La Ciudad de Blaszczykowski

La Ciudad de BłaszczykowskiPolacos y rusos no se quieren. Hoy, antes del juego entre ambas selecciones, en las cercanías del estadio Nacional de Varsovia, alrededor de cien aficionados de uno y otro equipo se increparon y se enzarzaron en una ruda batalla.

Los rusos, que atravesaban el puente que cruza el río Vístula, marchaban conmemorando el aniversario del nacimiento de la Federación Rusa tras el fin de la Unión Soviética. Los locales lo consideraron, y eso era, una provocación nacionalista y política.

Del lado local no olvidan, y tal vez nunca lo harán, que cuando la Alemania nazi invadió Polonia el 1 de enero de 1939, los rusos hicieron lo propio 16 días después, pero no para atacar alemanes, sino para dividirse el país y toda Europa. Hitler y Stalin habían firmado previamente un pacto de no agresión, y se dividieron Polonia como habían acordado en una cláusula secreta del Pacto Ribbentrop-Mólotov.

Aquello, entendido como una traición de Stalin y los rusos, terminó en el casi total extermino de judíos polacos por parte del nazismo.

La Unión Soviética ocuparía militarmente su porción polaca en 1946, ya finalizada la Segunda Guerra Mundial. Stalin crearía la República Popular de Polonia, gobernada, claro, por sus más allegados camaradas. La nueva distribución, ya con Alemania vencida, provocó de cualquier forma que varios millones de polacos abandonaran su tierra.

A partir de entonces fue tan grande la influencia estalinista, que en 1953, en la región de Silesia, la ciudad de Katowice fue rebautizaada como Stalinogród, Ciudad de Stalin. El nombre sólo duró tres años, hasta 1956, pero fue una afrenta a toda Polonia.

Veintinueve años después, en esa misma tierra de Silesia, nació Jakub Błaszczykowski, autor del golazo que rescató el empate hoy ante los rusos… La Ciudad de Błaszczykowski.

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