Brasil del ’70: Primer triunfo comunista sobre la dictadura

[pro-player]http://www.youtube.com/watch?v=kQswQeHa88Y[/pro-player]Nació un 3 de julio de 1917 en Río Grande, Brasil, dentro una familia de clase media. En los años treintas se mudó a Río de Janeiro, al barrio de Botafogo, donde atestiguaría todo el movimiento social que estallaría en las revoluciones de 1930 y 1932, y la instauración en el poder de Getúlio Vargas en 1935.

Hablamos de João Saldanha, quien ya en edad de decidir qué sería de su vida, pasó algunos años entre el fútbol y el periodismo. Jugó en Botafogo, sin mucho éxito. Quizá fue ahí donde le salió el verdadero periodista, pues su olfato le decía que, como jugador, no tendría mayor futuro. En el periodismo, en cambio, sí.

Inteligente, voraz, conocedor y letal en la crítica, pronto se convirtió en la voz más importante a la hora de hablar de fútbol, incluso se dice que los jugadores temían a sus veredictos. A la par, vivía la faceta que marcaría su vida, la lucha social. Era comunista de tiempo completo.

Así pasó sus siguientes años. Lo mismo militaba en el Partido Comunista, redactaba crónicas de fútbol, participaba en huelgas de obreros o iba de corresponsal a la Segunda Guerra Mundial. Todo lo hacía bien.

Y entonces en 1957 recibió la propuesta de otro empleo: director técnico del Botafogo. No dudó, o tal vez sí, pero finalmente aceptó. “No tiene experiencia”, ahora lo criticaban sus ex-colegas reporteros. Era cierto, jamás había dirigido. Sin embargo, aquellas reuniones en las oficinas del PC, o el desembarco en Normandía -donde aparentemente estuvo-, algo le habían enseñado.

Para no alargar el cuento, Saldanha formó el mejor Botafogo de la historia. Aquel equipo de Didí, Garrincha y Nilson Santos que brilló con su juego abierto y espectacular. ¿Su premio? Fue llamado por João Havelange, entonces presidente de la Confederación Brasileña del Deporte, para dirigir a la Canarinha hacia el Mundial de 1970. Por supuesto, aceptó.

El camino eliminatorio fue sencillo. Armó un equipo con jugadores de Santos y Botafogo en su mayoría, eligió a Pelé y Tostao como referentes, y clasificó ganando sus 6 partidos, con 23 goles a favor y sólo 2 en contra.

Durante ese año previo a México ’70, su equipo “extrañamente” ya mostraba ese fútbol que lo convertiría en el mejor de todos los tiempos. Un conjunto solidario, donde la producción corría a cargo de todos por igual, donde no existía figura única (¿no había clases sociales?) y el cual comenzaba a generar tremenda ilusión (¿emancipación?) en todo el pueblo brasileño.

Fue entonces cuando el general Emílio Garrastazu Médici, ya convertido en el tercer presidente del régimen militar, le recomendó a Saldanha incluir en la lista mundialista a Darío, uno de los jugadores preferidos del político. La respuesta, como no podía ser de otra forma tomando en cuenta la formación del técnico, fue un rotundo no. Para ponerlo en palabras textuales, fue así: “Que el general se encargue de nombrar a sus ministros. Aquí me encargo yo”.

Lo que no sabía Saldanha es que su destitución ya había sido planeada en los cuarteles militares. Era lógico, no convenía mantener un entrenador rojillo mientras la cúpula política intentaba aprovechar el inminente campeonato como distracción y propaganda.

Zagallo ocupó el puesto y no quiso tocar la perfecta máquina que le habían heredado. Los militares, a lo suyo. Durante el mes que la Selección Brasileña anestesió al mundo con su fútbol inigualable, Médici aprovechó para perseguir y arrestar militantes comunistas y de izquierda. Detrás de ese título del mundo, como incluso el mismo Pelé reconoció tiempo después, había censura, torturas y desapariciones.

Saldanha vio campeón a Brasil por televisión, pero seguramente lo hizo con una gran sonrisa en el rostro al ver que sus hombres, Darío incluido, mantuvieron la idea y los conceptos que él les inculcó.

Tal vez en su mente, y en la de muchos opositores al régimen, el jogo bonito de la Selección Brasileña de 1970, fue la primera y verdadera victoria de los comunistas sobre la dictadura militar…

*Saldanha continuaría con su labor como periodista y comentarista deportivo. Falleció el 12 de julio de 1990, en Roma, mientras cubría el Mundial de Italia.
*Tras la caída del régimen, jugadores como Tostao manifestaron su rechazo a la dictadura y reconocieron a Saldanha como creador e ideólogo del título mundial de 1970.
*Curiosamente, Pelé nunca lo hizo del todo. En su etapa de periodista, Saldanha aseguró que O Rei tenía un problema en la cadera y miopía, por lo que requería de una operación y más entrenamiento para no sufrir como en el Mundial de Inglaterra. Nunca tuvieron una gran relación.

3 comentarios

  1. Negro jueves 27, enero 2011 at 12:58

    Esa es la mayor diferencia entre Diego y pele

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