En las manos del rival

Atlanta vs ChacaritaEn cuanto supe del descenso le escribí para saber cuál era su sentir. Durante una semana no obtuve respuesta. Tuvieron que pasar ocho días para enterarme de él. Sin embargo el correo electrónico recibido provino de su hermano: “La caída de Atlanta le dolió. Pero está preocupado, serio. Siento que algo más ocurre. En cuanto tenga más noticias te informo. Abrazos”.

Algo delicado tenía que pasarle al Negro como para no hablarme o escribirme de Atlanta, su equipo. Más aún cuando el Bohemio descendió en la última jornada de la B Nacional argentina. Para que su hermano, quien lo conoce mejor que nadie, expresara angustia ajena al fútbol debía ser una situación de gravedad. En efecto así era.

Hace una semana recibí un nuevo correo. Ahora sí era del Negro. Palabras más, palabras menos, me transmitió su pesar sobre el descenso de Atlanta. No obstante le reconforta saberse un hincha fiel y orgulloso de una playera que le ha permitido vivir las dos grandes facetas que enaltecen a un aficionado leal: la gloria y el infierno. ¿Entonces qué le mortificaba?

Tres días después de que descendió el Bohemio fue al médico. Un intenso dolor torácico motivó una serie de estudios para determinar qué le pasaba. Una vez que se sometió a todas las pruebas le diagnosticaron un tumor en el pulmón; se le comunicó la necesidad de una cirugía.

La noticia le impactó en demasía. No quería decirle nada a nadie por temor a asustar a los suyos, a que se diera rienda suelta a la preocupación. Peor aún. Todavía no recibía fecha para la operación y no sabía con exactitud si se trataba de un tumor benigno o maligno. “El fútbol puede esperar. Ni tiempo ni ganas de pensar en él”, me escribió.

Pero el fútbol sí pensó en el Negro. Hace dos días volvió con el médico. Se le confirmó que el tumor es benigno y que la cirugía tendrá lugar el próximo 17 de julio. Tranquilo por saber que no todo es fatalidad y con fecha establecida para la operación, el Negro abrazó al doctor, mismo que habrá de operarlo.

-Qué bueno que ya esté alegre. Lástima que no puedo decir lo mismo.

-¡¿Por qué, doctor?!

-En casa hay tristeza. Mis hijos lloran porque perdió Boca; sentían la Libertadores ganada.

-Claro. Me imagino que usted ya no los soporta lamentándose.

-No, nada de eso. Todo lo contrario. Yo estoy peor que ellos, yo soy de Chacarita. ¡Perdimos la Promoción con Nueva Chicago! ¡Con Nueva Chicago! Qué mundo tan jodido.

En cuanto escuchó al médico decir que es hincha de Chacarita, el Negro contuvo sus emociones. Se despidió rápida y abruptamente del doctor. Apenas salió del consultorio y llamó a su hermano para decirle que el tumor era benigno, que ya tenía fecha para la cirugía y que no se dejaría operar por un señor que es del Funebrero, acérrimo rival de Atlanta.

Colgó y se paseó por la puerta del consultorio durante un minuto. Pensó en burlarse y en pedir un cambio de médico. Como no se iba a ir así como así abrió la puerta e ingresó.

-¿Olvidó algo?

-Sí, doctor. Me fui sin despedirme bien. Le extiendo la mano y le digo que usted va a tener el orgullo de operar a un hincha de Atlanta.

-¡La puta que te parió!

-Lo mismo digo yo. Qué mundo tan jodido, ¿no?

-Mirá, bohemio. Tú también dirás a tus hijos, después de la operación, que un hincha de Chacarita orgullosamente les dejó a su padre sano.

No se dieron la mano por respeto a sus colores. Mientras tanto, el Negro promete llegar con su playera de Atlanta a la cirugía. Por su parte, el médico ya le avisó que si nadie opone resistencia lo operará escuchando el himno de Chacarita.

*Con cariño al Negro, lector y amigo argentino que deberá sortear al bisturí.

6 comentarios

  1. Nombre Negro lunes 9, julio 2012 at 20:06

    Buenisimo y gracias por la buena onda que a pesar de la distanciallega lo mismo. Abrazo y nos vemos pronto.

  2. Maxchiva martes 10, julio 2012 at 22:22

    Nadie sabe para quién trabaja… jajajaja vaya ironías de la vida… pero considero que el fútbol no debe ir más allá del ámbito profesional, se debe atender a quien necesite de nuestros servicios en ese ámbito sin importar sus colores futboleros, aunque nuestras preferencias futbolísticas suelen ponerle cierto sabor a la cotidiana vida laboral, eso es innegable. Saludos

    • Elías Leonardo martes 10, julio 2012 at 22:30

      Maxchiva, aquí el asunto es que aborda a hinchas argentinos severamente fieles a sus equipos. Entendamos que tienen otra forma de vivir el fútbol. Claro, ninguno de los dos, ni el Negro ni el médico, apelan a la violencia. Saludos

  3. Marco Malvido miércoles 11, julio 2012 at 0:33

    Fuerza Negro! Estamos contigo. En el futbol la gloria puede esperar, en la vida a veces llega de pronto. Disfruta la vida. Aguante tu pasión.

  4. i ele sábado 14, julio 2012 at 19:15

    Aguante, Negro. Primero la salud.

    🙂

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