Seis años sin el tigre

Era mi padre, pero mas mi cuateA mi amigo, a mi padre

Hace seis años recibí la llamada de mi madre. Con voz serena y una calma indescriptible me daba la noticia “hijo, tu papá ya falleció”. Respiré tranquilo, por fin descansaba. Previamente al paro definitivo de su corazón, tuve oportunidad de cumplirle una promesa: avisarle que su América fue campeón. A pesar de estar en coma, sé que me escuchó perfectamente, como también imagino que partió contento por eso.

Han pasado seis años y mentiría si les dijera que no lo extraño. Pero más que añorar al padre, añoro al amigo. En ocasiones me hace falta la voz y el oído de ese hombre que me dejó crecer bajo la premisa del “let it be”. Y en efecto, me dejó ser. Con él no existieron esas reprimendas del “porque soy tu padre” o “porque lo digo yo”. Todo podíamos solucionarlo o discutirlo con el habla; jamás me puso una mano encima y cuando llegó a gritarme la pena le duraba semanas.

Bajo este tenor crecí. ¿Reglas o imposiciones?, nunca. El tigre (como le decían de cariño) creía mucho en la capacidad individual de cada quien sin opresiones y consideraba que regaños, prohibiciones y normas tradicionales únicamente servían para nada. En contraste, abogaba por la libertad en sus vertientes de pensamiento, conducta y expresión. Y esa libertad la aplicó para el fútbol.

Mi padre era un futbolero de hueso y americanista a morir, literalmente. Sin embargo, nunca se permitió influir en mis gustos y pasiones; el fútbol una de ellas. Decía “aprende a ser tú. Lo mío es mío y lo tuyo es tuyo. Total, cuando uno crece hace lo que le venga en gana”. Y mi camino, paradójicamente, me llevó a apasionarme por el fútbol.

Jamás fui a un estadio con él. Jamás fue a verme jugar en el llano. Jamás vimos juntos un partido de la Selección. En cambio, nos permitimos navegar libremente en una pasión que nos unía. Podíamos pasar horas escuchándonos mutuamente sobre lo que pensaba cada cual con respecto a un jugador, un gol o una jugada. Nuestro vínculo era más estrecho sin necesidad de estar pegados como moscas.

Han pasado seis años y cuando él se convirtió en ceniza cósmica yo repartía tiempos para guiones cinematográficos y análisis políticos. Ni él ni yo visualizábamos que tarde o temprano llegaría al ámbito deportivo y más precisamente en el fútbol. Probablemente ahora las charlas serían de otra manera, pero seguro estoy de que me diría “escribe la anécdota de cuando fui a golpear e insultar al Zully Ledezma como se lo merecía”. Pero esa…es otra historia.

14 comentarios

  1. Sergio Sánchez martes 31, mayo 2011 at 20:18

    ¡Grande mi Elías, como siempre!

    Y bueno, yo sí me se la anécdota del Zully, fantástica ehh???

    Un abrazo señor!!!!!!!!

  2. zacarias jueves 2, junio 2011 at 22:48

    Animo, que nomas el recuerdo queda…y me aventuro que sin conocerlo, que si hoy estubiera, y viera todo lo que has escrito, se sentiria orgulloso que la cosecha llego contigo…

    Un Saludo afectuoso y sigue escribiendo tan bien.

  3. aers1 jueves 2, junio 2011 at 23:34

    ojala algun dia tenga la oportunidad de conocer la historia esa del zully ledezma, en cuanto a lo de tu padre, creo que quien sea que lea tu articulo sabra que el esta orgulloso de haber procreado una persona de bien pero mas aun de haber traido al mundo a otro AMERICANISTA DE CORAZON, lindo seria poder venir a tus articulos y festejar contigo la onceava estrella acabando este torneo! ANIMO Y NO DEJES DE ENSEÑARNOS ATRAVEZ DE TUS LETRAS LO SIMPLE QUE ES LA VIDA !!!!!
    con mucho respeto, creo que en tu padre aplica a la perfeccion el SE DEFIENDE CON LA VIDA!

    • Elías Leonardo lunes 6, junio 2011 at 0:02

      Aers1, tendrás oportunidad de leerla, te lo prometo. Pues a la distancia aprendo de mi padre una máxima del fútbol que hoy en día perdemos como aficionados: amar la camiseta hasta el final. En fin. Un abrazo

  4. James viernes 10, junio 2011 at 11:37

    Yo tengo 2 meses de esa situacion, y la noticia que le di fue que nacio su nieta… y tambien se que escucho perfectamente, y a los 3 dias se fue ….

  5. ARMANDO OJEDA domingo 12, junio 2011 at 16:26

    LINDA ANECDOTA DE VIDA..ES INTANGIBLE,PERO PALPABLE QUE TU RELACION CON TU PADRE,ERA RICA Y SINGULAR, EL SEMBRO Y QUIZAS DESDE EL CIELO,PUEDE VER LOS FRUTOS..Y PUEDES ESTAR SEGURO..QUE ESTARA ORGULLOSO DE TI.

    SALUDOS AMIGO Y SIGUE ESCRIBIENDO COMO LO HACES DTB.

  6. Mollete lunes 13, junio 2011 at 15:31

    ¡Yo quiero saber la anécdota del “Zully”!
    Qué bello, señor. Como siempre, me cautiva.
    Un abrazo.

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