Suave composición

[pro-player]http://www.youtube.com/watch?v=WpUhmbktf_c[/pro-player]¿Qué saben de la U. Católica estos días? ¿No mucho? Bien, les doy una reciente: ¡juegan muy bien!

Hoy le ganaron 1-2 a Gremio en el propio Estadio Olímpico de Porto Alegre y dieron una demostración de alta clase.

En un día donde también se jugaron semifinales de Champions League, con arenas gigantes, modernas, techadas y equipadas de tecnología, la Copa Libertadores inició sus octavos de final con un solo argumento como competencia a los europeos: el buen fútbol.

Y fue precisamente la Católica quien se asumió como primer animador de esta fase. Se plantó en la cancha y expuso una dulce combinación entre fútbol de fuerza y fútbol elegante. Ahí estuvo el triunfo y la virtud. Garra y elegancia.

¿Quién dice que un jugador exquisito es incapaz de meter la pierna? ¿quién asegura que un guerrero del mediocampo no puede presentar vestigios de refinamiento a la hora de tocar el balón? Hoy, todos los cruzados, sin excepción, mostraron esa suave composición.

¿Se acuerdan de Valenzuela? Le decían el Chamaco en sus épocas americanistas durante la década pasada. Ya con 35 años y convertido en lateral, dio una clase de cómo lucrar con la banda derecha, donde se propasó con sus contrarios, a los que hizo ver mal, y donde habilitó hasta el tedio a su compañero Fernando Meneses, éste vestido mentirosamente con la 9, pero dedicado a detonar todo ese lado chileno.

Pero claro, los costados no son nada sin el centro. Y por ahí, siempre rondando la mancha del tiro penal, apareció un argentino que no está en la mente de muchos, o de casi nadie: Lucas Pratto. Él, también embustero de los números, carga el 2 en la espalda. Quizá eso confundió a los defensores gaúchos, pues entró cuantas veces quiso al área, siempre con peligro. Dos de ellas, terminaron en los dos goles chilenos. Pratto anduvo por Noruega hasta hace unos meses, pero con esta exhibición muy probablemente lo reconoceremos pronto en ligas con mayores reflectores.

Y después todos estuvieron al nivel: Cañete, Costa, Henríquez, Silva, Ormeño… Gran equipo.

Sólo para no pasar por alto su gol, el del empate en ese momento, mencionemos a Douglas, que convirtió un golazo desde fuera del área. Anotación muy brasileña. Los torcedores estaban locos.

¿El técnico católico? Nada más y nada menos que Juan Antonio Pizzi, el argentino-español que anduviera en Toluca, Barcelona y River, entre otros, y que hace poco menos de un año agarrara al equipo de la capital chilena.

Me apunto para seguir el partido de vuelta. Según lo que nos enseñó hoy, la Católica garantiza buen fútbol..

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