Así es el fútbol… cuatro años después

Hace unas semanas acudí a un centro comercial. Hice escala en una tienda deportiva, pues unos tenis llamaron mi atención. Mientras discutía conmigo mismo sobre el precio, un señor pagaba en la caja cinco playeras de fútbol. Las recuerdo bien, eran las camisetas de Portugal, Holanda, Alemania, Francia y España; todas de talla infantil.

Fue una escena irrelevante en el momento. Salí de la tienda sin tenis de por medio y seguí con mi recorrido ocioso. Una vez que me dio hambre fui a la zona de cómida rápida. En una de las mesas estaba el señor de las playeras con su pequeño hijo. El niño estaba feliz de sentir la tela de las prendas que le había obsequiado su padre. Por un diminuto pastel y una vela con el número 9 comprendí que era cumpleaños del chamaco.

Compré mis alimentos y me senté en la única mesa libre, junto a ellos. Dándome la espalda, el niño abrazaba a su papá agradeciéndole el regalo. Pero de frente vi el rostro del señor aguantando el llanto. Fue hasta que reaccioné y me percaté de que el pequeño estaba sentado en una silla de ruedas.

El señor me clavó una mirada cómplice. Había detectado mi sentimiento y ya éramos dos los que ahogamos el nudo en la garganta. De repente cortaron el abrazo y el papá le pidió a su hijo presumirme las playeras. “Enséñaselas al joven. Pregúntale si son buenos equipos”, dijo.

Tímido y apenado, el niño no hizo caso. Sin embargo respondí a su padre: “Sí, son muy buenos equipos”. Apenas comenté eso cuando el escuincle vio a lo lejos a su mamá. Impulsando su silla de ruedas se dirigió hacia ella. Mientras la madre le entregaba una caja envuelta con moño rojo, el señor me comentó que sueña con ver a su hijo -nacido con un problema congénito que afectó sus piernas- caminar y jugando fútbol. No obstante, el niño tiene otro objetivo.

-Tengo un hijo bastante maduro. Así como lo ves, ya sabe lo que quiere. Le encanta el fútbol y coleccionar playeras es su máximo. Pero no le interesa jugarlo, dice que deben jugar los que saben. Él lo que quiere es ser director técnico.

-¡Director técnico!

-¡Sí! Dime tú a qué niño se le mete semejante idea en la cabeza. Solamente a mi hijo. Sus ídolos son Guardiola y Mourinho. Ni hablar, es su gusto y así es el fútbol.

Y en efecto, así el fútbol. Con pasajes como el anterior surgió la inquietud de plasmar a través de las letras esas otras facetas del balón. Han pasado cuatro años de haber puesto en marcha dicha inquietud y confiamos en que haya ELBUENFÚTBOL* para mucho rato más.

En nuestro cuarto aniversario, los verdaderos festejados son ustedes. Gracias a la atención que nos prestan continuamos alimentando nuestras respectivas concepciones del deporte que amamos, de una pasión inexplicable, el fútbol.

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4 comentarios

  1. Maxchiva jueves 9, agosto 2012 at 17:05

    Otra grandiosa historia, para variar… y pues muchas felicidades y larga vida a El Buen Fútbol, ojalá sigan así durante mucho tiempo para deleite de los lectores que acudimos a este gran rincón de la red a fantasear sobre el fútbol y la vida… Saludos y un abrazo, esta vez, de felicitación.

  2. Leonel domingo 19, agosto 2012 at 22:18

    Como siempre desde que conocí El buen fútbol tus relatos mis favoritos sin demeritar el trabajo de los demás integrantes de este dream team.
    Felicidades y deseamos que sean muchos mas años.

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