El viaje de Lorenzo

“Me llamo Gustavo Peregrino Fernández, pero la profesión me privó del primer nombre y me regaló otro, doctoral y vulgar: Mister. Mister Peregrino Fernández, entonces. Llevo muchachos a correr a los potreros de algún olvidado rincón de la patria. Trato que se porten bien y dejen en la cancha lo mejor que tienen. Que no corran como poseídos detrás de la pelota. Voy de acá para allá por la parte fea del mundo. Soy un ganador incomprendido, corro por la sombra, tomo trenes y colectivos bajo la tormenta.” Casablanca, Osvaldo Soriano.

El viaje de Lorenzo

Llegó caminando a paso lento. Cruzó el portón mientras se guardaba el boleto de la entrada en el bolsillo trasero del pantalón azul de gimnasia. El partido ya había empezado. Le preguntó al pelado cómo iban y éste le respondió que se jugaban 10 minutos del primer tiempo, sin goles, ni llegadas a los arcos. Y mucha fricción. Se acercó al buffet. Pidió un choripán y un vaso de Cola. “¿Cuál es tu hijo?”, le consultó al que lo atendió. “El que tiene la 8 de los nuestros, el negrito de piernas largas”, respondió el del buffet.

En la cancha no había más de 70 personas. Bah, seamos generosos, 75 personas. Se escuchaban los gritos de alientos, donde fácilmente se podía verificar de dónde provenían y quién había sido el autor. Sí, también se escuchaban los insultos. Y el árbitro, un quisquilloso de aquellos, no se bancó los saludos a su mamá. En consecuencia, suspendió el juego un par de veces, al escuchar algunos improperios que se oían de atrás del arco del equipo local.

Lorenzo se acercó al alambrado y puso especial atención en el 8 de Sportivo Biblioteca.

El Negrito iba de un lado para el otro, tocando el balón con cierta clase. Le habían anticipado que iba a venir un tipo de Córdoba a verlo jugar. No sabía quién era, ni dónde estaba. Quería demostrar todo lo que decían de él: “que la rompía”.

Aunque Fabricio, interiormente, no se siente un fenómeno. Es más, cuando El Leo Gómez lo mandó al banco de suplentes un par de veces evaluó abandonar el equipo e ir a jugar al vólei con los chicos de Embalse. Hasta que llegó esta posibilidad.

El viejo Lorenzo reniega con el chori, y presume que le va a caer pesado, ya que le pusieron mucho chimichurri. Su frente amplia, con escaso cabello, de color gris llama la atención de Fabricio. No es de la zona. “Debe ser él”, se dice para sus adentros, y pide la pelota. Peralta, que está en el medio del campo, y sabe que hoy venían a verlo al Fabri, se da cuenta de las intenciones. Le pasa el balón automáticamente. Fabricio ya pensó: “Me acerco a la zona del viejito, cerca del alambrado y le tiro un caño al 3,que es medio madera”. El balón le llega. La pisa. Hace un bailoteo y le tira el caño. El túnel sale. Levanta la cabeza, orgulloso de su jugadita y se la pasa al Gringo Flores…

Es el primer partido del Gringo en el equipo. El Leo lo vio jugar en Río de los Sauces, le gustó y lo convenció a cambio de unos botines llevarlo a La Cruz. No había nada que perder, y Flores aceptó… El Gringo recibió el pase de Fabricio y encaró por el lateral izquierdo, hizo un leve amague y remató. Al ángulo. Golazo. Todos los fueron a abrazar, aún sin conocerlo. “¿Gringo te dicen a vos, no?”, le preguntó Peralta en medio de la celebración.

Lorenzo, que había sido amigo del Mister Peregrino Fernández en su juventud, terminó de comer el chori en medio de los festejos y se fue de la cancha. Las sierras grandes se mostraban imponentes a lo lejos y el verde abundaba en el trayecto que lo llevó al Fiat rojo que lo esperaba, junto a su mujer. Subió, le dio las llaves a Ana y le dijo: “Manejá vos”.

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Lorenzo se fue y no más volvió a La Cruz. Fue hace cinco años. El Negro Fabricio hoy es el capitán de Sportivo Biblioteca, que mañana juega la final de la liga riotercerense ante Talleres de Berrotarán. Jamás se fue del pueblo. Su caño y “asistencia” al Gringo Flores es una leyenda popular en la zona. Claro, el Gringo Flores no se puso más la casaca roja. A la semana viajó a Liberec, República Checa. Esta noche, con la casaca del Slovan enfrenta al Freiburg de Alemania por la Europa League.

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1 comentario

  1. Robbie Ruud jueves 13, febrero 2014 at 17:37

    Grande Marquitos, siempre destilando la más alta luz en las letras!

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