Festines futboleros

A´i va el agua

Llevaba seis meses sin anotar, seis meses sintiéndose inútil. Desde que el nuevo técnico llegó al equipo todo cambió. Le advirtió que con él no sería titular porque no encajaba en su sistema, pero en verdad lo marginó por un asunto de promotores. Su ausencia en la cancha, salvo en cuatro o cinco partidos donde entraba de cambio en los minutos finales, también influyó en la afición; antes lo adoraban y gritaban sus goles, ahora lo tildan de estorbo. Ya no es ídolo, tampoco se siente futbolista.

El domingo pasado se reencontró con el gol. Contrario a lo que se pensaría, la anotación no lo liberó y en cambio terminó por condenarlo. Remató con la cabeza un tiro de esquina y mandó el balón al fondo de las redes. Corrió hacia la tribuna donde estaban los aficionados al equipo, se aproximó y postró frente a ellos en forma retadora. Mientras escuchaba mentadas de madre, y alguno que otro festejo, se bajó los pantaloncillos y comenzó a orinarlos.

Su conducta le valió la expulsión del club, así como una sanción federativa de dos años de suspensión. En el olvido quedaron los más de 100 goles que hizo con el equipo, goles que también significaron títulos. Ahora es tristemente recordado como el futbolista que innovó en los festejos al orinar a la gente.

El show debe ser completo

Cansado de escuchar que es un árbitro protagonista y egocéntrico, Polo Uriarte se propuso aportar más fundamentos para que sigan catalogándolo así. Y vaya que se lo propuso. Muchos aficionados se han enterado de su nuevo show en los periódicos, pues la transmisión del partido fue cortada luego de las imágenes “asquerosas” que arrojaba el partido, o mejor dicho Uriarte. La televisora que transmitió el encuentro argumentó que la interrupción de la señal obedeció a un código de ética: “El futbol es un espectáculo familiar que debe promover valores y respeto. Por tal motivo, y al ver la insolencia del árbitro, se tomó la decisión de suprimir la señal del partido”.

Antes de salir a la cancha, Uriarte se purgó en el vestidor. Transcurrida media hora del encuentro, el árbitro no opuso resistencia y con toda comodidad dio rienda suelta a tremenda diarrea. Las cámaras rápido se enfocaron en el colegiado. Risas y carcajadas, así como frases de indignación, lanzaron los comentaristas. Sin embargo, se extrañaron al ver al árbitro feliz.

El festín vino cuando Uriarte comenzó a acercarse a los jugadores para embarrarlos. Como si de merengue pastelero se tratara, se batía las manos y ensució a todo futbolista que no tuvo escapatoria. También fue hacia las bancas para compartir sus desechos con el técnico del equipo local. Para este momento la televisión ya no transmitía el partido.

Uriarte volvió a la mitad de la cancha para recostarse sobre el césped. De su camiseta sacó un cigarro, lo encendió y se puso a fumar muy campante. Elementos de seguridad ingresaron al campo y tras aventarle una cobija lo doblegaron. Ya en vestidores, después de haberse bañado, el árbitro atendió a los dos únicos reporteros interesados en saber los motivos de su accionar.

“De manera constante se me tacha de protagonista y exhibicionista. Pocas veces dan valor a mi trabajo. Por ejemplo, nunca dicen que soy el que menos errores comete. Se olvidan de que tengo gafete FIFA y que he pitado la final durante cuatro años consecutivos.

Siempre la culpa es del árbitro, pero jamás de los jugadores o de los directivos, tampoco de la prensa. Lo que hice hoy fue para mostrarles que la mierda somos todos, que lo fétido debe repartirse por partes iguales. Sí, yo seré protagonista, pero eso no huele tan mal como otras cosas ¿verdad? No me arrepiento de lo que hice, esperaré la sanción correspondiente. Es todo”.

