Charla con Tomás Boy (Parte I)

Charla de Tomás Boy con ELBUENFÚTBOL* (Parte I)“En las cuentas se lleva una regla, desde el uno al llegar hasta el cien. El que quiera ser hombre derecho que se enseñe a mirar su nivel. Sin talento no busques grandeza porque nunca la vas a tener. Soy el Jefe de Jefes, señores, y decirlo no es por presunción… ”
Jefe de Jefes, Los Tigres del Norte

Introducción
Hace mucho no les obsequiábamos una charla pambolera, pero ahora les traemos una con el mismísimo Tomás Boy. En esta ocasión no fuimos todos en bola, pues la visita con el Jefe era la encomienda de un compromiso laboral para su servidor.

Previo a cumplir con la entrevista pactada, un dejo de temor existía en mi persona. Créanme, no era para menos. Tiempo atrás habíamos charlado con Federico Vilar en el hotel de concentración donde se hospedaba Monarcas, algo que al Jefe no le agradó del todo y nos echó una mirada de pocos amigos por distraer a uno de sus jugadores. Aquella vez cruzó frente a mí y con un tono seco, amenazante, expresó “bue-nas no-ches”.

Pasaron los meses y nos volvimos a topar para darle rienda suelta al fútbol cara a cara. Nos saludamos y por azares del destino Boy andaba de buenas. Dado que el partido ante América se efectuaría al día siguiente se nos indicó que teníamos a lo máximo un límite de 10 minutos para estar con él. Sin embargo, situación hasta ahora inexplicable, le caímos bien y hasta mandó pedir café para extendernos por más de una hora.

“A ver, hablémosle al mesero. ¿Quieren un café o algo?”, dijo Boy. Pues pa´luego es tarde aceptamos su invitación pidiendo café americano: “Pues que sean tres”. (Me acompañaba un amigo encargado de tomar fotos).

Terminado el compromiso de chamba, Tomás insistió en hablar de fútbol. Apasionado, gustoso de la plática y malhablado hasta las cachas compartió un sinfín de cosas. Obviamente nos caló para saber si valía la pena permanecer con nosotros o de plano retirarse. Soltó al aire nombres como los de Javier Pastore, Moriconi, Claudinho, y al comprobar que le resistíamos el embate sentenció: “Esto sí me gusta”.

Primero nos sentamos en una mesa donde los rayos del sol pegaban con poca intensidad. Paulatinamente se pusieron bravos y le quemaban la espalda a Boy, quien de plano pidió nos cambiáramos de mesa: “Vámonos para allá porque aquí me está pegando el pinche sol”. En el trayecto de una mesa a otra, no muy largo, manoteaba y hablaba sobre cuestiones tácticas.

De recuerdos, sentimientos y pachangas

Sentados nuevamente comenzó la tertulia con ELBUENFÚTBOL*. Directo y en corto dijo que nomás el mote de Jefe no le gusta nada, pero como se lo han repetido tantas veces ya es casi como su nombre. Claro, no le huye al compromiso de portar el sobrenombre y, por el contrario, se echa porras a él mismo: “En mi época no había un jugador como yo. Me cae de madre que no, era único. Jugaba más o menos como Zidane, así se las pongo. Entonces así sí vale la pena que me digan Jefe”.

Ya entrados en sus épocas le cité a Johan Cruyff. Bajo un silencio sepulcral Boy me miró con seriedad, pero sensible a la vez. Echó la espalda hacia atrás, alzó los brazos y exclamó: “Era un genio. El tipo reinventó y revolucionó el fútbol. Incluso me atrevería a decir que fue mucho mejor que…”. Pensó un momento la respuesta y con un susurro dijo “no la vaya a cagar”. Tras meditar, subrayó que “…Pelé es el número uno y después viene Cruyff”.

Hablando de esas figuras, específicamente de Cruyff, se le preguntó por qué no jugó en Europa. Entonces levantó el brazo dirigiendo su dedo índice hacia mi cara. Sin que Boy pronunciara palabra alguna entendí algo así como no me vas a poner triste. No obstante, el Jefe es el Jefe, no se anduvo con medias tintas y contó que pudo haber vestido la camiseta del Perugia, junto a Paolo Rossi, pero dos factores le impidieron emigrar en 1979: obstaculización por parte de Tigres , que lo había firmado como jugador franquicia, y su propia comodidad. “Sentí que no me pagaban lo que yo debería ganar. Además, estaba yo ya casado y eso pues… la neta es que fui muy comodino”.

