Entre Ángel Reyna y Agustín Lara hay un Pirata

Quizá de entrada no muchos capten la conexión, pero en las siguientes líneas le voy a describir el hilo en común que tienen Ángel Reyna y Agustín Lara. Justo hoy, 17 de enero, es la mejor fecha para hacerlo, puesto que se cumple un siglo del nacimiento de la persona que está en medio de la actual diva de los Tiburones Rojos y El Flaco de Oro. Luis de la Fuente y Hoyos, el primer futbolista mexicano en jugar en cuatro diferentes países. El famoso Pirata.

Los tiempos han cambiado. Mucho. ¿Qué ejercicio prefieren hacer? ¿traer (de forma imaginaria) a Luis Pirata Fuente a la época actual, o llevar a Ángel Reyna a la década de los cuarentas, cuando El Pirata ganó dos títulos de liga y uno de copa para los Tiburones Rojos?

¿Se imaginan lo apenado que se sentiría Ángel Reyna si pudiera cruzarse a los ojos de Luis Pirata Fuente? ¿por qué? Es sencillo. Ambos nacieron con un don, el de jugar al fútbol. El de hacerla chiquita, driblar enemigos, hacer un túnel y marcar un golazo. Algo que pocos tienen. Los dos desarrollaron su talento entre la vagancia y los campos de llano, pero uno tuvo el gran corazón que el otro no tiene.

Al igual que Reyna, El Pirata también tenía fama de fiestero. Cuentan las historias que tras haber ganado su segundo título de liga con Veracruz en la temporada 1949-50, se retiró un año para empinar sabroso el codo. También se dice que a varios partidos llegó aún destilando alcohol, pero a la hora del silbatazo inicial, se convertía en un artista que dibujaba lienzo tras lienzo sobre el césped. De esos jugadores que podían resolver por sí mismos el partido.

A sus 18 años de edad, El Pirata ya había debutado como futbolista profesional en el Club España. A los 20, se convirtió en el mexicano más joven en jugar en Europa cuando el Racing de Santander lo fichó por 700 pesetas tras una gira de la Selección por Italia. A los 26 años de edad ya había sido campeón en Vélez y jugado en cuatro países, luego de su paso por el Atlético Corrales de Paraguay.

Tras haberse gastado con muchas lindas argentinas el no muy gratificante salario que le pagaban en aquel país, decidió regresar a México para enrolarse al Marte en 1942. Cuenta la leyenda que Francisco Gabilondo Soler Cri–Cri, le tuvo que prestar para su viaje de vuelta de tierras pamperas, tras haberlo conocido en Buenos Aires. Su carrera concluyó en 1952, después de haber jugado también para América y Veracruz y haber acumulado 5 títulos de liga, 2 de copa y haber defendido la playera de la Selección durante 16 años.

El Pirata Fuente hizo todo para sentirse diva, pero no lo fue. Su sencillez aumentaba su nivel de idolatría, al grado de que el día de su despedida, en un partido entre Atlante y Veracruz, después de una impresionante ovación de más de cinco minutos por parte de la afición, rompió en llanto.

Al día de hoy, con muchos méritos deportivos menos, sin haber jugado nunca en el extranjero, tras haber sido cepillado de América y Monterrey, un jugador con síntoma de estrellitis deshonra al estadio que lleva el nombre del Pirata y le pide al entrenador no lo considere para ser titular, seguramente porque piensa que el equipo no es digno de su categoría.

Ángel Reyna marcó 7 goles en las primeras 3 jornadas del Apertura ’13. La ilusionada afición jarocha pensó en ese momento que tenía un nuevo ídolo. Hizo un solo gol en las 14 fechas restantes. En la pretemporada, volvieron sus aires de diva. Esos que lo hicieron salir por la puerta de atrás también de Pachuca, y a una semana de arrancar el torneo, le pidió a Juan Antonio Luna que lo dejara en la banca, lugar desde el que ha visto los dos primeros juegos del Clausura 2014.

Muy bien haría alguien el día de hoy si le platicara a Reyna la leyenda del hombre que le da nombre al recinto donde juega el equipo que le da de comer. Hoy, a 100 años del nacimiento del Pirata, alguien debería tomar de la mano a Ángel Reyna y llevarlo a un rincón del estadio para ponerle el tema que compuso el maestro Agustín Lara, que lleva el título Veracruz, cuya letra fue inspirada en parte por el mismísimo Pirata.

“Yo nací con la luna de plata y nací con alma de pirata, he nacido rumbero y jarocho, trovador de verás y me fui lejos de Veracruz…”

1 comentario

  1. emiliano miércoles 16, abril 2014 at 10:37

    Estas es una de las mejores notas, pocos jugadores ha dado méxico como el.

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