15 años después…

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26 de junio de 1996, hace ya 15 años…

Estadio Monumental de River. Lleno hasta las banderas. Miles de papelitos volando por el cielo de Buenos Aires y en la cancha, aquel equipo comandado por Enzo Francescoli que llegaba a ese juego con desventaja de 1-0 del partido de ida en el Pascual Guerrero de Cali.

El Rival, el América colombiano, dispuesto a hacer la hombrada en el Monumental. Sin embargo, River sacó la grandeza y terminó levantando la Copa Libertadores, su segunda de la historia y última desde entonces.

Burgos; Hernán Díaz, Ayala, Rivarola, Altamirano, Escudero, Almeyda, Cedrés, Ortega, Enzo Francescoli, Hernán Crespo. DT. Ramón Ángel Díaz; ellos fueron los encargados de hacer historia.

26 de junio de 2011, 15 años después…

Estadio Monumental de River. Lleno hasta las banderas. Miles de papelitos volando por el cielo de Buenos Aires y en la cancha, todo menos el River que conocemos. El equipo que ahora no tiene un líder y que nadie lo comanda. El equipo que de no ser por Almeyda, que por cierto estuvo en aquella final de 1996 y ayer no estuvo en la cancha por suspensión, no tiene a un solo jugador que haga sentir el amor por River Plate.

Carrizo; Maidana, Ferrero, Díaz, C. Arano; Acevedo, Affranchino, R. Pereyra, Lamela; Pavone, Caruso, DT J.J. López; ellos fueron los últimos responsables de hacer esta otra historia.

Sin embargo este domingo hubo pasión, hubo apoyo, hubo drama, igual que en 1996, pero ahora no hubo reacción, no hubo equipo, no hubo estratega y no hubo grandeza.

En 1996 Hernán Crespo que era un chamaco, se creció en una final de Libertadores e hizo dos goles matadores que desataron la locura infinita en Núñez.

15 años después Pavone, un experimentado jugador, no pudo con la presión de un Monumental que lo alentaba y erró un tiro penal ante Belgrano que le partió el corazón en dos al hincha millonario. La locura también se desató en Núñez y el saldo de más de 70 heridos, algunos graves y las imágenes de violencia, enmarcaron el descenso del equipo a la B Nacional.

Exactamente 15 años después, River ha vuelto a hacer historia, en el mismo escenario, con el mismo lleno quizás, pero para su desgracia y de todos los que aman al equipo, historia de la mala, de esa que marca, que cala, que quema, que desespera, que tampoco era conocida y que por eso no se sabe cómo reaccionar.

Al hincha de River aún no le cae el veinte de lo que ha sucedido, River ha descendido y es que en los últimos torneos ha sido una calamidad, no hay que olvidarlo.

Culpables muchos. Un equipo en el que la política interna de sus dirigentes en los últimos años lo ha matado de a poco hasta extinguirlo de la primera división. Passarella es el primer señalado, pero no nos olvidemos de José María Aguilar, que con su dicho «River por mucho el más grande» a pesar de los malos momentos que vivía, pensaba que engañaba al hincha cuando al único que engañaba era al él mismo.

River 15 años después de ganar su última Libertadores ha descendido y hoy no queda nada más que lamentarse y esperar su pronto regreso, acompañado, eso sí, de una dirigencia digna, comprometida, conocedora, amante de sus colores y ansiosa de regresar a los primeros planos internacionales.

Que así sea River, que así sea…

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