Ahondando en cuestiones de matrimonios y noviazgos, abordó la parte sentimental del futbolista. En su faceta de director técnico ha visto cómo las esposas de jugadores son las que determinan el contrato, incluso aspiraciones de su pareja. “No importa que no juegues, te están pagando 50 mil dólares. Además, no nos vamos a estar mudando para ver si tú juegas”, refiere Boy sobre lo que ha presenciado.

A él le tocaron otras circunstancias en dichos menesteres: “En mis tiempos las señoras, mamás de las chavas pues, les pedían que no se acercaran o anduvieran con un futbolista, nos concebían como viciosos, mujeriegos. Ahora suplican a sus hijas para que se casen con jugadores. ¡Nada tontas!, pues saben que ahí está el pan”. No pudo contenerse y nos advirtió sobre el matrimonio: “eso de casarse está cabrón, es un pedo. Piénsenlo”.

Ya encarrerado se enfocó en el tema de las indisciplinas o el carácter fiestero del futbolista durante una concentración o previo a un juego. Aceptando que él, como cualquier otro ser humano que bebe y fue joven, acudió a asados o fiestas siempre y cuando fueran después de los partidos. Considera que en este aspecto el futbolista de hoy pondera más la juerga y el desmán por encima del deseo y gusto por jugar, además de que se perdió el sentido que tenía la pachanga: “Antes las hacías para festejar un triunfo o para intercambiar opiniones acerca del equipo”.

En mi época no había un jugador como yo»

Cauteloso de revelar nombres, confesó que él mismo se ha visto en la necesidad de actuar como padre de futbolistas al ir a “sacarlos de antros, tables y cabarets” porque están hasta “las chanclas”. Eso sí, no se opone a que los jugadores se diviertan, pero sí especifica que lo hagan cuando no haya un partido en puerta.

Ya entrados en el balón

Uno de sus deseos como técnico es entrenar a las Águilas. Lo considera un equipo “chingón”, poderoso y que tiene todos los ingredientes de un reto. Por el contrario, siente apatía y enemistad por Pumas, equipo que simplemente no le causa la menor emoción. “El América es chingón, lo tiene todo. Ese es uno de mis anhelos. Además, pisar la cancha del Azteca cada 15 días ha de ser una fregonería”, confesó. Y sobre el Estadio Azteca sentenció: “Cualquier técnico que lo pisa se caga. Quien diga que no, está mintiendo. A huevo que impone y mucho”.

Actualmente timonl monarca, Boy no tiene tapujos en decir que uno de sus más gratos momentos como entrenador fue con Veracruz. Pese a que lidió con jugadores del calibre de Antonio Carlos Santos, consiguió plasmar en la historia del fútbol mexicano una etapa memorable con los Tiburones Rojos.

No fui a Europa por comodino»

“Ustedes mismos lo recuerdan y seguramente estaban pequeños, pero lo tienen presente. Aquel era un equipazo. Tenía a Apud, Careca, Santos, Peña, una camada de grandes jugadores. Además, implicó tener bajo mi mando a jugadores muy difíciles, cabrones”, describe. Y agrega: “Uno de ellos era (Antonio Carlos) Santos, el mejor jugador que he dirigido. El tipo era un mago con la pelota, un futbolista de otro nivel. Pero tenía un carácter especial, de hecho es con el que más conflictos tuve. Las cosas llegaban incluso al punto de él o yo. Así de cabrón”.

De ese recuerdo salta al fútbol actual. El rostro se le pone tenso, molesto, triste, pues considera que al jugador actual se le ha olvidado el gusto por correr detrás de un balón o pisar una cancha. El factor económico, dice, ha influido de manera avasallante sobre la mentalidad del futbolista: “Ahora aman más el dinero que el fútbol mismo. Piensan más en comprarse un coche u otras madres en lugar de anhelar portar la camiseta de la Selección, por ejemplo”.

