Atlante, un descenso a la expectativa

En el Verano 2001 Atlante firmó en la cancha su descenso al terminar como último lugar de la tabla porcentual. Sin embargo, Los Potros recurrieron a un salvavidas que ofrecía la Federación Mexicana de Futbol para obtener (casi) en la mesa su salvación. Gracias a una regla estipulada y creada al vapor, añadida al reglamento oficial, el equipo azulgrana tenía derecho a jugar la Promoción contra el campeón de la Primera A, Veracruz, así como pagar la cantidad de cinco millones de dólares en caso de salir avante. El conjunto atlantista le sacó provecho al as torcido bajo la manga para mantenerse en el máximo circuito tras derrotar a los escualos con global de 4-1. Así, con media ayuda del escritorio, libró una pena que merecía pagar. Por si fuera poco, la cifra de biletes verdes que debía liquidar fue saldada años después cuando la Femexfut “compró” a Alejandro Burillo, directivo del Atlante, el Centro de Alto Rendimiento.

Once años después de dicho episodio tuve la oportunidad de entrevistar en sus oficinas a José Antonio García, actual presidente deportivo de Los Potros. A pregunta expresa de si se trataba de una tranza más dentro del balompié mexicano, el dirigente respondió lo siguiente: “Es al Atlante al que se le ha criticado, pero al final pues fue parte del reglamento que lo aprovechó para poder subir en la Promoción”.

Y añadió: “Es así, a veces, cómo es el manejo de lo que hagas tú como directivo de pantalón largo, cómo defiendas los intereses”. Tal premisa se mantiene en el entorno atlantista, donde tienen en José Antonio García a un viejo lobo de mar que sabe moverse en aras de buscarle solución de escritorio a problemas finiquitados en el terreno de juego. Bien dice que hay que sacarle provecho al reglamento, jugoso premio en una liga donde la Femexfut todo permite en pro de fortalecer al fútbol como negocio, y como ejemplo podemos apreciar el mecanismo de franquicias que opera en nuestro torneo.

Ahora no es García quien habla, sino Pablo Marini, timonel del equipo. A través de una carta dirigida a la afición azulgrana, el director técnico expresa que la salvación de Los Potros puede darse siempre y cuando la ayuda divina se apiade de ellos sobre el escritorio. “Sí está esa posibilidad, Dios quiera, por lo que significa el Atlante para el fútbol mexicano, se pueda dar solución en la mesa, porque son irregularidades que no se debían haber cometido y ojalá que Atlante se quede en la Primera División”.

¿Cuál posibilidad? ¿cuáles irregularidades? Se refiere al Querétaro, un equipo inmerso en la tormenta luego de que su dueño, Amado Yáñez, fuera acusado de haber defraudado a Pemex. Con base en el Artículo 66 del Reglamento de Afiliación de la Femexfut, un club debe ser desafiliado en caso de que su propietario o algún directivo incurra en actos delictivos o “de dudosa reputación a juicio del Comité Ejecutivo”.

Hasta la fecha Querétaro no ha sido desafiliado, ni el Comité Ejecutivo ha valorado acciones de dudosa reputación por parte de Amado Yáñez. Pero Atlante sí se ha fijado en ello, más ahora que selló su descenso. Por tal motivo está dispuesto a pelear en el escritorio esa llave para abrir el candado de permanencia en Primera y cerrarle la puerta a los Gallos. Puerta que también podrían cerrarles de otra forma: con dinero. Si la Femexfut se hace de la vista gorda y oídos sordos para aplicar el reglamento pues quizá reaccione cuando de negocio se trate, compraventa de franquicia en este caso.

Frente a las circunstancias actuales que aquejan al Potro, aunado a la plegaria de Marini, valdría la pena subrayar la postura de José Antonio García: “Es así, a veces, cómo es el manejo de lo que hagas tú como directivo de pantalón largo, cómo defiendas los intereses”. Tiempo al tiempo para ver cómo los defiende, cómo jugará sus cartas, para quedarse en el máximo circuito. Reglamento y mecanismos de negocio mediante franquicias, ases que ya lleva en la mano.

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