Nourredine Naybet

[pro-player]http://www.youtube.com/watch?v=n-qvPpLesC0[/pro-player]Descendió Deportivo de La Coruña. El vínculo lógico para poner atención a este equipo es Andrés Guardado, sin embargo también atrae por asuntos nostálgicos. Actualmente, como casi siempre, la liga española se disputa entre Barcelona y Real Madrid. Y digo “casi siempre” porque hace algunos años cedieron sus jerarquías al lucimiento de otros clubes, entre ellos el Deportivo.

Para sorpresa de propios y extraños, La Coruña ganó el campeonato en el año 2000. Dos años después obtuvo la Copa del Rey ganándosela al Real Madrid. Fue una época donde la escuadra gallega era un rival duro de vencer, figuraba en la Champions League y tenía futbolistas de calidad en su plantel. Precisamente recordé a un jugador de ese equipo, Nourredine Naybet.

Naybet fue un defensa central modesto e insignificante para los reflectores. Pero el desprecio mediático nada tenía que ver con su realidad y desempeño en las canchas, era un jefe en su zona. Por si fuera poco, rompía con el estereotipo que se tiene del defensor central.

Su virtud era posicionarse y aguantar al rival con descaro. Parecía pedirle a su compañero posicionado en la contención que dejara pasar al adversario, pues lo esperaría para quitarle el balón y así impedía que el medio campo gallego se desubicara. Para Naybet no existía el mediocampista de sacrificio y recuperación, él se encargaba de eso.

Además de su sentido de ubicación, el marroquí poseía velocidad y la empleaba para salirse de su zona e irse al frente como un tercer (o cuarto) delantero cuando La Coruña lo requería. Corría en línea recta hasta mitad de cancha y de ahí se movía a los costados para jalar marca o retener el esférico antes de tocarlo. Esperaba la culminación de la jugada ofensiva para volver a la defensa.

En jugadas a balón parado (tiros de esquina o tiros libres) engañaba a la defensa contraria. Se colocaba frente al portero y hacía pensar a sus marcadores que remataría de cabeza. Pero no era así. Se desprendía a todo ritmo a alguno de los costados, recibía el balón y tiraba; hizo más daño con el pie que con la cabeza.

Como rasgo peculiar, Naybet cambiaba su estilo en cada juego. Cuando le tocaba disputar partidos contra equipos como Albacete o Valladolid, reventaba el balón, recurría a las faltas tácticas e intimidaba con barridas. Sabía que con estos tres factores era más que suficiente para desesperar y cansar a un adversario de poco calibre.

Pero cuando enfrente le ponían al Barcelona, Real Madrid o Valencia, Nourredine se transformaba en un caballero. Marcaba hombro a hombro, dejaba respirar y robaba el balón sin falta para salir tocándolo. Ante contrarios como Zidane, por ejemplo, jugaba bajo la premisa de “a un señor hay que jugarle como un señor”.

Marcó un antes y un después con Deportivo de La Coruña. Llegó a la escuadra gallega en 1996 y se marchó en 2004; fue pionero de los años de gloria y partió dejándole prestigio. Hoy únicamente queda el recuerdo y un descenso.

4 comentarios

  1. jossrocks lunes 6, junio 2011 at 0:02

    mi hermana se tomo una foto con el cuando estaba jugando en el tottenham en su flamante ferrari rojo :P, excelente jugador

  2. Maxchiva lunes 6, junio 2011 at 13:45

    Nunca ví jugar a Naybet, pero lo recuerdo bien por la estampa con que ilustras el enlace… ah y una tarjeta de esas de colección del mundial del 94… de la legendaria marca “Upper Deck”… además, llamaba la atención un jugador marroquí en un equipo como ese.

Your email address will not be published. Required fields are marked *