La historia nos alcanza

Épico. De otra manera no se podría denominar la calificación guatemalteca al Mundial Sub-20 de Colombia, el primero al que asiste el pueblo chapín dentro de cualquier división. Todo en contra, directivos, prensa, afición, realidad. La victoria rompió con la historia y formuló un paradigma trascendental que transforma la comodidad de lo cotidiano.

Desde ayer se respira diferente, el aire viene cargado de otra intensidad, de otro color que parecía inapreciable. Resulta que 18 chavos aleccionaron a todo el país. Resulta que se puede trascender, se puede, así, simplemente. Resulta que no todo era gris y que las historias lejanas, desde la televisión o la radio o los periódicos o ahora el internet, se pueden palpar. Resulta que ya no habrá que irle a Brasil, España, Italia o Argentina sino que todo será por mi país. Resulta que Guate sí tiene capacidad para estar del otro lado, para llegar a donde era imposible.

¿Qué pasa ahora? ¿Qué sigue? Algo así tiene que modificar todo, resolver todos los problemas, convertir la desgracia en pura dicha. Durante esos 90 minutos y tras el pitazo final y la mano levantada del árbitro -ahora sí amigo- todo fue perfecto, eterno. Adiós a la inseguridad, todos hermanos. Hasta nunca a la pobreza, esto se llama paraíso. Se esfumó la violencia, la corrupción, el dinero, la burocracia, el poder. Desaparecieron las deprimentes campañas políticas, sus mupis, vallas, anuncios. Se desintegró la tragedia de cada chofer asesinado, de la mafia, del narco.

A los cronistas los ahogaban sus lágrimas que resumían 54 años de tragedias, de esperanzas y sueños guajiros. Algo imposible de digerir. A los aficionados no les bastaba el espacio físico, las almas bailaban ocupando más allá del estadio. A los futbolistas se les distorsionaban las cifras, les agradecían a 12, 13…16 millones de guatemaltecos. “El triunfo es para ellos”.

Al candidato Baldizón por la presidencia (los comicios son en octubre), se le cayó el ridículo teatro de prometer llevar a Guatemala al Mundial. De asegurarle al pueblo que estructurando clínicas en cada municipio algún día, dentro de sus cuatro años en el trono, La Selección Azul y Blanco estaría en una competencia universal. Lema de campaña y toda la cosa; ahora tendrá que reformular la propuesta, pues cumplió antes de llegar a la silla.

Al presidente se le olvidó por un instante que el trámite de su divorcio sigue atascado y que los nervios de Sandra, su todavía mujer, están a punto del colapso pues si no se resuelve no podrá ser La Candidata. Pero fue pasajero, desafortunadamente y ya le remuerde otra vez un poco esa conciencia, la misma, que saludó afectuosamente a Ever Hugo Almeida, el director técnico que diseñó la hazaña.

A la prensa, asquerosa, se le olvidó todo lo que publicaron los días previos al choque contra los gringos. “Cómo es posible que la Federación entregue estas cuentas y se atreva a presentar y evidenciar a estos pobres patojos (muchachos) que no tienen el nivel como para encarar al gigante del área”, palabras más/menos desparramaban. Se les olvidó y ni pidieron perdón, pues esa misma noche, la del triunfo paradójico, escribieron que “el grupo de héroes valerosos se impusieron, mediante su trabajo profundo, al equipazo de Estados Unidos”.

Y es que el hermoso problema, eso que era (o es, todavía) impensado, en verdad se hiló a través de una ilación afortunada. Gerson Lima, autor del 1-0 y del desate de euforia, no regresó del descanso pues tuvo que ser operado en ese instante por apendicitis. El nuevo Wynalda estadounidense, Conor Doyle, empató con clase y porque así debía ser, porque Estados Unidos es mejor y porque Guate nunca va a ir al Mundial. Henry López devolvió la vida a la tribuna tan solo tres minutos después del empate gringo. El portero, José Carlos García, tercero en el orden de titularidad, se comportó más allá de la altura y triunfó como un verdadero grande.

En algún punto de la vida, de las diferentes vidas que han dado movimiento a este planeta, la historia tiene que alcanzar a sus protagonistas. Y así pasó el incomprensible 6 de abril. ¿Qué demonios significa estar en un Mundial? ¿qué hacemos ahora? El balón sigue rodando y los miles y millones de corazones mantendrán sus palpitaciones al límite o no. El ritmo del sol, de la luna, del maíz y de la tierra seguirá siendo el mismo… solo que ahora se aprecia diferente.

10 comentarios

  1. javier viernes 8, abril 2011 at 13:02

    Ya esperaba una bonita nota tuya. Grande mi Guatemala, vivirlo en el estadio es lo mejor que ha pasado.

  2. Emiliano Castro Sáenz viernes 8, abril 2011 at 13:38

    Grande tu también Javier. Gracias por seguir de cerca el gran acontecimiento. Saludos. Felicidades!!!

  3. Alan Zamora viernes 8, abril 2011 at 13:44

    Lo unico es que el merito es unica u exclusivamente de los jugadores, no es resultado de un trabajo con los muchachos, es una generacion expontanea, ni Almeyda ni la Federacion tienen mucho que ver… la gloria es de ellos. Gracias por la nota, Saludos!

  4. Emiliano Castro Sáenz viernes 8, abril 2011 at 13:46

    De acuerdo totalmente Alan, todo el mérito para ellos. Almeida diseñó la hazaña frente al presidente, frente a la Federación y frente a la prensa… Los muchachos se lo llevan de calle.

  5. Pablo Montes viernes 8, abril 2011 at 22:21

    Aguante Guatemala…!!! El primer mundial de cualquier categoria para este noble país. Ganandole a los U.S.A.

    Realmente conmovedora la narración final de los comentaristas… las lagrimas hablaron más.

  6. Emiliano Castro Sáenz sábado 9, abril 2011 at 9:08

    Así es, desde el primer gol fue impresionante, ya era histórico. Gran partido merece gran narración. Saludos Pablo Montes, gracias por comentarnos.

  7. Maca lunes 11, abril 2011 at 7:14

    Gran nota. Saludos y seguimos en contacto.

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