Jari Litmanen, El Maestro de Cristal

[pro-player]http://www.youtube.com/watch?v=RFLdz2kDcM0[/pro-player]Hubo una época, no corta, donde el equipo que imponía el fútbol más estelar de Europa era el Ajax. Es más, nadie llamaría loco a quien afirmara que, a mediados de los 90’s, aquel cuadro significó para el balón lo que hoy representa el Barcelona.

Futbolistas grandiosos inundaban la camiseta albiroja. Overmars, los De Boer, Finidi, Kanu, Seedorf, Kluivert y Davids entre ellos. Sin embargo, en más de una ocasión, por no decir casi todas, los aplausos eran arrebatados por un finito finlandés, cara de niño, apellidado Litmanen. Un mago.

La alineación en pantalla siempre lo describía como mediapunta. Un 10. Pero le sobraba gol, mucho, pero mucho gol.

Cuando se refugiaba detrás de los delanteros, convertía balones rutinarios en arpones al vacío con precisión milimétrica para ser localizados por un compañero en clara situación de gol. Cuando le daba por invadir el área, cualquier pelota controlada, sumada a un mínimo de centímetros, anunciaban un gol que nadie sería capaz de evitar. Era así de fácil. Si Litmanen gobernaba una pelota en el área, el público ya comenzaba a gritar el gol. Así de letal era que los hinchas no se tomaban la molestia de esperar a que las redes se movieran para festejar.

Ganó todo con los colores del AJax. Ligas, Copas, Copas de la Liga, Champions e Intercontinental. Hizo todo para apoderarse del Balón de Oro en 1995, pero para su mala suerte, en Milán, un liberiano hacía más goles que varios equipos de la Serie A juntos.

El Principito, como le decían, selló la 10 con sus iniciales. Con sus botines, además, rubricó como pocos el sentido del buen fútbol. Ese fue Jari, El Maestro de Cristal.

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