De palabras a palabras

Tragedia en EgiptoLo acontecido en Puerto Said, Egipto fue descomunal, de terribles y lamentables magnitudes. Debido a la dimensión de la atrocidad, los ojos del mundo están colocados frente al registro del país africano. Una de las aristas más espeluznantes tiene lugar con los testimonios de algunos protagonistas, de esos que llegaron al inmueble con la intención de disputar un partido, un juego, y que terminaron por huir para después relatar pasajes desgarradores.

“Un hincha acaba de morir en el vestuario, al lado mío. Esto no es fútbol, esto es una guerra y la gente está muriendo frente a nosotros, no hay movimiento, ni seguridad, ni ambulancias”, describió Abou Treika, figura del Al Ahli, al canal de televisión de su club.

En contraste hay palabras de escritorio que ofenden tanto por la obligación de expresarlas como por el origen de las mismas. Como siempre, una vez que ocurrió la tragedia sale a hablar Joseph Blatter, presidente de la FIFA, quien se esmera en dar mayor importancia en degradar al fútbol en lugar de enaltecerlo.

«Mis pensamientos están al lado de las familias de aquellos que han perdido sus vidas. Es una situación catastrófica e inimaginable que no debería haber ocurrido», dijo el presidente del máximo organismo del fútbol.

Si no debió haber ocurrido, ¿qué ha hecho usted señor Blatter para contribuir a erradicar este mal, la violencia, del fútbol? Dice usted que es «inimaginable». En este sentido permítame decirle que fuera del edificio de la FIFA hay un mundo futbolístico donde se registran y se han registrado hechos alarmantes con el sello de la violencia en los cuales su organismo, curiosamente, nunca interviene ni para bien ni para mal.

¿Acaso también la violencia es redituable en materia de negocio futbolístico? Si es así, avísenos para que busquemos en la memoria lo que alguna vez fue el fútbol como deporte.

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