El día que la literatura perdió por goleada

El hombre retrasó el mito; recién a los 99 años, y después de casi un lustro de ostracismo en el que no salió de su casa, Ernesto Sabato se murió. Fue, coincidentemente, el mismo día que Estudiantes, su equipo, sucumbió de local ante Vélez. Sabato ni sospechó del 0-4, pero los diarios argentinos se encargaron de ligar los duelos. Murió el escritor y, con él, un poquito también Estudiantes.

En las antípodas de la pose intelectual sobre el desprecio al fútbol, Don Ernesto –está bien eso de Don- no disimulaba su pasión por el último campeón argentino. Vivía “de pensar”, como lo definía su hijo Mario, de chico, cuando le consultaban acerca de la actividad de su padre. Pero fuera del ámbito intelectual, en buena parte Estudiantes le ganaba los sentidos

Era hincha desde las épocas más tempranas del profesionalismo; de esos tiempos, recitaba como poesía la formación del equipo de la década del 30´bautizado como “Los Profesores”, cuya delantera la integraban Lauri, Scopelli, Zozaya, Nolo Ferreira y Guaita.

Sin embargo, su mayor ídolo fue Ricardo Infante, segundo goleador de la historia de Estudiantes. Más allá de las estadísticas, quizás lo que le despertaba verdadera admiración de aquel delantero de los 40 era su espíritu creativo. Infante fue el autor intelectual y primera ensayista de la rabona. Fantasía pura. A propósito, el escritor que desde niño se mezcló en los potreros señaló en 1994: “¿Ustedes se creen que soy un tipo metido en una biblioteca? En un deporte tan rápido como el fútbol se necesita mucha inspiración; se cree que el futbolista es un bruto y no es así. Se necesita imaginación, poder de concentración y, sobre todo, creatividad”.

El hincha más famoso de Estudiantes fue homenajeado en 2005, cuando el club de La Plata cumplió 100 años, apenas siete más de los que por entonces tenía él. Aquel día, Sabato tuvo mucho más que el reconocimiento de sus lectores; lo ovacionó, enteramente, una hinchada de fútbol.

7 comentarios

  1. isaura ele lunes 2, mayo 2011 at 13:33

    ¡Qué hermosa foto y qué lindo texto!

    Gracias Marcelo, saludes.

  2. Marcelo Rodríguez lunes 2, mayo 2011 at 16:12

    Gracias Isaurita, siempre tan amable.

    Abrazo grande

  3. Paulin Mendiak lunes 2, mayo 2011 at 17:42

    Todos los sábados acostumbro prender la computadora y sintonizar por uno de esos canales de deportes algún partido de futbol de las ligas de Europa… y este último que paso fue exactamente lo que me proponía hacer a primera hora, en ese proceso estaba cuando me entere de que Ernesto Sabato había muerto… de inmediato me invadió un sentimiento de tristeza. Sabato, como lo dije ese mismo día, siempre ha sido parte de mi trinidad literaria, y la noticia de su muerte me consterno al grado de derramar algunas lágrimas, ya sé que tenía 99 años, pero me gustaba pensar en la posibilidad de que, como un ciego, él pertenecía a una extraña secta de inmortales.
    Hasta siempre Sabato…
    Buen texto compañero.

  4. Marcelo Rodríguez martes 3, mayo 2011 at 10:15

    Qué bueno poder compartir emociones. Paulin, gracias por tu valioso aporte.

    Abrazo

  5. Negro miércoles 4, mayo 2011 at 8:02

    Buen relato Flaco, Sabato estaría orgulloso de como lo describiste en estas lineas.-

  6. Mollete jueves 5, mayo 2011 at 12:09

    Qué triste. En junio cumpliría 100 años.
    Justo un día antes de que muriera, comencé a leer “El túnel”. Dicen que Sabato era “el último gran maestro de la literatura argentina”.
    Gracias por el texto, Marcelo.
    Abrazo.

  7. Marcelo Rodríguez sábado 7, mayo 2011 at 6:00

    Negro y Mollete, muchas gracias por sus comentarios.

    Abrazos

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