Franco Baresi

[pro-player] http://www.youtube.com/watch?v=DLwKpkCdfbc [/pro-player]Era un perro de caza, pero mordía antes de tener el bocado en los colmillos. Conocía su zona y se movía uno o dos centímetros dependiendo del rival; calculador a más no poder tenía en la vista matemática su arma más potente para no dejar pasar a nadie. Daba dos o tres pequeños pasos, siempre cargados con la fuerza de un minero y a la vez con la sutileza de un bailarín; compaginaba la perfección, elegancia y rudeza en el simple movimiento.

Con él como marcador, los delanteros rara vez padecían el choque, el golpe o el desplazamiento de hombro con hombro; sufrían por su capacidad para medir la distancia en el instante inmediato. Centro, pase corto, pase filtrado o pase largo era codificado por su pensamiento y una vez que el oponente creía tener el balón Baresi ya había alejado el peligro.

Uno de los italianos más italianos rompía con el acervo de sus antecesores Gentile y Bergomi, quienes hacían de la pierna un hacha para impedir el juego del rival. Para Franco Baresi el catenaccio era una simple excusa para defender; él iba más allá. Transformó ese juego brusco y conservador en un tablero de ajedrez, donde los movimientos de la mente más pensante determinaban el rumbo del juego, yendo (tocando) al frente.

Ajeno a las patadas y agresiones, Baresi se forjó como un defensa de estilo delicado y mesurado al que pocos han podido llegar: basaba en su visión de halcón e inteligencia el esquema idóneo para marcar; procuraba el ritmo del juego y la integridad física del rival.

Tristemente muchos lo recuerdan por aquella final del 94 ante Brasil y no por su estoica contribución al Milán de Sacchi con Van Basten, Rijkaard y Maldini. En la memoria de algunos prevalece el lamento con la camiseta azzurra en esa Copa del Mundo en Estados Unidos, donde a sus 34 años Baresi era una muralla; olvido o desconocimiento se resguardan en aquella defensa compartida con Costacurta y Tassotti.

Su nombre es leyenda, así tal cual. Para los amantes de la estadística este hombre les dejó como herencia el haberlo ganado todo, absolutamente todo. Para las nuevas generaciones que adoran el fútbol italiano, Baresi puede ser considerado una pieza de museo. Para los pamboleros románticos, Franco fue el fútbol mismo.

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