Los medios y la balacera en Torreón

Lo inconcebible se hizo tangible esta tarde en Torreón. ¿Y qué hacer ante la terrible circunstancia? La mayoría de la gente actuó excelente, cauta, mesura al máximo. Se deslizaron en silencio, entre la crisis, y se colocaron en la cancha vuelta fortín. Sí, hubo insensatos que siguieron cantando y ondeando banderas, ignorando el delicado momento que transcurrió y que interrumpió la fantasía del espectáculo y la magia del fútbol. Pero los más pusieron el ejemplo al guardar la calma y seguir las instrucciones del grupo de seguridad que ordenó el operativo impensado. Dio resultado.

Más allá de la situación violenta que azota al país, del Torreón sitiado por el crimen organizado, de la gente enajenada por la supuesta guerra oficialista en contra del narcotráfico y de, en este caso, el fútbol secuestrado, ¿qué esperar de la cobertura informativa?

ESPN se llevó de calle a Azteca. La cadena internacional se ocupó de atender minuto a minuto, sin despegarse, de lo ocurrido durante y después del partido, de los comunicados, del análisis con «expertos»; buscaron la manera de informar e hicieron periodismo. Y también emitieron opiniones con la mesura de saber qué ocurriría más tarde.

Del otro lado, las dos televisoras nacionales. TV Azteca, también dueña de los servicios de transmisión, cubrió momentáneamente el hecho, tratando de explicar lo inexplicable. Hicieron bien al guardar la vida y esperar al apaciguamiento. Pero ante un hecho sin precedentes que involucra factores externos, políticos y sociales, decidió apagar las luces y ceder el espacio -ya adquirido- de televisión y entregarlo a la nada, olvidar el mal paso y continuar en «stand by». Y Televisa no exentó. Si bien explicaron el hecho durante su transmisión del juego Guadalajara-Monterrey, interrumpieron momentáneamente la narrativa y mostraron imágenes del suceso, continuaron ligeramente hacia el orden del día, a pesar de tratarse del momento más lamentable en la historia del balompié mexicano.

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