Lágrimas

En la esquina junto a la panadería, aquella mujer robusta y de cabellera pelirroja lloraba mientras esperaba en la enorme fila para entrar a comprar el pan de dulce que llevaría a su padre que yacía enfermo en una cama a causa de una enfermedad que lo acababa poco a poco.

La tristeza la invadía pues ya algún doctor le había asegurado que los días de su padre estaban contados. Por cierto, lo que más le gustaba al enfermo era sopear su pan de dulce en una taza con chocolate caliente justo antes de intentar dormir, pues las noches con los dolores a flor de piel eran tan complicadas que apenas y dormitaba.

Unos pasos atrás, María la miraba y se acercó a darle consuelo diciéndole que lo que tuviera seguramente pasaría y vendrían tiempos mejores. La mujer le agradeció el apoyo y le contestó que no tenía recursos económicos para llevar a su padre a un hospital y que verlo tan mal era algo que no toleraba pero que entendía que la vida era así. Se despidieron y cada quién siguió con lo suyo.

María volvió a casa devastada, con un amargo nudo en la garganta y al abrir la puerta lo primero que vio fue cómo Julio, su hijo adolescente que no tiene nada que ver con Brasil, lloraba su eliminación del mundial….

2 comentarios

  1. Isaura L. lunes 10, enero 2011 at 19:05

    Sergio, a ti casi no te leemos de estos textos, qué bueno que soltaste la pluma, o bueno, los dedos sobre el teclado.

    Saludos.

  2. Sergio Sánchez lunes 10, enero 2011 at 19:19

    Isaura que tal.
    Ja, no la verdad es que luego no se me da mucho ehh?? jaja
    Gracias por comentar y le intentaremos más seguido.

    Un abrazo!!!

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