También se goza con lo ridículo

Por conquistar a una mujerSi hay algo que puede agradecer un futbolero es contar con un amigo que deteste al fútbol. Ya sea por las ganas de molestarlo o por escuchar sus posturas lapidarias respecto a 22 tipos tras un balón, las charlas suelen resultar amenas debido al contraste de posicionamientos irascibles que al final terminan en sendas carcajadas sobre otro tema. “Si ya sabemos que nos vamos a enojar para qué tocamos el tema. Somos brutos, carajo. Bueno, estábamos hablando de cómo ligaríamos a una chica de Uzbekistán…”. Mejor aún se pone la cosa cuando ese detractor del balompié necesita del fútbol para cumplir con un objetivo: conquistar a la mujer que le ha robado el suspiro, mujer aficionada a este deporte.

Y no sólo eso. Si a ello agregamos que la chica es amante de la lectura, pues la situación se pone más complicada. Todo un reto para un antifutbolero que además es incapaz de abrir un libro por gusto u obligación debido a que eso de leer es para “ociosos sin vida y soñadores”. Acostumbrado a que las mujeres le hagan caso, un amigo se ha topado con pared. Ni su musculatura ni su imagen de galán impactaron en la susodicha, a quien por cierto ha visto una vez y fue más que suficiente para descubrir que sin tema qué parlarle no habría opción alguna para nada. Esa frontera, esa limitante, ha generado que la vea como algo más que un simple ligue; no deja de pensar en ella.

Al menos ya le habló para pactar una cita el próximo fin de semana. No obstante, su angustia, nervio y miedo lo tienen preso. “No quiero cagarla, ayúdenme”, nos dice a los cuates. Resulta increíble ver a alguien como él, quien además tiene 30 años, comportándose así. No lo niego, me genera mucha risa su estado. En fin.

Los cuates aceptamos ayudarle. A lo largo de cuatro días, o mejor dicho noches, hemos estado con él aportándole lo que sabemos respecto a fútbol y literatura. Sufre como nadie. Nombres, historias, anécdotas y títulos lo vuelven loco y su mente no coopera demasiado, pues la memoria le falla por andar enamorado. “Maradona, ¿qué?, Messi, ¿qué? No sé qué o quién sea el Tuca Ferretti”, grita desesperado. “A ver si entendí. Carlos Fuentes escribió El laberinto de la soledad, un libro que habla sobre cosas y personas de México, ¿voy bien?”, nos pregunta sabiéndose un hombre sin remedio.

De repente las lecciones se convierten en un diván. “No es posible que se lleven conmigo si soy un auténtico imbécil. No sé nada de nada, un ignorante. Vergüenza me da ser tan idiota y no estar al nivel de ustedes y al de ella, sobre todo al de ella. ¿Saben qué? Le hablaré y le cancelaré, me doy”, nos dice con un tono agresivo hacia su persona.

Claro, como buenos cuates, y para salirnos por la tangente, aplicamos la más sencilla: “Sé tú mismo. ¿Crees que a la chica le va a importar si sabes de fútbol o libros? Además, ¿qué es lo peor que puede pasar? Si te manda a la fregada no pasa nada”.

“No, ni madre. Realmente me gusta y ya quiero algo estable, algo chido. Sigamos”, nos dice ya un poco reconfortado. Ahora el problema es para nosotros, pues tenemos que aguantarlo todo el día a través de mails y llamadas: “No te quito mucho tiempo. Pero déjame decirte que Tigres es el actual campeón del fútbol mexicano, que su técnico es el Tuca Ferretti, conocido por haberle quitado un título al América con un golazo. También me enteré que hay un torneo llamado Liga de Campeones y que su actual ganador es Barcelona, equipo dirigido por un tal Josep Guardiola”.

A reserva de que le vaya bien en su cita, al menos ya sabe algo nuevo. Aunque nosotros también. O no queremos aceptar nuestra edad o realmente seguimos siendo unos jóvenes capaces de disfrutar pasajes muy estúpidos de nuestras vidas. A veces se nos olvida, pero la estupidez engendrada y alimentada entre los amigos, unida por el tema del balón, aunque de fondo se trate de algo tan importante como el conquistar a una mujer, también nos recuerda que el fútbol es un buen pretexto para gozar de lo ridículo, de lo absurdo reflejado en anécdotas tan intrascendentes, pero que en esa misma intrascendencia encuentra su sentido de valor.

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9 comentarios

  1. Marinno RL miércoles 4, enero 2012 at 23:01

    Pobre de tu cuate! Al menos va aprendiendo, si se aplica, en poco tiempo puede saber lo básico para poder establecer una charla futbolera.

    Pero qué bien ustedes como compas ayudándole a salir de su hoyito y su burbuja. Saludos.

  2. Maxchiva jueves 5, enero 2012 at 1:07

    Por conquistar a una mujer de la cual se está enamorado, uno es capaz de hacer cualquier cosa… chales, ojalá hubiera más mujeres como la de la anécdota en el mundo… en fin, saludos y suerte a tu cuate.

  3. i ele jueves 5, enero 2012 at 8:26

    Jejeje… En un libro de entrevistas, Woody Allen dice que el empezó a leer para ligarse a una chava en la universidad o en la prepa, no recuerdo, que leía mucho. Primero se compró el libro nomás para la finta, y mira… ahora él escribe y otros lo leen.

    Saludos

  4. mexicanfiend viernes 6, enero 2012 at 19:39

    Jajajajajaja, que buena anécdota.

  5. mexicanfiend viernes 6, enero 2012 at 19:39

    Por cierto, sigo teniendo problemas cuando entro al sitio, como que el fondo se come parte de los textos.

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