Obrigado para sempre o Fenômeno

Es Ronaldo. Va caminando, se enfila a la puerta. A su lado miles de rivales, todos al acecho. Es el momento de su carrera y está nervioso, está contrariado, está decidido. Su cuerpo regordete burla detractores. Y a todos los que deja en el camino; a los que dejó y acabó y desparramó, les dice adiós para siempre.

Algo parecido a su gol en Barcelona contra Compostela fue su anuncio de retiro. Tomó la bola en media cancha de su lado del campo. Se deshizo de dos, de tres, de cuatro, de todos. Taco, autopase, velocidad, se trompica, y es gol exquisito con todos sentados… no les queda más que aplaudir y mirar hacia abajo.

Hoy a la conferencia acudieron todas las cámaras, bocinas, lentes, grabadoras, cuadernos, plumas y parafernalia por verlo derramar las últimas lágrimas de su carrera futbolística. Apenas hace unos días defendía a su último club de permanecer en Copa Libertadores y lo acusaban de gordo por perder. El dedo apuntaba burlón, olvidadizo e irrespetuoso. Trataba de humillarlo. ¿Para qué sirvió entonces la historia -su historia-, su romance con el gol, con la belleza del fútbol, con la gloria y el dolor en el mismo canal?

Y hoy le dicen ‘pobre’ los flashazos que esperan la primera lágrima, la mueca nefasta, el dolor en sus ojos, la mirada baja. Él lo pide a gritos. No la oportunidad para que se enternezca el corazón de aquellos que fácilmente le escupían idioteces mediáticas. Es más bien para darles otra cachetada. Como la que pegó una final de Copa del Mundo después de la que perdió convulsionado. En 2002 silenció y a la vez generó la bulla a nivel mundial con sus goles sabor a campeonato. Sabor a líder goleador.

Qué vacío el que permanece. Ronaldo Luís Nazário de Lima se va con todo su legado. Sus palabras versaron como la carrera elíptica de un grande, de una leyenda. «Es muy duro abandonar algo que me hizo tan feliz, que tanto amé y con lo que quería seguir, porque psicológicamente quiero mucho, pero tengo que asumir algunas derrotas. Perdí para mi cuerpo… Es difícil cuando la cabeza piensa que puedes eludir a un zaguero y tu cuerpo no lo consigue».

Até já o Fenômeno…

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