El gol que se gritó ‘olé’ en inglés

Valió esperar hasta el final. Toda la tensión, toda la fuerza y la pasión se desparramaron en la potencia de la pierna derecha de Mikel Arteta, mariscal del Arsenal, quien definió el juego contra el City tras mucha garra y nervio vivido este domingo en el Emirates.

Minuto 86. Mikel Arteta se roba el balón en el primer cuarto de terreno del City, tras una mala salida celeste. En ese momento acomoda, piensa y prepara. Es rápido. Tres pasos más, tres zancadas, y golpea. La violencia se transforma en técnica y lanza una pelota imposible que viaja en línea recta. Y Joe Hart, portero rival, el más consistente de su equipo, se avienta también con técnica pero sin suerte. Se completa el golazo.

El premio absoluto merecido para Mikel. Hoy no resiente los hombros que desde hace unos meses cargan al equipo de Arsène Wenger. Es más, su fortaleza empieza a recibir el aplauso mediático tras una carrera pródiga, de metas cumplidas, escalar y escalar.

The Arteta Fever. El progreso de Arteta no pudo caer mejor en el Arsenal en otro tiempo.

Todo lo que escarbó desde abajo en el País Vasco, en La Masía, en el Barça, en la Real Sociedad, en el París Saint Germain, en Rangers y en Everton, todo aquello y lo que ha construido ahora con Arsenal, lo proyecta hoy como un veterano joven, maduro a sus 30, pero con el hambre de un chavo de 20.

Nos queda Arteta para rato. Un mariscal de campo, cerebro de juego, que ha entendido la Premier de la cabeza a los pies y que aprieta con fuerza el clamor popular que lo impulsa por un lugar, por fin, en la selección de España. Lo del domingo, de haberle robado aire al City en su puja por la liga contra el United, fue una confirmación y simplemente un detalle de la grandeza que posee este sufrido futbolista español.

And… ¡Olé!

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