Esto no es fútbol

Pasan las jornadas y el torneo mexicano sigue sin carburar. Fuera de un par de equipos por ahí, cuando mucho, lo demás se resume en un show de muy baja calidad.

Desde hace varias temporadas se viene avisando: esto se está muriendo.

Lo del domingo pasado en el estadio Cuauhtémoc entre Chivas y Puebla puede adoptarse como el machote perfecto para calificar cada jornada: poco compromiso, calidad cuestionable de un alto número de futbolistas y ese maldito resultadismo que se convierte en el común denominador de cada partido semana tras semana.

Pero ese es sólo un ejemplo. La realidad es que en México cada vez se meten menos goles; cada vez se propone menos en la cancha, casi siempre el aficionado termina abucheando y las charlas cafeteras nos remontan a aquellos lejanos años de Brailovsky, Quirarte, Moses, Cabinho, Olaf Heredia, Negrete, Yayo de la Torre, Zelada, Bacas, Fantasma Figueroa, Santos, Patricio Hernández, Edú, Zamora, Duana, Hermosillo, Zaguinho, Basay, Aguinaga, Jorge Comas, Campos, García Aspe, Cardozo, Mohamed, etc.

Sí, en México desde hace muchos años se dejó de practicar el fútbol pasión y por desgracia hizo acto de aparición el fútbol comercial, ese que llenó de anuncios los uniformes y que tiene sometido el deporte nacional con dos liguillas al año, con torneos cortos baratos y con un montón de extranjeros de poca monta, que vienen, se burlan, y emigran con una sonrisa de oreja a oreja y con los bolsillos llenos.

Estadios con medias entradas, algunos como que se llenan cuando los “grandes” visitan ciertas plazas, pero nada cambia. El deprimente espectáculo sigue ahí, más vigente que nunca y amenazando con su regreso a la semana siguiente.

Para fortuna de algunos y desgracia de otros, la televisión de paga nos trae semana con semana otro tipo de deporte: se llama fútbol.

Sí, ese lo juegan en Inglaterra, España, Italia, Francia, Alemania y hasta en Portugal, por citar sólo algunos ejemplos. Como en todos lados, hay partidos buenos y otros malos, la diferencia con esa disciplina y lo que se juega en México se llama compromiso, profesionalismo y vergüenza deportiva.

El día que en nuestro país dejemos de hablar de los árbitros, de las fiestas de Marco Fabián, de las aventuras de Jorge Vergara y de lo simpáticos o grotescos que resultan para el oído y la mirada algunos de los comentaristas que viven de este deporte, será porque el futbol mexicano está de regreso, con su pasión, su color y su polémica, pero sobre todo, con su maravillosa historia, esa que hoy deambula por algún espacio en el tiempo y que a muy pocos parece importarle.

Por lo pronto, ¡agárrense! que se viene el clásico del periférico como platillo fuerte para este próximo fin de semana.

2 comentarios

  1. Maxchiva miércoles 12, febrero 2014 at 13:26

    Que Dios nos agarre confesados… hoy más que nunca parece tomar vigencia aquella frase que dice “Todo tiempo pasado fue mejor”… yo también recuerdo con nostalgia mi niñez y la espectacularidad de aquella liga de los noventas y principios de nuevo siglo…

  2. Sergio Sánchez miércoles 12, febrero 2014 at 16:04

    Imagínate uno que también vio la década de los ochentas. Aquellos equipazos del América, Chivas, Pumas, Cruz Azul, hasta el Morelia del Fantasma Figueroa, el Tampico Madero de Sergio Lira, Del Olmo, Galindo, ufffff que tiempos aquellos. El Puebla de Paul Moreno, de Moscoso, de Moisés Camacho, en fin, que lejos estamos de un futbol tan apasionante como el de aquellos años… Saludos Maxchiva, un abrazo!

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