Un rincón bien iluminado

Invitados por un gran amigo, Jairo, nuestro colega Adrián y yo fuimos a narrar el torneo de fútbol nocturno de Tetepango, Hidalgo, que hacen cada año organizado por electricistas y que enfrenta a las mejores selecciones de la región. Y qué maravilla, toda una aventura. Narramos y comentamos con micrófonos que daban al mismo estadio durante aquella semana santa, por un acto para probarnos a nosotros mismos y también de conocer otro punto de nuestro anónimo trabajo por la radio cibernética. Fueron dos fines de semana largos, cuatro partidos por día. Sin sueldo, con hospedaje y comida -siempre gorditas y chelas-. Fútbol organizado, fútbol amateur… alta competencia de todas formas. Desde el segundo juego Jairo supo qué equipo era más equipo, lo vaticinó campeón y, aunque no terminó levantando el trofeo, logró llegar a la final y morir en la tanda de penales contra el otro equipo más equipo del certamen.

Tras la aventura de la semana santa, 17 cotejos narrados y haber confirmado la amistad que nos había llevado a aceptar el trabajo, volvimos a nuestra cómoda estación de radio cibernética. Continuamos cada día analizando e informando sobre los deportes en una mesa que llenaba nuestras expectativas, aunque tampoco fueran remuneradas. Probablemente de ahí Jairo sintió el empujón que le hacía falta para invitarme al proyecto, tan suyo -tan mío ahora-, compartirlo y ampliarlo. Y esa manera de abrir las puertas de su propia casa, me abrió todo un panorama que si bien tenía entendido como un sueño mal estructurado, se volvió en un modo de vida, un respiro de todo lo demás.

Unos días antes de que me dieran las gracias en la estación, luego de haber realizado la crónica de la final de Champions en que Messi derrotaba a Cristiano, comencé esta nueva y dichosa aventura futbolera. Ampliar los horizontes y entender el fútbol desde otra perspectiva. Denunciar también. Re-conocerme y re-conocer esto que amamos y por lo cual estamos acá. ELBUENFÚTBOL*. El título, la frase que en tan poco resume toda una visión compartida con el propio Jairo, Elías, Sergio y Marcelo. Ese fútbol que desde niños admiramos y más grandes comenzamos a criticar por el olvido y la transformación de la esencia al dinero como punta de lanza.

Gran rincón, creado en esencia también por ustedes lectores que nos han dado el acceso a sus computadoras y que han compartido tan particular resquicio de buen fútbol. Y que si bien no lo han digerido todo, han argumentado la diferencia, demostrado desde el mismo espacio de la letra, de manera respetuosa y responsable.

Sigue el camino, se mantiene la esperanza. Hemos tropezado, aguantado y empantanado juntos. Hemos crecido y creído unidos. Continuemos así, mantengamos esta ventana tan personal y prodigiosa. Porque más allá de la cancha, la pelota continúa girando y el planeta no se detiene.

2 comentarios

  1. i ele martes 9, agosto 2011 at 13:06

    Un enorme abrazo Emi. Yo los leo siempre, cuando Laguna quiera, que venga acá a leerte… que para eso me sobran ojos.

    Felicidades.

  2. Emiliano Castro Sáenz martes 9, agosto 2011 at 13:21

    Grande tú i ele… mil gracias por todo, por las palabras de siempre, por la tenacidad. Gran abrazo!

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