La Sierra Tarahumara, una cruel realidad

[pro-player]http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=tmNLa7Ws7Bc[/pro-player]Cada cuatro años, si es que el Tri hace acto de presencia, el fútbol nos une. A nivel masivo nos hermana, nos integra e identifica en un solo idioma. Durante la Copa del Mundo todos somos mexicanos. Dejamos al olvido diferencias políticas y religiosas, sepultamos por un momento prejuicios e indiferencias raciales y económicas. Todo cambia. De repente nos vemos abrazados unos a otros sin pudor alguno; albañil y ejecutivo se fusionan para externar la devoción patriótica enmarcada en la Selección. Nos invitamos los tragos y hasta bebemos de la misma botella que el enfermo.

Sin embargo hay otras situaciones que bien podrían lograr el mismo efecto que causa un Mundial. Lamentablemente no es así. Se registran sucesos que para nada son ansiados y que se registran día con día, minuto a minuto. Nuestro país registra hechos preocupantes que por carecer de la imagen de un balón o por no estar relacionados al fútbol nos valen una pura y dos con sal. Para nuestro infortunio esos hechos están a la vuelta de la esquina para cualquiera de nosotros y ni siquiera los vemos pasar o venir. Peor aún es cuando las víctimas son mexicanos; somos todos.

No, no hablo de la violencia derivada del combate al crimen organizado. Digo, ese tema también merece su atención pero en esta ocasión la pluma futbolera, o mejor dicho periodística, apunta a otro problema alarmante, la hambruna que padecen los rarámuris en la Sierra Tarahumara. Sí, niños, mujeres y hombres indígenas se mueren de hambre; las sequías han hecho estragos, así como también el desprecio de gobernantes, e incluso de la Iglesia católica, hacia este sector de nuestra población.

Por si eso no fuera poco, aunado a soportar una temperatura de 16 grados bajo cero, los rarámuris han recurrido al suicidio como una puerta para escapar al dolor. Debido a la tristeza por saber que no tienen recurso alguno para alimentar a sus hijos, madres y padres tarahumaras se avientan a los barrancos con sus niños para ponerle punto final a una muerte lenta causada por el hambre. En otros casos optan por ahorcarse. A ello hay que agregarle los abusos y explotaciones de los que son víctimas por parte de políticos, caciques y delincuentes. Además, subrayar también que se enfrentan al olvido de la sociedad restante.

Ante esta situación, integrantes de la sociedad civil, intelectuales, académicos y diversas asociaciones hicieron uso de las redes sociales para lanzar una convocatoria de emergencia para una colecta nacional que tiene como objetivo llevar medicina, alimento y cobija a los rarámuris. De igual forma, voluntarios se han sumado a las labores de acopio y empaquetado.

En EBF* no somos indiferentes a lo que enfrenta la Sierra Tarahuamara y nos sumamos a las voces que claman por esa colecta. No sólo lo hacemos para difundir, sino también para cooperar en especie con nuestros hermanos indígenas. De igual forma, si no es mucho pedir, hacemos un llamado a ustedes futboleros y lectores para que aporten su granito de arena en este caso.

Hoy la tragedia arrecia en la Sierra Tarahumara, pero de un momento a otro nos puede tocar a cualquiera de nosotros. Así como nos reunimos para armar la pachanga cada cuatro años con la Copa del Mundo, hagámoslo para preservar nuestras raíces, brindarle dignidad a un sector tan marginado.

Dispensen ustedes que ahora no les escribiera un relato o una ficción, pero la situación, el sentimiento personal por encima de todas las cosas, amerita la atención de una realidad que nos lastima.

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4 comentarios

  1. Marco Malvido lunes 16, enero 2012 at 0:09

    Me da una perra rabia, pero es hora actuar cabrón, sino es ahora cuando chingados. Organización en los barrios, en las colonias, con la gente, ya no confiamos en los institutos, en los políticos y en su democracia que no existe porque solo sirve para que el pueblo mantenga a los partidos. Necesitamos hablarle al de al lado, al del vecino, protegernos, organizarnos, promover el deporte y la cultura entre nosotros. La sierra somos todos.

  2. Jorge Cruz miércoles 18, enero 2012 at 14:30

    Hola Elias
    Es una ofensa, es una desgracia el desprecio a nuestra raza por parte de las autoridades (imbéciles políticos sólo se dedican a robar) y por parte de la iglesia pues también es sabido que al igual que la política son puro parapeto. NO VALEN MADRES….Elías soy de Cd. Acuña, Coahuila y si se llegara a establecer o ya existe algún programa a nível nacional para cooperar ya sea con efectivo o alimentos favor de hacermelo saber. Hay que ser solidarios como mexicanos con nuestra raza

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