Resaca de la Liguilla

Un respiro norteño
Una de las zonas más golpeadas por la ola de violencia, consecuencia de la guerra entre el Estado y el crimen organizado, es el norte del país. Tanto Nuevo León como Coahuila vivirán una semana donde respirarán un suceso muy distinto al plomo, la final del fútbol mexicano. 180 minutos ajenos a las balas al menos servirán de algo; un aire distinto.
Santos-Morelia
La serie más atractiva de semifinales. Dos equipos con gol y argumentos para disputarse el pase a la final regalaron dos partidos dignos de fiesta grande. Golazos, errores y expulsiones emocionaron a lo largo de 180 minutos.
En el juego de ida, Morelia dejó vivir a Santos. Fácilmente Monarcas pudo haber conseguido una goleada desde el primer tiempo pero perdonó. Para la segunda mitad concedió un error defensivo, mérito al gran acierto ofensivo de Oribe Peralta, para que los Guerreros salieran bien librados del Morelos.
Para el juego de vuelta, Huiqui fue el artífice de echar todo por la borda. Cometer un penal, bien sancionado con la roja, antes del descanso sólo consiguió que Santos, además de empatar el global, se motivara. Ya después se incrementó la ventaja lagunera y pese al susto moreliano todo estaba escrito.
Sin embargo la reacción michoacana, impulsada desde la banca por un Boy osado, nos regaló la imagen de un joven que entró a la cancha con esos deseos de jugar por el mero gusto de hacerlo. Por si fuera poco hasta se aventó un golazo. Podrá ser efímero o no, pero Ángel Sepúlveda obsequió instantes que nos dejan ver que en el fútbol mexicano todavía hay irreverentes que se atreven a romper con los esquemas establecidos.
Por su parte, Santos se ganó a pulso el boleto de buscar el título. Después de lo hecho en Atlas, Galindo calla a un servidor por el trabajo hecho con los de Torreón. Limpiar y pulir la herencia de Cocca parecía imposible, pero lo consiguió.
Tigres-Querétaro
Una serie donde se disputaron dos partidos similares a los de una primera jornada que a semifinales. Sumamente tácticos, ambos entrenadores jugaron a la premisa de esperar una sola oportunidad, a ganar en una jugada. Y todo se resolvió gracias a ese legítimo intruso que no tiene palabra, el error. Ahora vestido de autogol, el error puso a Tigres en la final y sepultó al sorpresivo Querétaro.
Sin embargo, los Gallos perdieron desde la ida. Con un planteamiento en extremo defensivo, Cardozo no aprovechó su condición de local y apostó todas sus canicas para la vuelta. Aunque también hay que decir que Tuca le vendió la idea y el paraguayo la compró. Tigres saltó a La Corregidora con toda la intención de irse con el empate a cero y así lo evidenció Ferretti al poner un candado en la media cancha. Con poco ingenio para romper el cerco felino, Cardozo no se iba a arriesgar y optó por ir al Volcán para jugársela.
Pero rifársela ante un técnico con más colmillo, más bagaje táctico y que funge como local era un hara-kiri. Irónicamente el suicidio vino por obra del gol que Mondragón anotó en su propia puerta. Si hay alguien que se las sabe en eso de no desesperarse y a aguantar a costa de sus beneficios (plantel, afición, posición en la tabla) es Tuca. Y en el duelo de conservadores, Ferretti se salió con la suya.
Sin lucir en semifinales, Tigres buscará romper el maleficio y levantar un título en casa. En lo personal creo que así será.
Nomás no quieren
Si hay partidos intensos esos se dan en la Primera A. La Liguilla en el circuito de ascenso arrojó encuentros realmente vibrantes. Pero es la serie La Piedad-León la que más expectativas generó a raíz del anhelo que se tiene por ver nuevamente a los Esmeraldas en primera. Pero León no quiere.
Tiro por viaje, año con año, los Panzas Verdes se aferran a hacer sufrir a sus aficionados, así como a los futboleros que aún resguardan en su memoria las glorias leonesas. Su situación es idéntica a la que padece la Selección Mexicana cada vez que llega a octavos en una Copa del Mundo, el ya mérito como marca registrada.
Equipos en primera sobran, ahí está Tecos, y León falta. Pero los Esmeraldas hacen hasta lo imposible para consolidarse como un bonito recuerdo en lugar de volver a ocupar el sitio que dejaron en el máximo circuito. Siempre es lo mismo con León.
Lo mejor de la Liguilla
El gol de Jaime Lozano en la ida Morelia-Santos y el golazo de Sepúlveda en el duelo de vuelta.
Lo peor de la Liguilla
Los 90 minutos infumables que regalaron Querétaro y Tigres en el juego de ida. También entrarían los dimes y diretes entre Cardozo y Ferretti, mismos que a final de cuentas fueron más atractivos que el fútbol mostrado por sus equipos.




































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