Ojalá estrenen su pelota

victima de la violenciaPoco a poco perdimos las canchas de asfalto o terracería. Las vimos perecer con el crecimiento de nuestra población, mientras más mexicanos nacían más casas y comercios se construyeron encima de nuestros estadios imaginarios. Sin embargo no quedamos en la penumbra cascarera y surgieron las canchas de fútbol rápido, deportivos y el Fut7. Bien podría decirse que modernizamos el templo para el balón.

Pero hay quienes ni siquiera pueden gozar del encanto primitivo de patear una pelota. Por situaciones que no pidieron, se les ha impedido esbozar una sonrisa al intentar un drible o una gambeta a las piedras y encima del lodo. Imposible pensar en que puedan sentir el roce de un pasto maltrecho o apenas cuidado. Niños africanos nos demuestran que desafortunadamente en sus anhelos el fútbol es incluso macabro.

Recientemente inspectores de la ONU estuvieron de visita en Costa de Marfil para supervisar qué pasaba con las víctimas caídas que se opusieron al régimen del ex mandatario Laurent Gbagbo. De forma más precisa, acudieron a la región de Yopougon y ahí descubrieron que canchas de fútbol, fragmentos de tierra desolados, eran utilizadas como fosas comunes. Cientos de cadáveres fueron hallados. Debajo de las porterías había cuerpos de hombres, mujeres y niños en estado de descomposición.

En los alrededores, niños de la región se escondían en las faldas de sus madres, pues no hay camas para ocultarse debajo de ellas; duermen sobre la tierra, o más bien intentan dormir. La muerte les impide soñar, el infierno del temor fundado por balas les arrebata el arrullo de su infancia. Se protegen de los “hombres malos” que han venido a robarles su tranquilidad.

Pobreza, marginación y enfermedades también les acompañan. Carecen de alimentos y medicinas, pero algunos de ellos guardan su pelota (elaborada con desechos y forrada con tela) como el tesoro más preciado. Esperan el momento para correr tras ella, patearla y jugar a ser futbolistas, a ser niños; desean comprobar lo que significa eso a lo que otros llaman gol. Para llegar a ese instante, ruegan hacia sus adentros que ya no exista el pum de las pistolas.

Ojalá y pronto estrenen su pelota. De no ser así, ¿qué sentido tiene el fútbol?

3 comentarios

  1. aers1 domingo 12, junio 2011 at 19:15

    espero que si! de corazon espero que lo estrenen!

  2. Guillermo Rosado martes 16, agosto 2011 at 12:57

    Cambiar un pum por un gol

Your email address will not be published. Required fields are marked *