Que alguien en el cielo se acuerde de Central

De las ciudades argentinas, Rosario es la cuna de la jactancia. Dicen los rosarinos (con razón) que allí nacieron y se pasean las mujeres más lindas del país, que la lista de músicos es más extensa que una boleta electoral, que cuentan con el momento a la bandera y muchos otros que. Rosario tiene mucho, muchísimo, menos el clásico. El año pasado Central descendió a la B Nacional y Newell’s se quedó en Primera sin su enemigo íntimo. “Vamos a volver”; proclamaron los canallas. Y entonces se activó el operativo retorno: se quedaron los mejores futbolistas, se trajeron a otros mejores a los ya mejores, los dirigentes ordenaron las finanzas y pagaron, mientras los hinchas no dejaron de ser cada vez más hinchas.

Cuando juega de local, en el Gigante de Arroyito se congregan 40 mil canallas. Una guasada. Un canto a la jactancia del tipo “ acá estamos, somos más”, a pesar de andar a contramano de la historia del club. Pero resulta que no. Que Central, el inmenso, el equipo plagado de fanáticos y jugadores top no puede hacer pie ante rivales chiquitos, sin tantos pergaminos.

Hay que ver ese estadio. Cada sábado por medio, en Rosario se reza más que en cualquier iglesia. Y no hay caso. Por ahora, a Central no hay Dios que le tienda la mano para subirlo en la tabla de posiciones.

2 comentarios

  1. pepe corvina jueves 24, marzo 2011 at 10:43

    ES VERDAD, TIENEN BUENOS JUGADORES E INCLUSO FIGURAS, PERO NO SON HINCHAS DEL CLUB, NO SIENTEN LOS COLORES. ME PARECE QUE POR AHI EMPIEZA EL PROBLEMA DE CENTRAL. ADEMÁS, PARECE QUE ESTÁN MUY PRESIONADOS. TIENEN LA MIRADA PUESTA EN LA PRIMERA DIVISIÓN, PERO NO EN EL PARTIDO QUE SE VIENE, EN LO INMEDIATO

  2. Marcelo Rodríguez jueves 24, marzo 2011 at 11:16

    Pepe, discrepo en que eso de que no son hinchas del club. Es cierto que el fanatismo nubla los ojos, pero si hay algo encubierto en esa perversión es el amor de esa gente por el club. Lo que pasa es que hay amores que matan.

    Gracias por tu comentario

    Abrazo

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