“Seguiremos juntos”

Bandera de futbolSalió de casa con la única intención de ir al estadio para apoyar al equipo. No llevaba mayor cosa entre sus pertenencias. A lo mucho lo más llamativo eran sus tenis nuevos; ni reloj ni celular, lo más ostentoso era su bandera. Apenas caminó unas cuadras y en la esquina más próxima a la parada del autobús lo toparon.

Al ver el rostro de sus atacantes supo porqué iban por él. Ni siquiera intentó huir, seguro estaba de lo que hizo y no traicionaría lo que sentía. Sin oponer mayor resistencia dejó que los tres tipos lo sujetaran y treparan al carro. Emprendieron la marcha hacia el lote baldío donde días después encontraron su cadáver. La prensa amarillista informó que se trató de una víctima más de la delincuencia, que el joven había sido asaltado con lujo de violencia. Evidentemente alguien no se creyó esta historia, ella.

Sí, ella. Amor secreto e imposible del muerto, ella le correspondía de la misma forma. Sin embargo, su romance no podía ser. Estaba casada. Su marido, un joven posesivo y extremadamente celoso, se dio cuenta de lo que acontecía entre su mujer y el chico al que conocían como “el futbolero más futbolero de toda la colonia”. Lo mató.

Como pudo, ella escapó del infierno, de la cárcel que representaba su casa a lado de su esposo. No ha podido llorarle al muerto, no ha tenido tiempo. Tampoco se armó de valor para ir al cementerio y abrazar la tumba. Mucho menos pensó en denunciar al asesino. Ella tenía un objetivo, un compromiso moral con el muerto.

Al hallar el cuerpo del occiso, su bandera no estaba. Este pequeño detalle que puede resultar irrelevante para ella fue de vital importancia. “¿Cómo darle cristiana sepultura a un hombre que fue enterrado sin su pasión?”. A nadie se le ocurrió vestirlo con la playera de su equipo o ponerle un trapo con el escudo. No era para menos, en esos momentos nadie piensa en ello. Sin embargo, ella sí.

“Si algo amaba él era su fútbol”, se repetía mientras caminaba por las calles pensando en cómo podía dar con esa bandera. ¿Quién se la pudo haber llevado? ¿Para qué quitarle un trapo? Su búsqueda fue incesante; semanas recorridas en balde. Al darse por vencida para dar con el paradero de la insignia se le ocurrió una idea: elaborar ella misma una bandera idéntica.

Terminado su trabajo, creyó que le faltaba algo más antes de ir al cementerio y ofrendarle ese trapo que tanto significó en vida para él. Había que cumplir lo que él no pudo el día que lo asesinaron. Cogió el trapo y fue al estadio. Sin saber nada de fútbol, se coló en la tribuna donde estaba la porra del equipo que tanto amó su muerto.

Ondeó como nunca esa bandera. Gritó como loca cada uno de los goles. Se abrazó con entusiasmo con otros aficionados. Y lo más importante, lloró. Sus lágrimas no fueron de tristeza, sino de una alegría indescriptible que le hizo sentir que se fundía en la eternidad con el alma de su muerto.

Al día siguiente fue al cementerio y colocó la bandera encima de la tumba. Se hincó frente al pedazo de piedra y exclamó en voz baja: “Seguiremos juntos. Te lo prometo”.

12 comentarios

  1. Maxchiva viernes 5, agosto 2011 at 13:22

    Chales maestro, que buena historia… fantasía o realidad, no importa, lo que importa es ver lo que el fútbol provoca…

  2. Luiziño10 viernes 5, agosto 2011 at 17:56

    Gracias Elías por hacer del futbol (y todo su mundo) un cúmulo de sentimientos. Saludos a todo la gente que hace posible este sitio.
    Dios los bendiga.

  3. aers1 sábado 6, agosto 2011 at 20:37

    barbaro el texto, comparto tu opinion en no ver al futbol como un mero juego! ojala lo vieran todos asi y se den cuenta que es tambien un medio para mejorar comopersonas primero y como sociedad despues….te felicito amigo y te agradezco tambien que te tomes el tiempo de escribirnos…..ojala mi esposa algun dia haga eso por mi …adios!!

    • Elías Leonardo sábado 6, agosto 2011 at 20:40

      Aers1, más bien uno agradece el tiempo que nos ofreces para leernos. Insisto, el fútbol es más que estadísticas, monitos corriendo o resultados. Es cosa de abrir los sentidos y percibirlo como parte de la vida misma. Un abrazo

      P.D. Pues de una vez habla con tu esposa.

  4. mexicanfiend lunes 8, agosto 2011 at 12:05

    MARAVILLOSO, lleno de emoción y sentimiento. Esta página deberían visitarla todos aquellos “anti-pamboleros” y gente que cree que el fútbol sólo es el opio moderno de las masas, que creen que es correr en shorts como tonto tras una pelotita por 90 minutos; de aquí seguro se llevan una mejor idea de lo que este deporte representa para miles de millones de personas.

    • Elías Leonardo lunes 8, agosto 2011 at 12:10

      Mexicanfiend, diste en el punto. Respetable la visión de aquellos que como lo ven como shorts, resultado y estadística, más no compartida. Por otra parte, no me permitiría escribir sin el sentimiento. Un abrazo

  5. Allan lunes 8, agosto 2011 at 14:17

    Elías,

    Gran historia. Precísamente por eso vengo aquí, porque aquí el fútbol no es pura estadística, resultado o monitos corriendo. Es una pasión.

  6. Alfredp martes 9, agosto 2011 at 13:13

    Al final de leerlo guarde silencio, y en la vida como en el fútbol, lo que nos mueve es la pasión esa pasión de reír, llorar, cantar en la tribuna, abrazarte con el tipo de a lado aunque no lo conozcas pero es como tu hermano porque trae la misma playera, dejando de lado el fanatismo que es absurdo, la pasión es la esencia del fútbol, y como bien dicen no solo son 11 tipos corriendo y números, es mas que eso….

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