La llegada de los torneos cortos vino a limitar y contrarrestar el surgimiento de valores mediante la nula capacidad para apreciar talentos, poca continuidad y falta de identidad con una playera. Critica el arte de rolar de un equipo a otro sin que al futbolista se le dé tiempo para mostrarse, que como consecuencia también afectan al entrenador: “Ahora somos entrenadores exprés. Si no ganas un partido no sirves, te corren y al día siguiente ya estás en otro club. Eso no puede ser, pero dado que los torneos cortos exigen resultados pues hay que darlos a la de ya”.

El América es chingón, lo tiene todo»

Y como no podía quedarse callado en este sentido, le atizó a los promotores. Los ve como perros de caza dispuestos a morder sin importar que sea al propio dueño al que lastiman: “Van a matar al fútbol si no se detienen. En un afán para satisfacer su ambición molestan con infinidad de cosas a los jugadores, quienes no saben dónde están parados por tanta promoción que le hacen a sus carreras; nunca saben dónde están y en cualquier altibajo los representantes les pueden establecer un comportamiento de permanecer en uno y otro lado para que puedan cobrar un buen salario. Los representantes están muy perros, están muy cabrones”.

Refiere los casos de jugadores que han vestido tres o cuatro camisetas distintas sin siquiera haber disputado cinco partidos completos; jugadores fieles a soportar banca siempre y cuando les paguen sus 70 mil dólares mensuales. “Les vale madre si juegan o no, quieren su dinero. Y claro, parte de esa lana va para el promotor que los coloca”, sentenció el Jefe.

Continuará…

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12 comentarios

  1. Marinno RL martes 22, febrero 2011 at 2:10

    wow interesante!!! esperamos las segunda parte con ansias!!!!

  2. Isaura martes 22, febrero 2011 at 7:43

    Se nota que el Jefe estuvo a gusto con la charla, los lectores del EBF le agradecemos el cafecito de más de 10 minutos con ustedes. Que diga lo que quiera, que pa eso es el Jefe, ¿qué no?

    Saludos, felicidades.

  3. pepe corvina martes 22, febrero 2011 at 10:32

    QUÉ CHARLA TAN SABROSA, OJALÁ PUBLIQUEN MUY PRONTO LA SEGUNDA PARTE. QUÉ BUENO QUE BOY LE TIRE A LOS PUTREFACTOS PROMOTORES, PORQUE LLEVAN AÑOS DÁNDOLE EN LA MADRE AL FUTBOL CON TOTAL IMPUNIDAD. LOS FELICITO POR LA ENTREVISTA, OJALÁ PRONTO PUEDAN SOSTENER MÁS CHARLAS CON PERSONAJES DE LA TALLA DEL GRAN TOMÁS BOY. ES CIERTO QUE FUE UN JUGADORAZO, NO SÓLO ÚNICO EN SU TIEMPO SINO QUE DESPUÉS DE ÉL NO HA HABIDO OTRO JUGADOR MEXICANO DE SU NIVEL Y JERARQUÍA

    • Elías Leonardo martes 22, febrero 2011 at 10:33

      PEPE CORVINA, en verdad fue una sorpresa. Hace un rato ya no teníamos charlas y ésta nos cayó del cielo me cae. Para la segunda parte, Boy aborda y habla más del fútbol cancha, lo que también nos interesa. Esperemos tener más pegue para brindarles otros rostros y voces. Un abrazo

  4. Jorge martes 22, febrero 2011 at 11:12

    Hola Elias
    Excelente artículo siempre interesante los puntos de vista del jefe Boy,…..no me agradó mucho eso de la apatía que siente por Pumas pero pues en fin, el gusto se rompe en géneros. Siempre interesante conocer como vé el futbol una persona de la talla del gran Tomas Boy….el JEFE
    Saludos Elias

  5. lazaro lopez martes 22, febrero 2011 at 15:03

    Definitivamente; uno de los mejores medios creativos del futbol mexicano, con caracter e inteligencia, comparable con Reynoso y uno mas que quedo lesionado y nunca mas lo volvi a ver con las chivas -Onofre-

  6. luistua martes 22, febrero 2011 at 21:07

    eso de la apatía hasta se percibe, danuna flojera ver la mayoría de partido y hasta en la selección, ni se ven verdaderos talentos. Hemos retrocecido.
    Excelente plática, espero la segunda parte.

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