Bilardo, el presumido

En 2005 sufragó una campaña en diarios argentinos, como Clarín, para presumir su creación. “En el mundo todos saben que yo fui el creador de ese sistema con la Selección. En los congresos de la FIFA me presentan así. Para tener el reconocimiento que me merezco, voy a hacer publicidad del tema yo mismo”, dijo el Narigón en ese momento.
Tan orgulloso está de su invento que, amparado en la premisa de que “importa el resultado, no el cómo se obtiene”, Bilardo reta cada vez que puede a algún entrenador para que le demuestre que el buen fútbol también genera dividendos. Si alguien llega a callarlo con argumentos en una cancha, tiene respuesta: “pero yo dirigí a Maradona y lo hice campeón”.
Fiel a un estilo destructor del juego —el romanticismo y la construcción del fútbol déjenselo a Menotti— aplica su idea futbolística al rubro personal. Ya que para Bilardo el fútbol no es tanto deporte o diversión, sino una apología bélica, una batalla, disfruta remar contra corriente en todos los ámbitos. Gusta de provocar y atacar a los “románticos”, a los “ilusos”, que consideran a la belleza, a lo puro, como algo elemental.
Actualmente coordina a las selecciones argentinas y es mano derecha de Julio Grondona. Amarrado al poder, a la cúpula de la AFA, el Narigón defiende a capa y espada la “honorabilidad” de hombres que tienen al fútbol argentino sumergido en una crisis, en un gran bache donde predomina el negocio por encima del fútbol. Grondona debe ser visto casi un santo para él, un señor ejemplar.
No conforme con defender la reputación de su patrón, Bilardo se ha enfrascado en otra polémica. En una columna, publicada por Diario Perfil el pasado 21 de octubre, ahonda en predicar lo maravilloso que fue Muammar Gaddafi, dictador libio recientemente fallecido. Mientras está en tela de juicio la forma en qué murió Gaddafi, a la par de que la comunidad internacional celebra la caída de un régimen autoritario, el entrenador argentino resalta su figura política:
Mientras fui entrenador de la selección de fútbol de Libia, estuve cuatro o cinco veces con Gaddafi. Conmigo siempre se portó diez puntos. Los libios lo querían mucho, en los estadios lo ovacionaban. Lo apreciaban en toda Africa, porque era un tipo que ayudaba a todo el continente. Me hacía sentir bien y más de una vez me llevó con él a las reuniones de la política. No era un dictador ni un tirano como dicen.
Tal percepción sobre Gaddafi, de quien millones de personas opinan todo lo contrario a Bilardo, no podía darse ni venir bien acompañada sobre un detalle que para el Narigón es fundamental a la hora de tomar partido, ser reconocido. Y es que cuando Gaddafi lo contrató para dirigir al seleccionado libio (1999-2000) le demostró su admiración por ser un “técnico exitoso” y se lo confirmó con algo que para el argentino fue de vital importancia:
Como parte de mi contrato, pedí que me permitieran recorrer África. Cuando viajé estábamos el intérprete, los pilotos y yo en una nave para 170 personas.
Dicen por ahí “entre compadres te veas”. Y si se trata de llevar la contraria, defender lo indefendible y destruir todo lo construido, Bilardo es el primero en la fila. Ahora, si se trata de presumir pues con mayor razón. Aunque al Narigón debe consumirlo una duda: saber si el éxito que tanto pregona se lo debe a la obtención de una Copa del Mundo o la creación del 3-5-2. Podría decirse que van junto con pegado, pero en la mente bilardista son polos tan opuestos que resulta difícil saber qué es más trascendente. Eso sí, el fútbol pasa a segundo plano, antes que nada está él.




































Habrá podido con esta selección? bit.ly/prv7AR
No tenía idea de las ideas tan locas de Bilardo, tan tranquilo que se ve el narigón. Creo que además de egocéntrico esta un poco loco ya
César, ¿en qué mundo vives? Ya en serio, si algo ha caracterizado a Bilardo, además de su ideología del resultado antes que nada (sin importar los métodos, así sea ordenando leña), es su personalidad. Dentro o fuera de la cancha gusta del conflicto. Un abrazo
Jaja pues la verdad no sabía mucho de él mas allá de su ideología estilo Tuca o Arias para jugar y bueno se veía medio mamón pero a lo mejor me dejé llevar por el estereotipo del argentino (hasta la fecha he conocido varios y ninguno que sea humilde jaja). Lo bueno es que ahora se que tipo de calaña es jaja por si algun dia lo quieren traer al azul o la selección no decir ay si que bueno.
César, en todo caso Arias y Tuca le aprendieron el estilo. Aunque Ferretti evita algo que usa mucho Bilardo, el juego brusco. Respecto a los argentinos, pues decirte que en este sitio colabora un periodista argentino y permíteme decirte que humilde es. Un abrazo
SENCILLITO..SENCILLITO..EL ARGENTINO NO..? CLASICO EN ALGUNOS PERSONAJES DE AQUEL PAIS, SIN AFAN ALGUNO DE FALTARLE AL RESPETO A NADIE,DIGO ESTO POR SUPUESTO.
POR EL LADO FUTBOLISTICO,PIENSO QUE SI BILARDO NO HUBIERA CONTADO CON MARADONA,SU SUPUESTA CRACION DE 3-5-2..HABRIA PASADO DESAPERCIBIDA.
AHI ES CUANDO EL MISMO DEBERIA TENER MAS HUMILDAD Y PREGUNTARSE..QUIEN HIZO A QUIEN,SI EL CAMPEON A MARADONA COMO AFIRMA..O POR EL CONTRARIO, EL COMO DT FUE BENEFICIADO POR AQUEL GENIO QUE FUE MARADONA.
PARA MI EN LO PARTICULAR..AQUEL EQUIPO ARGENTINO DEL 86..HABRIA SIDO CAMPEON CON CUALQUIER TECNICO SIEMPRE Y CUANDO,ESTUVIERA EN LA CANCHA,EL GRAN “PELUSA”..SALUDOS A TODOS AMIGOS.
Aguigol, coincido en algún modo con tu postura. Quizá el beneficio de la duda para Bilardo es que repitió como técnico finalista en el Mundial del 90, donde además de Maradona lució Caniggia. Digamos que al menos tuvo el tino de convocarlos. Algo debe tener el Narigón, aunque nos guste o no su estilo. Un abrazo