Monterrey

[pro-player]http://www.youtube.com/watch?v=YFh2vpGeoIk[/pro-player] A los regiomontanos

Son las dos de la madrugada. Suena el teléfono y el sonido no es como el de otras veces. Lo percibo inquieto, angustiante. No perturba el sueño interrumpido, sino el temor de abrir los ojos a una realidad fotografiada en una voz cortada. Me animo y contesto. Titubeante pronuncio “¿bueno?”.

“Perdona que te despierte a estas horas. No puedo dormir”, exclama sin aliento la voz que está en el auricular. No es molestia. Le incito a proseguir. Su timbre cobra fuerza y aumentan los decibeles. Son gritos de rabia, indignación y dolor. Mientras lanza palabras como “granadas”, “balazos” y “casino” corroe en mi persona un fuerte impulso por abrazarle. Llora de impotencia, lloro por sus lágrimas.

Lamenta haberse ido para allá no para probar suerte o buscar una mejor calidad de vida. Le duele ser testigo de lo inimaginable. Se fue hace muchos años con el orgullo de haber nacido en el Distrito Federal. Con el paso del tiempo transformó ese orgullo en gratitud a una ciudad que le permitió terminar sus estudios, casarse y formar una familia, Monterrey.

“Tengo miedo. Y no tanto por mí. ¿Qué pasará el día de mañana con mis hijas? No sé en qué país vivimos ya. ¿Qué nos pasó? ¿En qué momento nos volvimos locos y perdimos toda noción de humanidad? Vivo a unos kilómetros de donde ocurrió, es una cosa terrible. Es el caos mismo”, fluye en sus deseos de ser escuchado.

Un nudo en la garganta me impide pronunciarle algo, lo que sea. Interpreta mi espasmo y se despide no sin antes pedirme un favor. “Aunque no lo creas leo tus textos. Jamás comento, pero los leo. ¿Recuerdas cómo nos gustaba la rola de Scorpions cuando éramos niños? Si escribes algo sobre esto, ponla”. Cuelga el viejo amigo de la infancia.

Cuelgo también. De inmediato deletreo con pincel solidario M-O-N-T-E-R-R-E-Y sobre un lienzo blanco donde muchos ilustramos un nuevo mapa de México en el cual no existe tinta sangre y sí el latido de millones de esperanzas.

5 comentarios

  1. Marinno RL sábado 27, agosto 2011 at 0:36

    La verdad es que ante todo esto sólo sale rabia, tristeza, impotencia… no sabemos cómo es que pudo haber ocurrido esto. He pensado que le lo que nos pasa es consecuencia de nuestros actos y, sin embargo, creo que muchos no nos merecemos esto que estamos viviendo. Estar al pendiente, al borde de que no nos pase algo de verdad horrible… ¿Qué está pasando? Dios, por favor, escúchanos. Sé que estás ahí, y que no vas a cambiar las cosas en un dos por tres, pero al menos, cambia los corazones de la gente… no es posible que permitas tanta atrocidad. No te reto, Dios, simplemente te lo pido como un creyente. El cambio está en nosotros, pero escúchanos, danos una mano, áyudanos. Sé que no eres sordo, que no eres ciego… Dios, hoy el país entero te pide un poco de paz

  2. LUIZIÑO10 sábado 27, agosto 2011 at 13:35

    AMEN…. Marinno RL
    Sólo podemos apegarnos a Dios, pues en los que tienen que ver por nuestra seguridad en nuestro país…ya casi le perdimos la FE.
    Sin embargo para Dios no hay imposible y si todos oramos por la PAZ…ésta llegará. Un abrazo…que así sea.
    Gracias por el texto Elías…nos invita a la reflexión.

  3. Jorge lunes 29, agosto 2011 at 7:34

    Hola Elias
    Nuestro país vive una situación triste y lamentable y al igual que la persona que citas en este texto me da temor que país le tocará a mis hijos, el menor de mis hijos, Jorge Enrique nació en Estados Unidos de Norteamérica y no le reprocharía si de mayor se quiere ir a vivir allá, x lo pronto seamos concientes y mantengamonos unidos en nuestras familias.
    Saludos y México algún día volverá a ser un país tranquilo, que cada quien hagamos lo nuestro x ser mejores personas

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