Entre el fútbol y la vida; la vida misma

Permíteme curarte las heridas, sanarte. No te resistas, deja a un lado el pudor y los prejuicios. Me necesitas; sabes que poseo la pócima mágica para que vuelvas a levantarte. Olvídate del balón por un momento; no llores. Concéntrate en la temporalidad actual, contempla la cama y el vendaje; estás vivo, herido, pero vivo.

Sé que quieres llegar a ser el mejor futbolista de este país. Para ello, primero acéptate como hombre y deja de considerarte un bicho anormal. Entierra los conceptos heredados de tus padres sobre el proceder en la vida, eso que llaman moral y principios. Te estorban, te aniquilan; si no fuera por ellos ahorita serías una estrella. Lástima, te educaron a fracasar sin la opción de superarte. Te esforzaste tanto en mejorar tus aptitudes futbolísticas que te olvidaste de lo mundano y sagrado que nos ofrece el Universo.

Atormentado por las lecciones de tus padres, preferías quedarte horas y horas pegándole a un balón o corriendo tras una pelota en los terrenos baldíos; era mejor llegar tarde y cansado a casa. Pero en el trayecto jamás te diste la oportunidad de voltear hacia las putas y los borrachos; ignoraste el instante de un paseo con alguna chica tomándose de las manos. No quisiste saber palabras de amor ni sentir una caricia en tu mejilla.

Mírate, hoy postrado en esta cama. Ninguno de tus compañeros ha venido a verte, y los entiendo, ellos sí descubrieron su rol en este andar. Tampoco creo que venga el DT, pues ya lesionado no cuestas lo mismo y prefiere debutar a otro chavo. Como siempre, tus padres sólo acuden para dejarte en claro que eres un fracasado y les das lástima. Y yo…y yo sigo y seguiré aquí.

Ayer cumplimos cinco años de casados. Comprendo que no te hayas acordado de la fecha. En fin. Cinco años esperé este momento y quizá sirva para reencontrar nuestro lugar en este mundo. Abre las piernas y no hagas ningún esfuerzo o movimiento; yo me encargo. Siénteme mojada y húmeda. Escúchame excitada, gimiendo. Empápate de mí y recupera tu fuerza, tu voluntad.

Dignamente cede a que mi vagina cierre tus cicatrices. Deja que mis fluidos sirvan como suero y mis senos como el alimento de fe que necesitas. Una vez que te canses, antes de dormir, valórate sin miedo y elige el camino que tomarás: el fútbol o la vida. Mientras tú piensas, yo me masturbaré. Estoy contigo.

4 comentarios

  1. franciss ortega miércoles 16, marzo 2011 at 22:11

    que intenso (Y)

  2. franciss ortega martes 22, marzo 2011 at 22:05

    Si una forma muy interesante, me gusto, te estaré leyendo por acá!

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