El balón ya le llegará

El balon le llegaraSalí del edificio. Sentado junto a la jardinera estaba Checo, hijo de Mercedes, una de las chicas que se encargan de dar limpieza a los edificios de la unidad donde vivo. Lloraba la criatura. Su madre lo abrazaba, pero las lágrimas no se detenían. Me acerqué a preguntar qué había pasado y si podía ayudar en algo.

“Ay joven. No se preocupe, son cosas de niños”, respondió ella. Sin embargo, Checo soltó la sopa. Tiene cinco años, suficiente edad para saber lo que escucha y lo que le duele. “Es que vino un niño y me presumió su pelota. Dijo que yo no tendría una porque soy pobre y soy hijo de una sirvienta”.

Frío me quedé, como helado también se quedó Rafael, un vecino de edad avanzada que cruzó justo en el momento en que Checo pronunció esas palabras. Debo decir que si hay una persona incapaz de entablar comunicación con alguien es Rafael. Siempre ha sido un hombre callado, ermitaño y que no gusta de hablar ni siquiera para dirigir el saludo. Vaya, cumple con todo el perfil de un amargado.

Pues habló. “Tranquilo, niño. No se muevan de aquí”, dijo Rafael. Entró al edificio y subió las escaleras. Mientras tanto Mercedes y yo nos quedamos extrañados de que hablara. Checo seguía llore y llore. En vano intenté hacer un esfuerzo por decirle al niño que nada tiene de malo que sea pobre y que el trabajo que desempeña su mamá no es vergonzoso. Tratar de explicarle algo así a un chamaco cuando está enchilado es imposible.

De repente vimos salir a Rafael del edificio. Traía consigo una caja. “Tengan. A ustedes sí les va a servir”, dijo al darle el bulto a Mercedes. Apenas cogió ella la caja y Rafael se fue sin decir adiós. De inmediato la abrió. Los tres esperábamos lo lógico, ver un balón. Pero no. Era algo aún más importante. Checo fue el más feliz.

No obtuvo una pelota, pero sí una colección de juguetes que su madre no le ha podido comprar por alimentarlo y darle una educación de acuerdo a sus alcances. Y muchos de esos juguetes seguramente tenían un valor especial para Rafael. Por ejemplo un camión de madera elaborado en 1950. ¿Y el balón? Créanme que ya le llegará.

16 comentarios

  1. M. Damián. jueves 25, agosto 2011 at 0:57

    La sonrisa para el niño y para los que leímos. Chicles.

  2. mexicanfiend jueves 25, agosto 2011 at 10:42

    Elías: ¿No has pensado en recopilar lo mejor de tus escritos, y publicarlos como una antología? Tus relatos tienen mucha emoción, a mí me emocionó mucho éste, como varios otros de tu autoría. Tienes el talento y la capacidad, no dejes de ejercitarla y llevarla a lo más alto, te lo dice un colega en eso de andar de “escribidores” (diría Vargas Llosa).

  3. Jorge jueves 25, agosto 2011 at 11:04

    Hola Elias
    Estupendo escrito, me conmovió y como decimos acá en el Norte TE QUEDO A TODA MADRE.
    Saludos

  4. LUIZIÑO10 jueves 25, agosto 2011 at 18:46

    Buenas tardes Elías, coincido con mexicanfiend, creo que si recopilas tus escritos, los presentas a algún editor y se publica…tendríamos una joya de la literatura futbolística tan escasa en México y valorada en otros países…Anímate…a los que nos gusta el buen futbol amalgamado con las letras estaríamos encantados con un libro recopilatorio…y ya no tendríamos que importar libros argentinos o españoles que les hace falta esa chispa que caracteriza a nuestro país….Saludos.

    • Elías Leonardo jueves 25, agosto 2011 at 23:12

      Luiziño10, mira que no está de más seguir importando textos. Digo, en este sitio tienes un claro ejemplo con Marcelo Rodríguez. Es argentino y colabora con nosotros. Tiene una pluma de gran nivel que merece ser leída. Respecto a aventarme al ruedo pues encantado estoy, nomás es cosa de hallar al editor. Un abrazo

  5. mexicanfiend viernes 26, agosto 2011 at 15:54

    Elías: pues si quieres, te puedo pasar los datos de la editorial con la que yo publiqué una novela hace algunos años; ellos publican nuevos talentos. Dime y te paso el contacto.

  6. LUIZIÑO10 viernes 26, agosto 2011 at 18:29

    Para nada demerito la labor de Marcelo, más bien me refería a que en México es muy escasa la literatura enfocada al futbol (cuentos, historias, anécdotas), con lenguaje, expresiones, modismos al estilo mexicano…apenas se está queriendo abrir brecha…cuando en otros países es muy común encontrar este tipo de lectura…Saludos y mucho éxito…ojalá y encuentres un editor que valore el talento que tienes…un abrazo a todo el equipo.

  7. Marinno RL sábado 27, agosto 2011 at 0:58

    Excelente escrito. Debo decir que gracias a ti es que he comenzado a escribir mis propios cuentos de futbol, por que la verdad de montones de situaciones se puede sacar algo.

    Sin embargo, el que más me gusta, es el de “Tan fácil que es, pero no”… es mi favorito!!!

    Saludos, Elías.

  8. Alex Monroy viernes 2, septiembre 2011 at 14:57

    Buen mensaje, la esperanza siempre está con nosotros, nos toma de la mano y del corazón para darnos un poco de razón para encontrarnos como un verdadero ser humano, la verdad me gustó mucho tu relato, bendiciones para tí y sigue trabajando así, esperemos verte en un futuro con tu libro en una feria internacional del libro…

    P.D: NO SEAS GACHO, PARA QUE ESE NIÑO TENGA CONTENTO EL CORAZÓN COMPRALE EL BALÓN.

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