2. Emiliano Castro Sáenz viernes 31, diciembre 2010 at 16:56

    Ronaldinho está con todo y llevará al Rebaño a la gloria. Municipal… bueno, era justo y necesario un poquito de rivalidad encendida para esos pobres Cremas.

  3. Javier viernes 25, febrero 2011 at 19:20

    Muy buena, me gustó mucho. Lástima que ahora ambos equipos andan en la calle. Saludos desde Guatemala.

  4. Javier miércoles 30, marzo 2011 at 21:53

    Ojo: el Pin no es el máximo goleador de la azul y blanco, hace mucho tiempo lo superó Carlos Ruiz. Plata es el chapín con más goles en la historia, no en la sele.

  5. Javier miércoles 30, marzo 2011 at 21:54

    Acá en “Zerote” se suele escribir con “C”. Saludos Emilio. Un gusto leerte desde Guatemala. Saludos.

  6. Emiliano Castro Sáenz jueves 31, marzo 2011 at 15:01

    Javier, muchísimas gracias por tus aportaciones… efectivamente el Pescadito superó a Plata hace rato, disculpa el error. Y sí, en cuanto a zerote o cerote hay una gran discusión; me fui por la zeta porque cerote también es un cero gigante y al no tener establecida una regla para ese regionalismo, decidí eso.
    Un abrazo!

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