Todavía existe la sencillez

[pro-player]http://www.youtube.com/watch?v=79sAIzSDl4k&feature=related[/pro-player]El martes pasado se inauguró el Salón de la Fama en Pachuca. El evento estuvo enmarcado por una pléyade de celebridades, empresarios, directivos de fútbol y medios de comunicación. Más allá de caer en los pormenores del suceso puse atención a la atmósfera. Todos los presentes se pusieron catrines: trajes de alta costura, vestidos de gala y joyas. Los discursos fueron más de corte empresarial y presunciones de los organizadores; el fútbol como tema fue el menos importante.

Los reporteros también se alinearon al asunto. Con preguntas como “Matthäus, ¿qué opinas de México?” o informaciones tipo “Joseph Blatter, presidente de la FIFA, ha cortado el listón de este majestuoso recinto” se llevó a cabo la cobertura informativa.

La ceremonia en Pachuca fue más una pasarela que un evento dedicado al fútbol. Los distinguidos, las estrellas reconocidas, estuvieron más activos posando para las fotos y respondiendo a preguntas que nada tenían que ver con su trayectoria. Es resumen fue un evento de imagen para presumir que México alberga el Salón de la Fama.

En contraste, y al mismo tiempo que se llevaba a cabo la pasarela de Pachuca, la Cámara de Diputados de Argentina rendía un homenaje a César Luis Menotti. En un pequeño salón, decorado con inmobiliario modesto, el Flaco era distinguido por su trayectoria como jugador y entrenador. Rodeado de dos legisladores, periodistas, amigos y ex jugadores, Menotti recibió un diploma y una placa conmemorativa. Cabe mencionar que todos los asistentes acudieron vestidos como cualquier otro día de la semana, nada de lujos ni poses. Había que sentirse cómodos y para Menotti una buena comodidad es ser humilde.

Era el día de Menotti y para hacérselo saber todos los presentes se dedicaron a apapacharlo con lo que más le gusta al Flaco, el fútbol. Hablaron en su idioma, abordaron la importancia de los conceptos del juego y de lo valioso que es divertirse para jugar al fútbol. El diputado César Comi evitó un discurso político, se quitó la investidura legislativa y habló a nombre del hincha que es. Le refirió su admiración al homenajeado por haberle inculcado el amor por el buen fútbol, ese que parte de la construcción del juego con base en una idea de alegrar y respetar con el balón.

Tras escuchar las palabras de Comi y de haber visto dos videos de reconocimiento, Menotti quiso tomar la palabra pero no pudo hablar. Estaba realmente conmovido. De entrada lo atrapó la sencillez del evento. Asimismo quedó sorprendido al contemplar que el eje del homenaje era el fútbol, tema que para el Flaco era más importante que su propia persona.

Al término del evento, Menotti atendió a los reporteros presentes, quienes más que preguntarle trivialidades sobre el homenaje se dedicaron a cuestionarle sobre fútbol. Los medios sabían que tenían enfrente a un hombre al cual hay que escuchar y por ello abordaron diversos temas. Desde el cómo se maneja el fútbol actual, pasando por dudas sobre concepciones de juego hasta fijar posturas sobre la selección argentina o Messi, el Flaco compartió sus filosofías con los representantes de la prensa. Ellos, los reporteros, también entraron en sintonía con el homenaje.

Se homenajeó a un monstruo, a un hombre que ha dado su vida por el fútbol y se le rindió tributo con lo más elemental, con lo más sencillo. Ni fachadas ni vanidades. No hubo que romperse la cabeza ni someterse a protocolos para entender que para hablar de fútbol hay que hablar de fútbol.

De vuelta a la pasarela pachuqueña, ¿en verdad es tan difícil que apelemos a la sencillez? El fútbol no es nada mas imagen, de vez en cuando también significa muchas cosas más y hasta se puede hablar de él. ¿A poco no Menotti?

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4 comentarios

  1. Edgar L. jueves 10, noviembre 2011 at 15:21

    Menotti, es sin más ni más un auténtico enamorado del futbol. Solo oírlo hablar dan ganas de practicar en la orquesta del futbol.

    Excelente nota mi estimado Elías.

  2. i ele viernes 11, noviembre 2011 at 22:05

    “Más de lo bueno, no es mejor. Una milanesa es buena, 40 no”. Este tipo sabe de lo que habla y sabe cómo hablar de lo que sabe.

    saludos

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