Para romper la rutina

Harto de que siempre le pregunten lo mismo, un técnico decidió darle un giro a las conferencia de prensa. Si bien es cierto que se le facilita responder a cuestionamientos sencillos que terminan con frases como “vamos por los tres puntos”, “es un equipo de respeto”, “creo que jugamos bien” o “podemos mejorar” también es cierto que se aburre.

Primero optó por salir a la sala de prensa para quedarse dormido. Hasta eso avisó: “Damas y caballeros, en esta ocasión estoy aquí para echarme una siesta. Si el Loco Valdés lo hizo en cadena nacional, yo también lo haré ante ustedes”. Y literalmente se durmió.

Las críticas no se hicieron esperar. “Fantoche”, “¡qué osadía!”, “deberían vetarlo”, fueron algunos encabezados en los diarios. Pero él no se inmutó y prosiguió con sus peculiares conferencias. En una se puso a hablar de la importancia que tiene Chava Flores en el pensamiento mexicano, en otra abordó los problemas que se derivan de tener automóvil. Vaya, hasta se dio el lujo de salir a declamar poemas de Mario Benedetti.

Los papeles se habían invertido. Ahora los cansados y aburridos eran los reporteros de la fuente. En aras de volver a la “normalidad”, los medios le propusieron que se aventara una última conferencia con su toque y a cambio ellos se enfocarían a preguntarle conceptos netamente futbolísticos. El técnico accedió y les pidió disfrutar la última conferencia.

La sala de prensa estaba a reventar. La expectativa por la última conferencia no era para menos. Salió el técnico, se paró frente a la mesa y comenzó a vomitar. Los presentes sintieron tanto asco al verlo que comenzaron a vomitar también. Un vomitadero de aquellos se vivió ese día. Ya que todos tuvieron el estómago vacío, el técnico cogió el micrófono y dijo: “Ya ven, es muy fácil entendernos y llevarnos bien”.

Sin embargo no les dio tiempo de llevarse bien. Por la noche fue cesado. Su directiva no toleró el “atroz espectáculo” y decidieron darle las gracias al técnico que les dio su actual título y los mantiene de líderes. Por otra parte, reporteros también fueron despedidos de sus respectivos medios por dañar la imagen de la empresa.

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6 comentarios

  1. Maxchiva jueves 19, enero 2012 at 15:32

    Sinceramente han sido unos relatos fantásticos… no sé si soy muy raro, pero de vez en cuando me gusta fantasear con hacer cosas fuera de lo normal para situaciones que cotidianamente son serias… y los ejemplos de estas historias son maravillosos, me han hecho reír mucho. Saludos.

  2. Fernando lunes 30, enero 2012 at 10:03

    fue verdad? quienes fueron? me considero bastante futbolero y ni idea de esto (quizá estoy pecando de inocente jejeje) saludos

  3. Fernando viernes 3, febrero 2012 at 6:36

    estaría poca madre ver algo así, aunque conociendo nuestra doble moral probablemente sería mas dañino que bueno. Que bueno que aunque sea un texto «viejo» (en internet una semana es una eternidad) hayas leído mi comentario y contestado. No es la primera vez que comento no se si recordarás soy un músico medio socialista y liberal en pro de las libertades y en contra del control que sufrimos de parte del gobierno y los medios (quizá así haces la asociación). En fin chido que te tomas la «molestia» de contestar. Saludos
    P.D. Me gusta más lo que publican aquí que en FS y como curiosidad gracias a ustedes conocí la otra página

    • Elías Leonardo lunes 6, febrero 2012 at 0:35

      Fernando, perdona la demora en responder pero, y no debería ser pretexto, asuntos laborales me han traído del tingo al tango. Claro que te recuerdo y aunque no comentes seguidos te haces sentir. Un abrazo.

      P.D. Los enfoques son distintos dada la naturaleza de cada sitio, naturaleza establecida por los lectores. Por allá también me aviento textos con la esencia de este sitio.

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