Ya no más muros

Muros fronterizosOtra conmemoración más de nuestra Independencia. Otro año más donde se nos invita a festejar con un grito. Dicho grito se nos ha inculcado como una expresión patriótica y nacionalista sujetada al simple hecho de que somos mexicanos. Para cumplir con esta encomienda comemos hasta el cansancio, bebemos hasta perdernos y echamos desmadre. Pasados los días 15 y 16 de septiembre todo vuelve a la normalidad; volvemos a ser los mismos de siempre.

¿En verdad hay algo que festejar? Presumimos de ser una nación libre y soberana, pero en la práctica mostramos lo contrario. A 201 años de habernos independizado del país vecino no podemos derrumbar las prisiones sociales que a muchos nos tienen encerrados. Nuestra gente sigue con la necesidad de cruzar al otro lado para poder dar sustento a sus familias ya que aquí no encuentran empleo. Algunos ni llegan, se quedan en el Río Bravo.

Nuestros indígenas son víctimas de encarcelamiento por el delito de ser quienes son y no tienen derecho a una defensa justa. Nuestras mujeres aún son presa de violencia, machismo, misoginia y sobre todo, lo peor, de crímenes impunes. Nuestros niños han cambiado las canicas o los juegos inocentes por una moda fundada en la agresión. Muchos buscamos el pan de cada día a expensas de salarios groseros, falta de contratos, sin prestaciones y una jornada laboral extensa.

Además del Grito de Independencia, la Copa del Mundo es otro resquicio que nos permitía unirnos como mexicanos. Ahora ya ni eso. Nuestro fútbol, nuestra selección, nos ha hecho meros espectadores de un negocio redondo donde lo que menos importa es el juego. Nos castigan con juegos mezquinos, boletos caros, campañas mediáticas sin sentido. Lo más grave del asunto es que caemos en su trampa.

Pero no todo es tan drástico o negativo. Afortunadamente somos muchos los mexicanos que trabajamos en construir y ayudar a un país tan sangrado en los últimos años. Reconocimiento y aplauso a esos héroes anónimos que se preocupan por curar a los enfermos, por limpiar nuestras calles, por educar a nuestros hijos, por realizar obras artísticas, por escribir. Quizá el verdadero grito de Independencia no tiene fecha, cualquier momento es bueno para darle una expresión de júbilo al país que nos vio nacer.

Si somos libres, aprendamos a serlo. Dejemos de ponerle más ladrillos a las represiones de prejuicios, intolerancias, discriminaciones e indiferencias. Hablamos el mismo idioma, por ende ya no construyamos más muros, más fronteras entre nosotros.

6 comentarios

  1. Maxchiva jueves 15, septiembre 2011 at 12:41

    Cualquiera puede gritar Viva México!!! Pero creo que sólo pueden sentirlo verdaderamente quienes nos esforzamos e intentamos día a día hacer las cosas de buena manera, haciendo lo que nos corresponde en nuestra sociedad, poniendo el ejemplo a los demás de que juntos podemos lograr un mejor país en todos los sentidos

  2. Maxchiva lunes 19, septiembre 2011 at 23:38

    Exacto, al vivir en sociedad es inevitable aprender de los demás debido a la interacción entre sus miembros, pero considero que lo verdaderamente importante es que lo que hagamos y aprendamos de los demás sea buscando el bienestar general anteponiéndolo al personal, ya que al estar bien los demás, también lo estaremos nosotros mismos. Suena utópico, pero sé que en esta vida todo es posible. Saludos.

  3. Paulina Gutiérrez martes 20, septiembre 2011 at 0:13

    Te admiro, me inspiras y me encanta como escribes.

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